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Coproducción entre Brasil y Bolivia ingresa a la cartelera

En Realidad

Reinaldo Lobo es el protagonista de la ópera prima de Paul Gabriel-Hollweg l Fotograma

En Realidad es la nueva propuesta del cine boliviano y se estrenará comercialmente esta noche en la capital cruceña, donde se filmó en su mayor parte. Un gran elenco cruceño y el legendario José Mojica Marins hacen parte de la cinta. 

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Demonios y Maravillas: el extraño mundo de José Mojica Marins (4/4)

El Despertar de la Bestia tuvo varias de sus escenas censuradas l Foto: Archivo

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Originalmente publicado en la revista Cinefagia, entre 18/09/2003 y 16/10/2003
Autor: Jorge Grajales

Marins comenzó a ser reconocido como una revelación e invitado a eventos relacionados con el cine fantástico. Es tal el interés que ha despertado que el director danés Lars Von Trier se ha mostrado interesado en producirle un filme.

Por el final de los años 60, José Mojica Marins recibió el apoyo del movimiento del cinema do lixo, y realizó sus siguientes proyectos fílmicos, un episodio para la cinta Trilogia do Terror (Trilogía del Terror) titulado “Pesadelo Macabro” (Pesadilla Macabra) y su propia película de antologías llamada O Estranho Mundo de Zé do Caixão (El Extraño Mundo de Zé do Caixão). En la cresta de su popularidad, Marins trató de conseguir financiamiento para la tercera parte de la saga de Zé do Caixão, pero fracasó en encontrar inversionistas para el proyecto. En su lugar, para capitalizar su fama y mantener vivo el espíritu de Zé, Marins utilizó algunos elementos de la historia para su siguiente película, llamada Ritual dos Sádicos (Ritual de los Sádicos), conocida también como O Despertar da Besta (El Despertar de la Bestia).

A pesar de mantener a Zé do Caixão en un papel menor y apoyarse en resortes visuales y auditivos familiares dentro del cine de horror, O Despertar da Besta se aleja de este género para adentrarse en terrenos más polémicos y experimentales. La cinta, tras un mensaje introductorio del mismísimo Zé do Caixão, da inicio con una mujer inyectándose una sustancia en el pie, para proceder luego a realizar un espectáculo más allá del buen gusto para un grupo de personas que le han pagado para tal fin. Tal escena resulta ser una historia contada por un psicólogo, parte de la historia de uno de sus pacientes. Otros psicólogos proceden a contar sus anécdotas en una serie de viñetas surrealistas, intercaladas con una discusión en un programa de TV sobre la realización del cine en la que Marins aparece como él mismo defendiendo su trabajo.

Entonces, uno de los doctores del grupo da una crónica de un experimento que condujo al preparar un libro sobre los efectos del LSD. El experimento consistió en probar el efecto que tenían distintos entornos evocadores en cuatro sujetos distintos. Cuando los sujetos concuerdan que la exhibición de la película Esta Noite Encarnarei No Teu Cadáver fue la que les dejó más fuerte impresión, el doctor les suministra LSD y los deja solos en un cuarto con un cartel de Zé do Caixão. El filme pasa entonces del blanco y negro al color, mientras que los sujetos ven al personaje de acuerdo a sus ‘preconcepciones’ en medio de vívidas alucinaciones. Al final, cuando la película regresa a blanco y negro, el doctor revela que en realidad estas personas fueron inyectadas con agua destilada, y que sus visiones fueron el producto de mera autosugestión. Zé do Caixão es tan solo una imagen icónica del mal, un provocador ficticio que gana autoridad solamente con la complicidad de un público sugestionable. Así, Marins —quien fuera atacado por su influencia negativa al principio de la película— es liberado de su supuesta responsabilidad social, siendo solo un catalizador neutral para las pesadillas de su público. La película termina entonces de manera ingeniosa, con Marins rompiendo la cuarta pared cinematográfica, teniendo la última palabra.

O Despertar da Besta es un inteligente filme que utilizando una narrativa no lineal aborda los retos prácticos del realizador independiente, la respuesta del público al artificio del cine y el papel del cineasta como influencia social. Y debido a sus comentarios sobre las actitudes de la sociedad (y las políticas del gobierno) con las drogas y el crimen, aunado a la naturaleza explícita de las imágenes que cruza muchas veces la línea entre el buen y mal gusto, la película fue prohibida por el gobierno en Brasil, donde hasta la fecha no ha tenido una exhibición comercial, reduciéndose a esporádicas exhibiciones de una versión bastante editada.

Curiosamente, varias de las escenas que valieron la prohibición a O Despertar da Besta fueron introducidas sin ningún problema en la cinta Delírios de Um Anormal (Delirios de Un Anormal), de 1978, una especie de compilación de escenas censuradas aprovechadas de otras películas construidas alrededor de la historia de un psiquiatra que es aterrorizado por pesadillas en las que Zé intenta robar a su esposa, a la vez que Mojica Marins intenta convencerlo de que Zé es solo un personaje ficticio inventado por él.

Para entonces la barrera que dividía al creador y su invención ya era muy tenue, algo que Marins ha explorado en cintas como la mencionada Delírios de um Anormal, en Exorcismo Negro (1974) o en su autobiografía fílmica llamada Demônios e Maravilhas: O Diabólico Reino de Zé do Caixão (Demonios y Maravillas: El Diabólico Reino de Zé do Caixão). Tratando de distanciarse del personaje, Marins creó un personaje diametral opuesto a Zé, llamado Finis Hominis, que apareció en dos cintas que exploraban el tema de la religión y la fe dentro de un medio ambiente de pobreza. Sin embargo, Marins no pudo distanciarse de la figura de Zé y lo más curioso de todo es que, a pesar de su fama, nunca pudo conseguir financiamiento para la filmación de la última parte de la saga de este personaje. Resignándose, Marins terminó realizando varias cintas eróticas (las famosas pornochanchadas brasileñas) en las que después de todo dejó ver su toque subversivo, como en A 5ª Dimensao do Sexo (La Quinta Dimensión del Sexo), acerca de dos enfermos sexuales que terminaban por descubrir que se sentían atraídos el uno por el otro; o en la célebre 24 Horas de Sexo Explícito, donde Marins no solo utilizó las mujeres más feas que pudo encontrar, sino que también filmó la primera escena de bestialismo hecha en Brasil, cortesía de la actriz Vania Bournier y de Jack, un pastor alemán.

Más allá de la notoriedad que Zé do Caixão alcanzó como fenómeno social, las películas de José Mojica Marins no eran de la estima de la mayoría de los brasileños. Y estas hubiesen quedado en el olvido de no ser por el periodista brasileño André Barcinski, que dio a conocer las películas de Marins en Estados Unidos. En un viaje a Seattle para documentar la escena musical que se gestaba ahí, Barcinski llevó varias de las películas de Marins a Mike Vraney, especialista en rescatar en video películas olvidadas del cine de explotación a través de su compañía Something Weird Video. Vraney fue el responsable de lanzar en video las películas de Herschell Gordon Lewis (el llamado padrino del cine gore) y de la pin up Betty Page, entre muchas rarezas más. Something Weird Video lanzó con bombo y platillo una hornada de seis películas de Marins que pronto fueron descubiertas con asombro por la prensa especializada, junto a la extraña historia de su autor. Marins comenzó a ser reconocido en el extranjero como toda una revelación e invitado a distintos eventos relacionados con el cine fantástico. Es tal el interés que ha despertado Marins que el director danés Lars Von Trier se ha mostrado interesado en producirle un filme (sin duda alguna Trier debe de haber reconocido en Mojica Marins a un verdadero practicante, sino al verdadero padre del movimiento Dogma).

Barcinski, junto a su camarada Iván Finotti, es realizador también de un documental acerca de Marins llamado O Estranho Mundo de José Mojica Marins (El Extraño Mundo de José Mojica Marins), filmado en 2000 y que fue invitado a participar en el Festival de Sundance, donde fue galardonado con el premio del jurado. Posteriormente ambos autores escribirían la biografía definitiva de Marins en un libro llamado “Maldito”, que en 448 páginas da cuenta de toda la vida y obra de este realizador, un cineasta singular y autodidacta que, todavía hoy, espera terminar la trilogía de un personaje que se ha convertido en una figura clave de la cultura popular brasileña de fines del siglo XX*. Frank Capra podría decir que esa una vida maravillosa, pero para José Mojica Marins ha resultado ser una vida extraña. Más extraña que el paraíso.

*La trilogía pudo ser concluida en 2008, con Encarnação do Demônio (Encarnación del Demonio). 

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Demonios y Maravillas: el extraño mundo de José Mojica Marins (3/4)

Esta Noche Encarnaré En Tu Cadáver continuó la saga de Zé do Caixão l Foto: Archivo

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Originalmente publicado en la revista Cinefagia, entre 18/09/2003 y 16/10/2003
Autor: Jorge Grajales

De haber sido producida en otro país cuya cinematografía fuera más conocida, Esta Noche… sería considerada hoy como una obra maestra del género. Las alucinatorias escenas en el infierno no tienen precedente alguno en el cine.

Aunque Marins había concebido la historia de Zé do Caixão para contarse en seis películas, la necesidad económica hizo que su siguiente largometraje fuera un western llamado O Diabo de Vila Velha (El Diablo de Vila Velha, rodado entre 1964 y 1965, aunque estrenado el 30 de marzo de 1966), el cual tuvo que terminar cuando Ody Fraga, su director original, abandonó esta filmación producida por el distribuidor de À Meia-Noite Levarei Sua Alma.

Recién en 1966 Marins tendría la oportunidad de filmar la secuela, titulada Esta Noite Encarnarei No Teu Cadáver (Esta Noche Encarnaré En Tu Cadáver). Después de sobrevivir el ataque sobrenatural del final de À Meia-Noite Levarei Sua Alma, Zé continúa su búsqueda obsesiva por la mujer ideal que le dé el hijo perfecto. Con la ayuda de un sirviente llamado Bruno, secuestra a seis hermosas mujeres a las que somete a terribles torturas, siendo la sobreviviente la elegida para ser madre de su hijo. Esta resulta ser Laura, la hija de un poderoso terrateniente. Sin embargo la alegría de Zé es eclipsada cuando se entera de que una de las mujeres que asesinó estaba embarazada. Atormentado por la culpa, sufre una pesadilla en la que es llevado al infierno, donde atestigua los tormentos de los condenados, viéndose a sí mismo como Satán y presidiendo una cadena de horrores. Al despertar, Zé descubre que Laura está embarazada. Desgraciadamente la madre muere durante el parto y el bebé nace muerto. Perseguido por el pueblo por sus crímenes, Zé huye a un pantano, donde finalmente es arrastrado a su muerte por los espectros de sus víctimas.

Esencialmente, esta es una variación delirante de À Meia Noite… en que la fotografía y la dirección son manejadas con más habilidad por parte de Marins. Al igual que esa cinta, Esta Noite… está rodada en blanco y negro, a excepción de las escenas en el infierno —la parte más impresionante de la película—, filmadas en vívidos colores. Este singular infierno retratado por Marins, mezcla entre el Bosco y las casas de los horrores de las ferias ambulantes, en un lugar frío y congelado, en el que siempre está nevando y del que sus paredes de hielo asoman partes humanas como brazos, pechos y nalgas.

Esta Noite… es una película importante del cine de horror y, de haber sido producida en otro país cuya cinematografía fuera más conocida en el resto del mundo, sería considerada hoy como una obra maestra del género. Las alucinatorias escenas en el infierno no tienen precedente alguno en el cine (con excepción de Jigoku, de Nobuo Nakagawa, en 1960) y la película es una muestra de lo que Marins pudo lograr con un presupuesto más bajo que los utilizados por Ed Wood y con un equipo de actores no profesionales.

La película fue todo un fenómeno y la gente comenzó a apreciar la singularidad de la visión de Marins. Apareció en revistas populares y en programas de radio y televisión hablando sobre su trabajo, en especial sobre el proceso que hacía para seleccionar actores, proceso que lo haría muy famoso. Y es que sus audiciones eran muy especiales. En ellas, tanto hombres como mujeres eran sometidos a resistir arañas, serpientes y toda clase de bichos horripilantes y venenosos. Con el paso de los años estas se convertirían en verdaderas hazañas repelentes ejecutadas por personas deseosas de aparecer en las películas de Marins.

Todo comenzó cuando en la filmación de Esta Noite… Marins les preguntó a las mujeres si temían a las serpientes o arañas, ya que las arrojarían sobre ellas en el escenario. Cuando estas se rehusaron a filmar dichas escenas, se realizaron audiciones en que las mujeres que quisieran aparecer en la película tenían que resistir los embates de más de 100 tarántulas. Este aspecto vérité del cine de Marins respondía sobre todo a necesidades económicas, ya que no tenía los recursos para crear bichos falsos. Así, la tarántula que mata a Lenita en À Meia Noite… es verdadera en todo su peludo esplendor, ¡al igual que real es la aterradora reacción de la actriz!

Todas estas historias contribuirían a fortificar el mito de Zé do Caixão, quien lentamente se estaba convirtiendo en un personaje del folclore popular de Brasil. Paradójicamente, Marins seguiría encontrando problemas para financiar sus filmes, quedando inconclusa la saga de Zé do Caixão (ahora pensada por su autor como una trilogía)*. Las posteriores apariciones cinematográficas del personaje lo llevarían del mundo real al mundo onírico, convirtiéndose en una especie de Coco que acecha en las pesadillas de las personas y que terminaría por confrontar a su creador, adelantándose con mucho a otro personaje del cine de horror de garras afiladas y sombrero creado por Wes Craven.

*La saga estaba inconclusa en el momento en que el autor escribió el artículo (2003), pero años más tarde Encarnação del Demônio (Encarnación del Demonio) completó la trilogía de Zé do Caixão (N.E.)

En la siguiente entrega:
La última parte del especial habla de las siguientes producciones de Marins, cuyas dificultades financieras lo llevan a producir películas pornográficas, incluyendo la primera escena de bestialismo del cine brasileño. Años después, el director recibe homenajes y reconocimientos internacionales, llamado la atención de realizadores como Lars von Trier.

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Demonios y Maravillas: el extraño mundo de José Mojica Marins (2/4)

A La Medianoche Me Llevaré Tu Alma fue el primer éxito del director l Foto: Difusión

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Originalmente publicado en la revista Cinefagia, entre 18/09/2003 y 16/10/2003
Autor: Jorge Grajales

Al cumplir los diez años de edad, Mojica dirigió su primera película, que narraba cómo seres de otros planetas llegaban a la Tierra en féretros voladores para llevarse a aquellos que eran buenos, mientras los malos eran convertidos en gusanos.

El episodio con el vendedor de papas no sería la única vez en que Marins tendría aproximaciones con el mundo de los muertos. Años más tarde, a los quince, cuando paseaba con un amigo suyo, su bicicleta se descompuso frente al cementerio y con horror ambos vieron cómo varias luces resplandecientes se alzaban sobre las tumbas de los muertos. Éste es un fenómeno conocido como fuegos fatuos, pero para los impresionables chicos eran las almas de los muertos que estaban dispuestos a invadir el mundo. Dadas estas experiencias y viviendo en un país impregnado con magia y misticismo, resultado de la mezcla de grupos raciales y religiosos, no es de extrañar que las películas de José Mojica Marins, en especial sus cintas de horror, reflejen un singular y rico folclore que no se parece a nada que se haya filmado antes en ese país.

Al cumplir los diez años de edad, Mojica Marins pidió de regalo una cámara de 8 mm y con ella se aprestó a dirigir su primera película, llamada O Juízo Final (El Juicio Final). Influido por los cartoons de “Buck Rogers”, “Flash Gordon” y otros títulos de ciencia ficción, así como por los sermones acerca del juicio final que escuchaba en la iglesia, esta película narraba cómo seres de otros planetas llegaban a la Tierra en féretros voladores para llevarse a aquellos que eran buenos, mientras que las personas malas eran paralizadas y convertidas en gusanos.

Asombrado por las ideas de su hijo, el padre de Mojica Marins invitó a varios de sus amigos, incluyendo al sacerdote local, a la exhibición de la película. Terminada la función, el cura recomendó tratamiento psiquiátrico para el chico y decidió expulsarlo de las clases dramáticas de la iglesia. Éste sería el primero de varios incidentes que enfrentaría Marins con la Iglesia. Pero el pequeño Mojica no se dejaría amilanar por esto. Todo lo contrario, ya que siguió filmando una gran cantidad de cortos en 16 mm, la mayoría de ellos con temáticas horroríficas (algunos de los cuales volvería a filmar para la serie de televisión “Além, Muito Além do Além”) y algunos otros que en cierta medida retrataban la cotidianeidad y realidad de su pueblo de clase obrera, como Os Lugares Por Onde Eu Passei (Los Lugares por Donde Pasé, su segunda aventura fílmica, con duración de 20 minutos, que capturaba en celuloide sitios y amigos de Villa Anastasio), Fantasia Cinematográfica (un breve documental de 15 minutos que explora la magia del cine a través de las salas de exhibición en la Boca do Lixo) y Greve dos Vagabundos (Huelga de los Vagabundos, sobre dos mendigos que van a parar al palco de un importante evento cultural y que aprovechan la ocasión para pedir al pueblo que dé oportunidades de trabajo a los mendigos, afirmando que la falta de cultura no es un defecto).

Estas aventuras fílmicas habían preparado ya al joven Mojica para lanzarse a dirigir su primer largometraje en 35 mm. Titulado Sentença de Deus (Sentencia de Dios), el proyecto se vio inacabado al darse una serie de desgracias: la actriz principal se ahogó en una piscina, su reemplazo murió de tuberculosis durante la filmación, y una tercera fue atropellada y perdió una pierna. Mojica decidió cancelar el rodaje definitivamente. Años más tarde conoció a una escritora, Aldenoura de Sá Porto, y juntos convirtieron el guión en una novela, la cual se vendía en espectáculos circenses donde se proyectaban las escenas que se llegaron a filmar.

Su siguiente proyecto, No Auge Do Desespero (En El Auge de la Desesperación), fue también alcanzado por la desgracia; la filmación tuvo que parar cuando una tormenta destruyó todo su equipo, incluyendo la cámara. Sería hasta 1959, cuando contaba con 23 años de edad, que Marins realizaría su primer largometraje completo: A Sina do Aventureiro (El Sino del Aventurero), el primer western brasileño y la primera película realizada en Cinemascope en ese país. La cinta fue vista por la Iglesia como un ataque a la moralidad debido a una escena en que dos mujeres eran vistas desnudas (a una distancia de 100 metros de la cámara) bañándose en una cascada, y se comenzó una campaña para prohibirla, especialmente en las ciudades más pequeñas del Brasil, donde la Iglesia tenía más poder.

Para no tener más problemas con la Iglesia, Marins decidió hacer una película que fuese de su agrado. El resultado fue Meu Destino Em Tuas Mãos (Mi Destino En Tus Manos), una historia sobre chicos descarriados que son regresados al camino del bien por un sacerdote. La película fue todo un fracaso y sus productores perdieron dinero. Su siguiente proyecto, Geração Maldita (Generación Maldita), atravesaba varios problemas de producción que desalentaban a Mojica. Una noche, para ser más exactos la noche del 15 de octubre de 1963, abrumado por todos estos problemas financieros, agravados por deudas generadas por publicar una serie de fotonovelas, que lo habían dejado en quiebra y obligado a mudarse con la familia de su esposa, Mojica tuvo una pesadilla de fiebre. O una visión. En ella, una figura sin rostro y vestida completamente de negro lo arrastraba hacia un cueva, donde contempló una gigantesca lápida con su nombre grabado en ella, así como la fecha de su nacimiento y la de su muerte, que se rehusó a ver. Fue entonces cuando vio el rostro de esa siniestra figura de negro que no paraba de reír de manera macabra y se dio cuenta de que era él mismo. La experiencia lo impresionó tanto que al despertar tenía ya la idea y el título para una nueva película, y la trama y el personaje principal grabados en su mente. Abandonando por completo el proyecto de Geração Maldita, Marins se dedicó a reunir los fondos necesarios para filmar À Meia-Noite Levarei Sua Alma (A la Medianoche Me Llevaré Tu Alma), película que terminaría estrenándose el 9 de noviembre de 1964.

La cinta en blanco y negro se centra en Zé do Caixão, el dueño de la funeraria de un villorrio pobre, conservador y profundamente católico. En total contraste a ellos, Zé es un hombre abiertamente ateo y blasfemo, sin ningún sentido de la moralidad y ética que no sea la suya propia y que disfruta al provocar a la comunidad. Vestido siempre de negro y con las uñas bastante largas, Zé está obsesionado en tener un hijo que continúe su legado y su manera de pensar. Lamentablemente, Lenita —su pareja— no puede tener hijos. Así que Zé centra su atención en Terezinha, quien cumple sus requisitos para ser la mujer ideal que pueda engendrar a su hijo. Pero ella es la prometida de Antonio, el único amigo verdadero de Zé. Esto no es algo que lo detenga, así que después de urdir un plan en el que asesina a Lenita y Antonio, tiene el camino libre para acercarse a Terezinha. Al resistirse a los avances de Zé, la chica es violada por él y se suicida, pero no sin antes maldecirlo y prometer arrastrar su alma al mismísimo infierno. Desilusionado por su muerte, Zé continúa buscando a la mujer ideal que conciba a su hijo. Ésta aparece en la víspera del Día de los Muertos en forma de una joven y guapa visitante que, al igual que Zé, tiene una visión atea del mundo. Sin perder tiempo, Zé se ofrece a acompañarla a la casa de la tía a quien visita, ubicada cerca del cementerio local. En el camino se topan con una vieja bruja, quien le advierte a Zé que esa medianoche la maldición de Terezinha se cumplirá….

Filmada en un pequeño set durante dos semanas, À Meia-Noite… resultó ser una película atípica en Brasil por numerosas razones. No sólo es el primer film de horror realizado en esa región, sino también una con visión muy personal y actitud profundamente sacrílega cargada de imágenes bastante explícitas y atrevidas para la época. Y aunque Marins no muestra grandes aptitudes técnicas, la película cuenta con momentos bastante logrados, en especial las escenas finales en el cementerio y la procesión de los muertos filmadas en negativo. Otro punto a su favor es la atmósfera generada a lo largo de toda la película y sus evocativos créditos iniciales, en los que Zé do Caixão aparece recitando un monólogo sobre la vida, la muerte y la religión, para después abrir paso a la vieja gitana dando una señal de advertencia al público sobre la naturaleza de la película, muy similar a las introducciones del Guardián de la Cripta o la Vieja Bruja en las historias de los títulos de horror de los EC cómics como “Tales from the Crypt” o “The Vault of Horror”, que sin duda fueron una influencia para Mojica Marins.

A pesar de sus aterradoras escenas sin precedentes de sexo, violencia y sadismo, el aspecto más perturbador de toda la película es la figura de Zé do Caixão, un villano que —aunque parezca contradictorio— es honesto y directo, creyente de todo lo que dice y hace. En cierta forma, es como el Zaratustra de Nietzsche: un hombre más allá del bien y del mal, que cree en los hechos y acciones. Un verdadero existencialista. Zé sostiene que el propósito de la vida es vivirla, mientras que los residentes del pueblo viven prisioneros de sus propias supersticiones y miedos. Al igual que la filosofía satanista postulada por Anton La Vey, viste completamente de negro y protege a los niños, lucha por la inocencia y pureza, buscando siempre al hijo perfecto a través de la mujer superior. Y, a fin de cuentas, él quiere hacer del mundo un lugar más pacífico para vivir, siendo su filosofía no importar que cien personas mueran si un millón están seguras.

Tal vez por ello Mojica no encontró a nadie que quisiera encarnar al personaje y terminó haciéndolo él mismo. Tomando de improviso la capa negra del cuidador del ‘estudio’ que estaba metido en ceremonias de candomblé y aprovechando las uñas largas de sus pulgares que se había dejado desde niño, Mojica dio vida a Zé do Caixão, a quien complementó con un sombrero de copa y un medallón. Sería la solución más sencilla que Mojica tendría para esta producción plagada de problemas financieros y en la que todo parecía conspirar en su contra: los actores se rehusaban a trabajar con las arañas cangrejeras y los técnicos decían que era imposible construir el escenario en un estudio tan pequeño. Y cuando no eran los creadores, era la policía, que llegaba atendiendo las quejas de los vecinos. Para terminar la filmación, a Mojica no le quedó más remedio que vender todo lo que tenía: ropa, muebles, cuadros, el auto de la familia y su casa, por lo que su esposa tuvo que regresar de nuevo a vivir a casa de sus padres. Y para rematar, en el último día de filmación, cuando a Mojica ya no le quedaban más recursos para continuar, los actores no quisieron trabajar debido al mal tiempo. El director se enfureció y los obligó a terminar a punta de pistola, la misma que utilizaba en la película.

Pese a la censura de varias escenas ejercida en ciertos poblados, la película se convirtió en todo un éxito. Lamentablemente, Marins nunca vio un centavo de estas ganancias, ya que para terminar de pagar deudas y llevar comida a su familia, tuvo que vender todos los derechos de la cinta. A lo largo de su vida, Marins se encontraría en situaciones similares, gracias a su impulsividad y obsesión por hacer cine.

Parte 1/4 

En la siguiente entrega:
Marins filma Esta Noche Me Encarnaré en Tu Cadáver, la continuación de la saga iniciada con Zé do Caixão en A La Medianoche Me Llevaré Tu Alma. El estilo de filmar del director lo hace famoso y este realiza apariciones en revistas, radio y televisión, pero sigue enfrentando dificultades para financiar sus películas.  

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Demonios y Maravillas: el extraño mundo de José Mojica Marins (1/4)

Marins interpreta a Zé do Caixão en la cinta Encarnación del Demonio l Foto: Captura

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Originalmente publicado en la revista Cinefagia, entre 18/09/2003 y 16/10/2003
Autor: Jorge Grajales

El cine de José Mojica Marins es extremadamente extraño, combinación de surrealismo y expresionismo, nihilismo nietzscheano y culpa cristiana, horror gótico y primitivismo tercermundista. Pero si su cine rebasa los límites de lo extraño, su vida lo es aun más.

Si existe, es porque hay una razón para que exista. (Finis Hominis)

Brasil, 1964. Un golpe militar derroca al gobierno volviendo el clima cultural de la región en peligroso y gélido gracias a la censura y la represión. Mientras tanto, en las calles de São Paulo se gestaba un movimiento cinematográfico underground que, tomando su nombre de un distrito de clase obrera llamado Boca do Lixo (Boca de la Basura), se conocería como cinema do lixo. Conformada por intelectuales de izquierda y cineastas pertenecientes al poscinema novo, la propuesta del cinema do lixo era el ir en contra de las crecientes producciones refinadas del cinema novo, colocando en su lugar una forma de hacer cine que fuese barata, cruda y provocativa.

Sin embargo, algunos años antes, un cineasta brasileño ya venía realizando este tipo de películas: José Mojica Marins, el hombre que prácticamente fue el creador del cine de horror en Brasil, artífice del personaje cinematográfico más famoso de esa región, un sepulturero ateísta llamado Zé do Caixão, que se convertiría en todo un icono de la cultura popular brasileña. Descrito como una mezcla de Russ Meyer, Luis Buñuel y Mario Bava, el cine de José Mojica Marins es extremadamente extraño, combinación de surrealismo y expresionismo, nihilismo nietzscheano y culpa cristiana, horror gótico y primitivismo tercermundista. Pero si su cine rebasa los límites de lo extraño, su vida lo es aun más.

Cuando tenía tres años fue secuestrado por un grupo de gitanos. A los 10 fue expulsado de la escuela católica por filmar una corto en 8 mm donde los buenos eran llevados a el cielo en un ataúd volador y los malos se convertían en gusanos. Antes de cumplir 15 años, Marins había filmado ya 20 cortos y fundado su propio ‘estudio’ en un gallinero. A los 17 tuvo que interrumpir su primer largometraje debido a las trágicas muertes de tres actrices elegidas para interpretar el papel principal.

Durante la década de los 60 dirigió cinco de los más grandes taquillazos del país (y de los cuales no vio ni un centavo), tuvo sus propios programas de TV, cómics, y grabó algunos discos relacionados con el personaje de Zé do Caixão, del cual hubo también varios productos que iban desde aguardiente hasta desodorantes (“Desodorantes Misterio: espanta cualquier olor”). Dirigió westerns, comedias musicales y pornochanchadas, género en el cual tuvo la distinción de filmar la primera escena de sexo entre un perro y una mujer en Brasil. Estuvo en la cárcel, se postuló al congreso como diputado, fundó su propia iglesia y su escuela de cine, y tuvo 23 hijos con siete mujeres distintas. José Mojica Marins ha sido también el cineasta más censurado y perseguido en la historia del Brasil y el único realmente independiente de su país.

Hijo de padres españoles, José Mojica Marins nació en 1936 tras una gestación de once meses, retraso debido a una condición irregular del vientre de su madre. Siendo su padre torero y su madre cantante de tangos, vivían recorriendo varias localidades de Brasil hasta que después del robo de su hijo por parte de unos gitanos, decidieron abandonar la vida errante y asentarse definitivamente en el barrio de Villa Anastasio, en São Paulo. Ahí, después de que la sociedad protectora de los animales lograra que la fiesta brava se prohibiera en Brasil, se dedicaron de tiempo completo al cuidado y manejo del cine del barrio, llamado Santo Estêvão, propiedad de un primo del Sr. Mojica y para cuyo fin tuvieron que irse a vivir en él, justo detrás de la pantalla. Fue allí donde a temprana edad Mojica Marins se interesaría por las imágenes en movimiento.

A la edad de siete años, Mojica desarrollaría un fuerte interés en los quadrinhos (nombre con el que se conocen a las historietas en Brasil y de las cuales llegó a tener una de las colecciones más grandes de esa región) y en los fenómenos sobrenaturales, especialmente con el tema de la muerte, gracias a un acontecimiento que le marcó de por vida. Cuenta Marins que cerca de donde vivía había un expendio de papas cuyo dueño solía contarles relatos acerca de la muerte, sobre cómo la gente después de morir iba al cielo, donde había muchos animales y las personas podían comunicarse con ellos. Un día, este señor murió y todo el pueblo asistió a su funeral. Inconsolable, la viuda lloraba y gemía diciendo que sólo los buenos morían mientras que los malos seguían vivos. Sus hijos sugirieron que todos rezasen para que regresara su padre, cosa que todos hicieron, incluyendo el propio Marins y tres de sus amiguitos. Grande sería la sorpresa para todos cuando, durante sus oraciones, el cuerpo dentro del ataúd comenzó a moverse. Como si nada hubiese ocurrido, el hombre se incorporó de su féretro, todavía con algodón dentro de su boca y fosas nasales, al tiempo que toda la gente reunida huía despavorida, incluyendo a su esposa, su madre, sus hijos y el sacerdote. En el lugar sólo permanecieron Mojica y sus tres amigos, curiosos por saber lo que había pasado. Obviamente el hombre no estaba muerto sino que sufría de catalepsia, algo que en esa época era totalmente desconocido en la región. Al final, la esposa dejó al desafortunado hombre, alegando que ése no era su marido, sino que era el mismo demonio que se había posesionado de él. Nadie más volvió a su tienda a comprarle papas y entonces trató de asentarse en otro poblado, pero los rumores le acompañaron y fue mandado a un manicomio, donde murió dos años después. Tales eventos marcarían a Mojica para siempre.

En la siguiente entrega:
A los 10 años, José Mojica Marins realiza un cortometraje que escandaliza el sacerdote local. Ya adolescente, intenta filmar una película pero dos actrices mueren de forma trágica y una tercera queda lisiada. Posteriormente, filma su obra cumbre, A La Medianoche Me Llevaré Tu Alma, con la cual consigue su primer éxito de crítica y taquilla.

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El maestro brasileño del terror regresa para cerrar trilogía de Zé do Caixão

José Mojica Marins vuelve a encarnar al mítico Zé do Caixão l Foto: André Sigwalt

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Luego de 21 años de haber estrenado su última película, el cineasta paulista José Mojica Marins, considerado el maestro del cine de terror brasileño, presentó su más reciente filme, Encarnação do Demônio (Encarnación del Demonio), con el cual cierra una trilogía sobre Zé do Caixão, su más famoso personaje.

Encarnação do Demônio da término a la saga iniciada con À Meia-Noite Levarei Sua Alma (A La medianoche Me Llevaré Tu Alma) y continuada con Esta Noite Encarnarei No Teu Cadáver (Esta Noche Encarnaré En Tu Cadáver), dos clásicos del cine de terror en Brasil, estrenados en 1964 y 1967, respectivamente. En realidad, el último filme de la trilogía debería haberse rodado también en los años 60, pero innumerables problemas lo fueron postergando hasta los días actuales, cuando ya varios compañeros de Mojica involucrados en el proyecto han fallecido.

La posibilidad de llevar a cabo el largometraje surgió en 2000, cuando Mojica fue visitado por Paulo Sacramento, de la productora Olhos de Cão, y por el guionista Dennison Ramalho, quienes le propusieron combinar el lenguaje creado por él con un padrón acorde con los intereses estéticos del cine actual. La propuesta dio como resultado un filme de altísima calidad técnica, sin que se haya perdido la esencia de los trabajos anteriores del realizador.

El presupuesto más alto con el cual contó para este largometraje permitió a Mojica reunir no sólo un experimentado grupo de profesionales, sino también un elenco de primer nivel. Así, el reparto está constituido por verdaderas leyendas, como Jece Valadão (que actuó en casi un centenar de películas antes de fallecer, hace un par de años), José Celso Martinez Corrêa (uno de los mayores directores del teatro brasileño en todos los tiempos) y Helena Ignez (antigua musa del cinema novo). A ellos se sumaron Adriano Stuart, Milhem Cortaz, Rui Resende, Cristina Aché, Thais Simi, Cléo de Páris y Giulio Lopes, entre muchos otros.

En esta última entrega, Zé do Caixão es liberado luego de haber pasado cuarenta años en una celda para enfermos mentales, en la cual había sido recluido por los bárbaros crímenes cometidos en su búsqueda obsesiva por la mujer que le dé un hijo perfecto. Ahora, de vuelta a las calles de São Paulo, Zé está listo para volver a asombrar los que crucen su camino y no descansará mientras no logre su cometido, dejando atrás un rastro de horror, destrucción y sangre.

Una vida tan extraña y fascinante como su personaje

Zé do Caixão (cuya traducción al español podría ser algo como José del Ataúd) fue creado por José Mojica Marins una noche de octubre de 1963, luego de que éste haya sido atormentado por una pesadilla en que un hombre de capa negra y galera lo arrastraba hasta su propia tumba, donde figuraba la fecha de su muerte. Al despertar, impresionado, el realizador anotó todo en un papel e inmediatamente escribió el guión de À Meia-Noite Levarei Sua Alma, en la cual el siniestro personaje apareció por primera vez, convirtiéndose luego en el mayor mito de la historia del cine de terror brasileño y latinoamericano.

Sin embargo, el temible personaje no es más extraño que la vida de su creador. Hijo de padres españoles, José Mojica Marins nació en 1936 tras una gestación de once meses, retraso ocasionado por una condición irregular del vientre de su madre. A los tres años de edad, fue secuestrado por un grupo de gitanos y a los diez filmó su primer corto, tras el cual fue expulsado de las clases dramáticas de la iglesia local por sus espeluznantes imágenes, que mostraban cómo los buenos eran llevados al cielo en un ataúd volador y los malos eran convertidos en gusanos.

A los 15 años, Mojica ya tenía 20 cortos filmados, pero dos años después tuvo que desistir de concluir su primer largo, debido a los trágicos acontecimientos que alcanzaron a las tres actrices que debían interpretar el papel principal: la primera se ahogó en una piscina, su sustituta murió de tuberculosis durante la filmación y la última fue atropellada y tuvo una pierna amputada a raíz del accidente. Solamente a los 23 el joven cineasta pudo acabar un largometraje, quedando famoso por los castings en que los postulantes eran obligados a comer insectos vivos y practicarse pequeñas mutilaciones, como prueba de que podían soportar las exigencias de los guiones, en los que abundaban horripilantes escenas con sapos, víboras y tarántulas, además de toda clase de torturas y humillaciones.

Padre de 23 hijos con siete mujeres distintas, Mojica Marins ha sido el cineasta más censurado y perseguido en la historia de Brasil, pero su cine hoy es reverenciado por críticos especializados de diversos países y de él se han hecho retrospectivas en festivales como el de Sitges, Buenos Aires, Ámsterdam y Fantasporto. Asimismo, los creadores de la famosa serie fílmica protagonizada por Freddie Krueger reconocieron que tomaron inspiración en el personaje de Zé do Caixão y la revista Cult Movies aseguró en cierta ocasión que “Mojica es el mejor director de horror del mundo”.

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