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Coproducción entre Brasil y Bolivia ingresa a la cartelera

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En Realidad

Reinaldo Lobo es el protagonista de la ópera prima de Paul Gabriel-Hollweg l Fotograma

En Realidad es la nueva propuesta del cine boliviano y se estrenará comercialmente esta noche en la capital cruceña, donde se filmó en su mayor parte. Un gran elenco cruceño y el legendario José Mojica Marins hacen parte de la cinta. 

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FIC 2012: luces y sombras de un festival que renace entre críticas y aplausos

Ópera Pánico puso el cierre en la muestra de teatro nacional l Foto: Bia Méndez

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El FIC tuvo problemas serios de presupuesto y poco tiempo de planificación. Sin embargo, las muestras de teatro y cine lograron un nivel excelente y el público respondió muy bien a ambas, así como a varias otras actividades del festival. 

Terminó este jueves el Festival Internacional de la Cultura de Sucre (FIC), inaugurado el 9 de noviembre y que presentó decenas de actividades, como la exhibición de películas, montajes teatrales y conciertos de música, entre otros, en casi un mes de programación. Desde antes mismo de su inauguración, el evento ha recibido muchas críticas, pero también convocó a una gran cantidad de público a lo largo de su realización.

Los problemas presentados por el FIC fueron varios. Uno de ellos fue la evidente falta de organización e incluso improviso, con una programación desconocida por el público hasta un día antes del evento. El concierto de Los Pericos, que cerró el festival, solo fue confirmado faltando una semana para su realización —incluso no figuraba en el programa—. A su vez, el show de Los Hermanos Yaipén, que también fue anunciado casi a fines de noviembre, ni siquiera fue llevado a cabo, pese a los afiches que promocionaban la llegada de la agrupación peruana.

Era muy previsible que el FIC enfrentaría problemas, desde su deficiente convocatoria, en la cual quedaba evidente que los organizadores no tenían claro cómo sería el festival. Dicha convocatoria fue realizada en agosto, lo que desnuda la irresponsabilidad de quienes estuvieron a la cabeza del evento*. ¿Cómo concebir que un festival de esta magnitud sea programado y organizado en poco más de dos meses? Que el FIC se haya llevado a cabo, y encima con un buen nivel, es casi un milagro, fruto del trabajo valiente y dedicado de algunos de sus encargados de área y de sus respectivos equipos.

Medea Material l Foto: Noé Portugal/Los Tiempos

Sé que faltando exactamente un mes para la realización del festival, algunos de los organizadores estaban completamente perdidos. Pero sé también que la programación de teatro —de altísimo nivel, dicho sea de paso— ya estaba toda diseñada, demostrando el gran trabajo de Alejandro ‘Pacho’ González, el responsable de esa área. También Roberto Carreño, que se hizo cargo de la muestra cinematográfica, logró una selección formidable de películas, así como la presencia de directores, actores y productores en Sucre.

Vamos entonces al análisis de las muestras. En teatro, Alejandro González reunió a los mejores elencos del país: Kíkinteatro, Escena 163, El Masticadero, Teatro Grito y Mondacca Teatro fueron solo algunas de las compañías que dieron un brillo muy especial al FIC. Las salas estuvieron repletas y muchas veces había que llegar más de una hora antes para asegurarse un lugar. A ejemplo de lo que ya había ocurrido en el Festival Nacional de Teatro, en mayo, Pacho demostró una enorme capacidad para organizar eventos de esta naturaleza.

El derroche de talento en las tablas y detrás de bambalinas ha sido notable: Marcos Malavia, Claudia Eid, Diego Aramburo, Denisse Arancibia, Eduardo Calla, Glenda Rodríguez, Bernardo Arancibia, Cristian Mercado, Patricia García, Lía Michel, Alejandro Marañón, Camila Rocha, Mariana Vargas, Claudia Andrade y David Mondacca, entre muchos otros, estuvieron en Sucre, lo que describe el nivel de la muestra. A lamentar, solamente el Teatro 3 de Febrero, escenario con graves problemas de diseño y mantenimiento y posiblemente elegido debido a la falta de espacios teatrales adecuados en la ciudad.

Maleficarum l Foto: Difusión

Por su parte, la muestra de cine boliviano tuvo una selección de gran diversidad temática y de estilos, presentando trabajos de admirable refinamiento estético, como las ansiadas Los Viejos, de Martín Boulocq, y Perfidia, de Rodrigo Bellott, hasta comedias comerciales como El Pecado de la Carne, de Elías Serrano, y cintas polémicas como Maleficarum, de Jac Ávila. La presencia de realizadores y productores relacionados con las películas fue todo un acierto, generando debates interesantísimos en la sala, con un público que se mostró maduro y abierto a las diferentes propuestas presentadas.

Además de la exhibición de películas, la realización del taller Predactores, a cargo de Rodrigo Bellott, fue otro punto anotado a favor de Roberto Carreño, que se vio perjudicado por recortes presupuestarios que llevaron a la cancelación, por ejemplo, de la Premiación al Cine Nacional, que debería haberse desarrollado el 2 de diciembre. Si no fuera por la labor incansable del también director y productor local, no habría sido posible una selección tan interesante de largometrajes. Fue gracias exclusivamente a su dedicación (y la de sus colaboradores Elizabeth Pérez, Julián Caballero y Mauricio Martínez) que el público pudo disfrutar de una excelente muestra, pues no fueron pocas las trabas que su equipo tuvo que sortear.

No tejeré comentarios acerca de las demás muestras del festival, por la sencilla razón de que no las seguí de la misma manera que sí lo hice con el cine y el teatro. Pero es posible imaginar que hubo problemas, debido en parte a los frecuentes recortes de presupuesto y también, cómo no, a fallas graves de la organización del evento, que estuvo a cargo de la Alcaldía de Sucre y de la Universidad San Francisco Xavier —la Gobernación de Chuquisaca retiró su apoyo, por razones que nunca fueron explicadas del todo—. De cualquier manera, y aun con todos sus defectos, el FIC ha renacido con un alto nivel en varias de sus actividades y eso es lo más importante. Que esta sea la chispa para consolidarlo y lograr mejores versiones en los siguientes años.

* “Los que estuvieron a la cabeza del evento”: me refiero a los representantes de la Alcaldía y de la Universidad; no a los encargados de área (cine, teatro, artes plásticas, danza y otras), que trabajaron en condiciones que estuvieron lejos de las ideales, lo que incluyó plazos y presupuestos ajustados y la cancelación arbitraria de eventos que habían sido programados con anterioridad. 

Muestra de Cine

Perfidia. Una película rodada casi completamente en una sola locación y presentando a un único actor. Perfidia tenía todo para ser una gran prueba de paciencia, pero un magnífico trabajo del director (Bellott) y una notable entrega del protagonista (Gonzalo Valenzuela, de En La Cama) nos regalan una película fantástica, que aun con la casi ausencia de acción y diálogos nos atrapa y muestra lo fascinante que puede ser el cine. A triumph!, como dirían los estadounidenses.

El Pecado de la Carne. El segundo largometraje dirigido por Elías Serrano divierte y entretiene de principio a fin, con una historia que mezcla mucho humor y picardía y algo de erotismo. La sensualidad y desparpajo de Janaína Prates —el descubrimiento de la cinta— aportan mucho al éxito de la propuesta, así como la presencia impecable de la talentosa María Renée Liévana. El Pecado de la Carne no es una cinta pretenciosa: lo único que busca es hacer reír. Y lo logra con creces.

Los Viejos. Martín Boulocq es uno de los más talentosos directores bolivianos de videoclips y, desde Lo Más Bonito y Mis Mejores Años, también uno de los mayores referentes jóvenes del cine nacional. En Los Viejos, el realizador muestra nuevamente su talento para construir imágenes de inusual belleza, aunque se siente la falta de un relato más fluido; es una propuesta difícil y menos lograda que su ópera prima, pero aun así Boulocq nos hace esperar con ansias sus siguientes trabajos.

Muestra de Teatro

Amores Que Matan. Este montaje presenta a David Mondacca en varios monólogos en que el amor y la atracción sexual terminan de forma trágica o truculenta. Violación e incesto son algunas de las temáticas abordadas, lo que incomodó a más de un espectador, pero yo entiendo que el arte es amoral y que por lo tanto son propuestas más que válidas, si están bien elaboradas (lo que es el caso). Curiosamente, la única historia que no habla de amor ni deseos es la más lograda, con un Mondacca que maneja con rara destreza el ingenioso texto. Tremendo actor.

Di Cosas, Cosas Bien. Esta es una obra que ya lleva más de cinco años de recorrido en diferentes ciudades de Bolivia e incluso en el exterior. Al verla, es fácil entender por qué. Además de un elenco rebosante de talento (compuesto por Patricia García, Cristian Mercado, Bernardo Arancibia y Mariana Vargas), el montaje de Eduardo Calla habla de la incomunicación y la indiferencia en un texto notable, que cuenta con generosas dosis de humor —como las escenas de la presentación de García en la TV y de la entrevista de trabajo de Arancibia.

Pis. A estas alturas, el Teatro Grito ya se ha consolidado como una compañía que tiene una de las propuestas más sólidas del teatro boliviano. En Pis, Denisse Arancibia muestra su gran habilidad para componer relatos sencillos, pero que a la vez están llenos de contenido. Bernardo Arancibia, su hermano y uno de los actores de la obra, le roba carcajadas al público en más de una ocasión, pero en general el elenco trabaja bien este texto lleno de humor y que concluye con una muy bien lograda y emocionante escena.

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