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Una comedia, un musical y danza animan la cartelera cruceña

Chiquitita, de Yovinca Arredondo

El musical Chiquitita se presenta hasta el domingo en la Casa de la Cultura l Arte: Tucura Cunumi

Calandraca, Chiquitita y Stabat Mater son las opciones más llamativas de este fin de semana en Santa Cruz de la Sierra. Ditirambo, Tucura Cunumi y Fases están a cargo de la oferta que está a disposición del público cruceño.

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Jorge Arturo Lora: “El cine tiene su tiempo de espera y de madurez”

El realizador cruceño maneja muchos proyectos para este año l Foto: Archivo

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Desde hace varios años, el nombre de Jorge Arturo Lora suena con fuerza en el mundo artístico boliviano, especialmente el cruceño, donde nació el director, productor y actor de cine, teatro y televisión. Desde sus inicios en montajes de diversas compañías locales, pasando por su trabajo detrás de cámaras tanto en la pantalla grande como chica, su carrera ha alzado vuelo llegando incluso hasta superproducciones internacionales.

Nacido un 9 de abril, el mismo día en que cumple años su padre, Arturo Lora, otro grande de las tablas cruceñas, Jorge Arturo Lora entró en contacto desde niño con artistas y el ambiente teatral de los años 80, lo que le despertó la pasión por el medio. Así, no tardó mucho en subirse también al escenario e iniciar su trayectoria artística, primero como actor y luego como director, habiendo además creado la compañía Tiquiminiqui, que ya lleva una década y media de actividad.

Su labor teatral incluye obras en los elencos de Casateatro, Nosotros Dos y La Divina Comedia, mientras con Tiquiminiqui se destacaron montajes como Estado de Ánimas y Réquiem de 1 Ensamble x 3. El 2011, Lora regresó a los escenarios luego de cinco años de ausencia, con un unipersonal lleno de humor y presentado exitosamente tanto en Santa Cruz como en otras ciudades del país. El Desamor traía a Joaquinino, el autodenominado ‘artista retornable’, en una puesta en la que sobresalió su talento para la comedia, ya demostrado en anteriores montajes.  

Al margen de su trabajo en teatro, Lora también se ha destacado en el campo audiovisual, con una sólida carrera en el cine, ya sea como productor, director de actores y director de casting, sobre todo en películas de Locango Films, de la cual hacen parte también Rodrigo Bellott y Gerardo Guerra. Asimismo, ha actuado en cintas como Che: Guerrilla, de Steven Soderbergh, y El Ascensor, de Tomás Bascopé, además de haber sido director del corto Historia de Barbero y del largometraje La Promo, que llegó a ser un éxito de taquilla en Santa Cruz.

Con 37 años, de los cuales más de 20 han sido dedicados a la actuación, Jorge Arturo Lora cuenta con una gran cantidad de trabajos teatrales para el 2013, además de proyectos en cine que lo tendrán ocupado los próximos años. El actor, director y productor cruceño, que viene de actuar en Arica (Chile) en la obra El Corral de Bernarda y que se prepara para llegar a Sucre para presentar La Promo en el Festival Mayo de Cine Boliviano, accedió a una entrevista con ALDEA CULTURAL en la que habla de su comienzo en las tablas, su experiencia frente y detrás de las cámaras y de lo que se viene para el futuro próximo en su carrera.

Entrevista
Jorge Arturo Lora l Actor, director y productor

Con los años, con mucha más gente ligada a la actividad teatral, con mucho más público que consume nuestro teatro, las condiciones han cambiado para bien.

Ahora con dos décadas y un poquito más de labor teatral, estoy en una etapa en la que solo quiero ser dirigido.

Sigo con esa consigna como decisión de mi carrera, de actuar en alguna película que me implique un reto y que yo tenga la certeza de que el proyecto será exitoso.

El hecho de compartir pantalla con Benicio del Toro, ser dirigido por Steven Soderbergh, dos ganadores del Oscar, era como estar en el mundial de fútbol.

ALDEA CULTURAL (AC). Comenzaste muy joven en las tablas, en obras como Los Dos Hidalgos de Verona y La Ópera de los Tres Centavos, de Casateatro. ¿Cómo se dio el paso de estar detrás de bambalinas al escenario y qué recuerdos guardas de esa época?

JORGE ARTURO LORA (JAL). Así es, pero antes recuerdo haber participado de un festival intercolegial de teatro el año 92. Mi curso, tercero medio, representó a mi colegio con la obra La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde, mi papá dirigió ese montaje; pero antes, sin duda, lo que marcó mi pasión por el teatro fue ver a mi padre actuar aproximadamente desde el año 85, cuando yo tenía 9 años. El Paraninfo Universitario y la Casa de la Cultura fueron espacios lúdicos para mí, fueron lugares donde me crié, por así decirlo, los ensayos, las presentaciones de mi padre eran una constante en esa etapa tan importante de cualquier ser humano, la niñez y la adolescencia. El conocer a los compañeros de escena de mi papá, vernos crecer, y luego ser compañeros también, es algo increible, imagínate, yo de pequeño los veía actuar y en Los Dos Hidalgos de Verona, La Ópera de los Tres Centavos y tantas otras, compartí y comparto escena con mis ídolos. Es algo invaluable, hablo de mis compañeros de Casateatro, son tantas anécdotas, pero quizá la que marcó mi decisión de llevar el teatro como una forma de vida fue una crítica que recibí de un periodista cochabambino, el señor Igor Quiroga. Fuimos a la llajta a presentar Los Dos Hidalgos de Verona, de Shakespeare, al teatro Achá y a los días de nuestra presentación apareció en el periódico Opinión una crítica a la obra que resaltaba mi trabajo, la crítica decía así: “No me resigno a irme sin mencionar esta parte, el monólogo interpretado por Lanza (Jorge Arturo Lora), bellísimo, se roba la escena”. Se podría decir que era mi primera obra profesional, yo tenía 18 años, estaba comenzando y leer esa crítica me dio tanto impulso que hasta ahora cuando a veces estoy un tanto depre, la recuerdo y vuelvo al camino. Sería injusto de mi parte no mencionar mi paso por la compañía Nosotros Dos, época importante donde se consolidó mi deseo de seguir en las tablas, grupo con el cual tuve muchos reconocimientos, premios y experiencias que suman.

AC. En Tiquiminiqui, grupo teatral que formaste a fines de los 90, te has desempeñado como director y actor. ¿En cuál función te sientes más cómodo y qué tan difícil es hacer las dos al mismo tiempo?

El Desamor (2011)

JAL. Tiquiminiqui nació el año 99, teníamos el ímpetu, la energía de hacer teatro de jóvenes para jóvenes, nació con la esencia de ser un semillero de actores y actrices, dimos y damos talleres iniciales, muchos y muchas han pasado primero por Tiquiminiqui para luego enrolarse en filas de otros grupos existentes o formar sus propias compañías. En ese sentido, luego de talleres nos dimos cuenta de que había la necesidad de preparar espectáculos que hablen de nuestras propias cosas, de nuestros autores, y la verdad los primeros espectáculos fueron direcciones compartidas, había una suerte de aportes de los tiquiminiquis, luego con el tiempo fui madurando, aprendiendo más, leyendo más, viendo más teatro y me animé a dirigir, sin dejar de actuar en algunos casos, ahora con dos décadas y un poquito más de labor teatral, estoy en una etapa en la que solo quiero ser dirigido, ambas cosas me apasionan y conllevan dinámicas distintas, distintas energías, pero hoy quiero actuar y ser dirigido, mañana quizá retorne a la dirección.

AC. De tus primeras actuaciones en las tablas ya van dos décadas. En ese tiempo, ¿qué ha cambiado en las condiciones para hacer teatro en Bolivia y, específicamente, en Santa Cruz: es más fácil o más difícil hacerlo en los días de hoy?

La Lechuga (2005)

JAL. Mi relación con el teatro ya tiene treinta años, años en los que he podido disfrutar primero como espectador y luego como actor/director, además de ver el proceso de transformación que ha vivido el teatro cruceño en general. Hubo un momento en la historia del teatro de nuestro departamento que quizá fue más instintivo, por otro lado era tomado como un hobby o una alternativa artística de mucha gente que forma y formó parte de la historia de nuestro teatro. Ahora con los años, con mucha más gente ligada a la actividad teatral, con mucho más público que consume nuestro teatro, las condiciones han cambiado para bien. Eso obliga al perfeccionamiento de los procesos teatrales al interior de cada grupo, a la capacitación constante, a reingeniarse, reinventarse y estar actualizados en cuanto a nuevas formas, nuevos textos y nuevas metodologías, el público ya lo exige, la ciudad lo exige, ahora ya exportamos nuestro teatro, ya somos un poco más visibles ante la esfera teatral mundial, el Festival Internacional de Teatro nos ha abierto esa posibilidad; internet, las redes sociales son herramientas también para darnos a conocer como artistas de la escena. Queda el trabajo personal, grupal y el apoyo de instituciones y de los medios de comunicación para seguir creciendo y poder en algún momento decir que los actores y actrices del país viven de su arte al 100×100.

AC. Pasemos a hablar de cine. Fuiste uno de los protagonistas de El Ascensor, una de las películas más elogiadas por la crítica en la producción boliviana reciente. ¿Cómo fue esa experiencia?

JAL. Había participado de varias producciones cinematográficas, me tocó estar detrás de cámaras, como asistente de dirección, productor, director de actores, director de casting y una vez como director, pero ya tenía la espinita de no haber actuado en cine; algo que anhelaba, pero algo que tampoco me desesperaba, estaba esperando el proyecto que permitiera desarrollar mi talento y que me pudiera dar la posibilidad de comenzar bien mi carrera como actor de cine en mi país. Luego de Che: Guerrilla, me puse y sigo con esa consigna como decisión de mi carrera, de actuar en alguna película que me implique un reto y que yo tenga la certeza de que el proyecto será exitoso, con una buena historia, un buen rol que me exija al máximo y rodeado de gente talentosa y comprometida. Así aparecieron Tomás Bascopé y Jorge Sierra con el guión de El Ascensor, y coincidentemente este proyecto que se me presentaba reunía casi todos esos elementos que buscaba, interpreté a un tipo que no tiene nada que ver conmigo, en ningún aspecto, de una u otra forma eso es lo que busca un actor. El reto de mantener la atención del espectador durante más de una hora, con tres tipos encerrados en un ascensor, me asustaba, pero el proceso de trabajo previo al rodaje fue interesante: ensayos, lecturas, creación de personajes, tejer relaciones entre los mismos, e ir delineando y encontrando el tono, los matices, en cuanto a lo físico y a lo psicológico quizá fue lo que más disfruté de esta experiencia inolvidable de formar parte de esta importante película para el país.

AC. También actuaste en Che, de Steven Soderbergh. ¿Cómo ha sido estar bajo las órdenes de ese director y compartir con figuras como Benicio del Toro y Franka Potente? 

Che: Guerrilla (2008)

JAL. Hasta ahora no lo creo, parece un sueño, cuando iba al cine antes de esta experiencia, aunque parezca mentira, me decía a mí mismo, después de ver películas con actores que admiro, “yo tengo que probar y disfrutar esa sensación de trabajar en una megaproducción y ver mi trabajo en la pantalla grande”. De verdad que era un anhelo con mucha convicción, trabajaba y trabajo para eso, estábamos con Rodrigo Bellott haciendo el casting de los actores bolivianos que irían a España a actuar como los guerrilleros del Che y Soderbergh escribió un e-mail diciendo que faltaba uno. Ahí nomás nos dijimos que era yo, preparamos todos los documentos, fotos, currículum y en cuestión de horas fui aprobado para el rol del chapaco guerrillero. Un personaje chiquito, pero por su faceta de raro, distinto y menospreciado al máximo por el Che en la historia, implicaba un reto actoral dado el cierto grado de autismo que según decían tenía, todo eso más el ojo del director hizo que en la película apareciera mucho más que las escenas que tenía en el guión. El hecho de compartir pantalla con Benicio del Toro, ser dirigido por Steven Soderbergh, dos ganadores del Oscar, era como estar en el mundial de fútbol. La felicidad de ir con mis compañeros actores bolivianos, de teatro en su mayoría, era como ser parte de la selección nacional yendo a jugar un megapartido, emocionante. Benicio, un líder de verdad, fue de mucho aprendizaje el verlo prepararse y desarrollar sus escenas, al igual que otros grandes actores iberoamericanos, fue una producción que reunió a muchos actores increíbles. Entre ellos, muchos que yo admiro, puedo decir que mi carrera como actor de cine comenzó en las grandes ligas, ya que esta producción es mi primer trabajo como actor de cine.

AC. Al margen del cine, pero aún en el campo audiovisual, uno de los proyectos más interesantes que has llevado a cabo fue La Tuja Digital. ¿Qué evaluación haces de los resultados de esta iniciativa? 

Ana en el Trópico (2013)

JAL. La Tuja Digital es un proyecto de capacitación y producción de audiovisuales para niños y jóvenes, nació con la idea de poder acercar el mundo de la televisión y el cine a los estudiantes, para que ellos puedan conocer este mundo apasionante. Aplicamos a un fondo concursable que organizó el BID y la Microsoft, y de 133 proyectos presentados, ganamos 11 de América Latina. Los años 2008 y 2009 hicimos correr la iniciativa capacitando a más de 400 chicos de distintos colegios de Santa Cruz, aproximadamente el 12% de los beneficiarios están continuando una carrera que tiene que ver con el mundo de la comunicación. Este año estamos reactivando el proyecto, ampliándolo a estudiantes universitarios de primer año. La Tuja Digital está consolidándose como un semillero de nuevos creadores y futuros comunicadores.

AC. Otro importante hito en tu carrera fue haber dirigido el largometraje La Promo, que tuvo una excelente acogida del público cruceño. ¿Piensas dirigir otra película? ¿Qué proyectos tienes en mente en este momento?

JAL. Sí, La Promo es una película que me ha dado muchas enseñanzas, aprendí que el cine tiene su tiempo de espera, de madurez de las cosas, de lo importante de los procesos. La disfruté mucho, tuve la dicha de contar con todo el financiamiento y de tener un equipo de trabajo increíble, en Santa Cruz fue un éxito de taquilla, me enseñó que uno tiene que ser honesto, primero con uno mismo y por supuesto con el público, por eso han pasado ya tres años de su estreno y no he aceptado dirigir otra, hasta no estar lo completamente seguro y capaz para afrontar otro reto como este y obviamente superar lo hecho con La Promo. Tengo hasta el momento varios proyectos teatrales, este 2013 estoy con tres espectáculos, con varias invitaciones para participar en puestas en escena, tengo un guión de cine terminado, uno a medias y uno en story line, tengo la mitad de mi tercer libro y muchas, muchas ideas que se pasean por mi cerebro y sobre todo tengo las ganas de seguir haciendo de mi pasión, mi sangre y mi energía motora.

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