Archive for Teatro Brasileño

Matheus Nachtergaele, un talento innato y visceral del cine brasileño

El actor tiene una presencia constante en películas brasileñas l Foto: Reproducción

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Nacido el 3 de enero de 1969 en la ciudad de São Paulo, el actor y director Matheus Nachtergaele despuntó como uno de los mayores talentos de Brasil al actuar en los espectáculos O Paraíso Perdido (El Paraíso Perdido) y O Livro de Jó (El Libro de Jó), del Teatro da Vertigem (Teatro del Vértigo), pero fue en el cine que el intérprete del Isaías de Central do Brasil (Estación Central) y del Zanahoria de Cidade de Deus (Ciudad de Dios) se convirtió en uno de los rostros más conocidos del universo artístico brasileño.

Hijo del belga Jean-Pierre Nachtergaele, uno de los fundadores de la Traditional Jazz Band, Matheus pasó por el Centro de Pesquisa Teatral (CPT), de Antunes Filho, y estudió en la Escuela de Arte Dramática de la Universidad de São Paulo (USP), antes de entrar al Teatro da Vertigem. Fue allí que, bajo la dirección de Antonio Araújo, el actor empezó a recibir los primeros reconocimientos de la carrera.

El estreno en largometrajes ocurrió con los filmes O Que é Isso, Companheiro? (¿Qué es Eso, Compañero?), de Bruno Barreto, y Anahy de las Misiones, de Sergio Silva, ambos estrenados en 1997. El primero de ellos fue finalista del Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, así como Central do Brasil (de Walter Salles, 1998), en el cual interpretó al hermano mayor de Josué, el joven protagonista del largo.

En O Auto da Compadecida (El Auto de la Compadecida), Nachtergaele demostró un notable talento para la comedia; ya en Cidade de Deus, dio vida a un narcotraficante de la favela carioca. Pero fue en Amarelo Manga (Amarillo Mango) y Baixio das Bestas (Bajío de las Bestias), de Claudio Assis, y en A Concepção (La Concepción), de José Eduardo Belmonte, que el actor probó su versatilidad y capacidad de actuar en proyectos arriesgados y con un sello más personal.

Su estreno como director en A Festa da Menina Morta (La Fiesta de la Niña Muerta) muestra a un artista inquieto y lleno de vitalidad, que aún debe regalar al público grandes papeles en las pantallas e interesantes trabajos detrás de cámaras.

Alexandre Frota revela en stand up episodios picantes con famosos

Exactor de Red Globo y de la industria porno presenta stand up polémico l Foto: Reproducción

 

El último lunes, el actor y director brasileño Alexandre Frota estrenó en São Paulo su espectáculo de stand up La Identidad Frota, en el cual repasa varios episodios de su vida y carrera, involucrando a personajes como Boni, Daniel Filho, Jô Soares, Cláudia Raia, Xuxa, Wolf Maya, Cazuza, Romario y Renato Gaúcho, entre otros.

En 90 minutos de espectáculo, cuya cortísima temporada concluye esta noche, con todas las entradas agotadas, Frota cuenta sobre cómo conquistó a la actriz Cláudia Raia, entonces novia del comediante y entrevistador Jô Soares, de cuando un director de la Red Globo quiso hacer sexo con él y de sus experiencias con drogas al lado de estrellas de la música como Raúl Seixas y Cazuza. “Son historias reales. No voy a inventarme nada”, asegura.

Otros relatos presentes en el ‘menú’ sugerido por el actor son “¿Prostituta? Casi me casé con una”, “Casi me convertí en pastor”, “65 días con la ex de Romario” y “Yo, Renato Gaúcho y las fiestitas”. Frota también narra el día en que vio a Xuxa desnuda, bañándose, cuando la conductora aún era una modelo en inicio de carrera, y revela que la rubia no se puso ni un poco inhibida con su presencia.

Siempre polémico, el actor elogia figuras como Boni (ex-hombre fuerte de la Red Globo) y el obispo Edir Macedo (dueño de la Red Record y fundador de la controversial Iglesia Universal del Reino de Dios), mientras no ahorra críticas a otras, como el futbolista Adriano. “Gente como yo, que se involucra con drogas y alcohol, es muy criticada. Si es jugador de fútbol, la gente la llama de ‘emperador’”, ironiza, en clara alusión al exatleta del Flamengo, São Paulo y selección brasileña.

Una montaña rusa:
De galán de novelas a actor porno

La vida y la carrera de Alexandre Frota de Andrade (Río de Janeiro, 14 de octubre de 1965) siempre fueron una montaña rusa, como él mismo define. Descubierto en un concurso de jóvenes talentos para la industria de videos no profesionales, había iniciado su trayectoria artística interpretando a un pato en una obra infantil, y con menos de 20 años estrenó en la Red Globo, donde se convirtió en galán de telenovelas.

Casado durante tres años con Cláudia Raia, actuó a su lado en las novelas “Roque Santeiro” (1985) y “Sassaricando” (1987), además de haber hecho otras producciones como la minisérie “Boca do Lixo” (1990), compartiendo escena con la entonces debutante Silvia Pfeifer. Su currículum también contiene una participación en la serie “Mandrake” (2006), realizada por HBO en Brasil, y papeles en la pantalla grande, como El Escorpión Escarlata (1988) y Mató La Familia y Fue Al Cine (1990).

Pese al éxito en la Globo, su temperamento explosivo y su adicción a las drogas perjudicaron su carrera, que entró en declinio. “Si yo tuviera un equipo a mi alrededor, una preparación, tal vez yo me hubiera salido mejor. Si me preguntas si me arrepiento de no haber controlado la situación, sí. Yo podría estar casado con Cláudia Raia, con mi familia, en el mismo patamar que otros actores, claro que me arrepiento. Si me avisaran que andar en contrarruta era así tan duro, no habría ido”, reflexiona.

Después de haber posado desnudo algunas veces para la revista G Magazine, dirigida al público homosexual (en total fueron cuatro ensayos), se convirtió en 2004 en el primer actor famoso de Brasil a ingresar de manera asumida en el mercado porno. Se cuenta que recibió R$ 500 mil para protagonizar cinco largos, aunque su filmografía en el ramo conste de 19 títulos, como 11 Mujeres y Mucho Polvo, Invadiendo la Retaguardia y 00 Frota: El Hombre de la Pistola de Oro.

Sin embargo, fue con la cinta Garoto de Programa (algo así como Prostituto o Taxiboy) que el actor causó una de sus mayores polémicas, al aceptar realizar escenas con la travesti Bianca Soares. Frota admite que dudó en aceptar el papel, pero se decidió al darse cuenta que no tenía ninguna outra invitación de trabajo.  “Le hablé al director: ‘Dame R$ 150 mil y lo hago’. Lo hice como un prostituto. Él dijo que no creía que lo haría. Le pedí que llevara el dinero al motel. Él llegó allí con la lana. Yo dije: ‘Belleza, lo hago’. Bianca quedó más nerviosa que yo. Hay mucho hombre que es loco por un travesti, pero se queda dentro del clóset. Yo no. Yo fui allí, hice la película, gané el dinero y todavía mostré cómo se debe agarrar a un travesti”, afirma.

Actualmente lejos del porno, convertido a la religión evangélica, director de proyectos especiales del Sistema Brasileño de Televisión (SBT) y casado con la bailarina Fabiana Rodrigues, Frota lloró en su boda realizada el último día 15, revelando una faceta por muchos desconocida: se emociona con facilidad. Eso ocurre con programas de TV como el de Luciano Huck o al acordarse de su padre, ya fallecido, o del hijastro Enzo, de quien incluso cambia los pañales en plena madrugada. “No oculto nada, lloro. Por eso las personas o me aman, o me odian”, concluye.

Con informaciones de Wikipedia, Folha y Globo.

Obra de João Fábio Cabral sigue en la cartelera paulista

Tres actores dividen escena en la puesta de João Fábio Cabral l Foto: Difusión


El espectáculo Trote (Trampa), del dramaturgo y director João Fábio Cabral, estará en cartelera por dos fines de semana más en São Paulo, después de haber cumplido una temporada de éxito, iniciada en 9 de julio en el Instituto Cultural Capobianco. La obra tiene funciones todos los sábados (21:00) y domingos (19:00) hasta 4 de septiembre.

Con el montaje, Cabral llega a la impresionante marca de 17 textos montados en ocho años; la comedia fue elegida justamente para conmemorar ese hecho. En ella, el autor de Um Refrão Para Desconhecidos e Íntimos (Un Refrán Para Desconocidos e Íntimos), Delicadeza, Flores Brancas (Flores Blancas) y Rosa de Vidro (Rosa de Vidrio), busca dialogar más con el público a través del humor, procurando en la risa una forma donde pueda alertar, apuntar y discutir el pensamiento del espectador.

La obra cuenta la historia de dos jóvenes que abandonan la universidad para armar trampas, aprovechándose de la ingenuidad de las personas y de la cultura del miedo implantada en las grandes ciudades para poner en práctica métodos como ‘el cuento del tío’ y llamadas telefónicas de amenaza de secuestros y tortura. En un departamento alquilado en una región decadente, el nuevo engaño es minuciosamente planeado.

Cuando los dos delincuentes se visten de mujer y esperan ansiosos por la llegada de una nueva persona para engañar, el imprevisto ocurre y desencadena una gran sorpresa en los planes de los golpistas. En ese juego de gato y ratón, en que el espectador se confundirá entre quién es víctima y quién es verdugo, los actores tiran los dados de los personajes en un partido peligroso, divertido y sin límites.

Cabral, que firma el texto del espectáculo así como su dirección, nació en el noreste de Brasil en 1973 y hoy vive en Ubatuba, en el litoral norte de São Paulo. Considerado uno de los principales nombres de la nueva dramaturgia brasileña, también es director y actor. Ya escribió más de 50 obras teatrales adultas, 7 adolescentes, dos guiones cinematográficos y ganó dos premios de mejor libreto con el corto Darluz, adaptación de un cuento de Marcelino Freire y con dirección de Leandro Goddinho, filme contemplado con más de 35 reconocimientos en diversos países.