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El director Ulises Guzmán presenta un premiado y fantástico documental

El realizador mexicano investiga una historia real en su nueva película l Foto: Difusión

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El realizador mexicano Ulises Guzmán ha estrenado en salas de su país su más reciente largometraje. Alucardos, Retrato de un Vampiro es un documental fantástico que indaga sobre lo que hay en la mente de un artista de terror y sus fans, a través de la historia de Manolo y Lalo, dos aficionados de la película de horror Alucarda, de Juan López Moctezuma.

Según el director, esta película “no es otra cosa que el relato de un encuentro entre seres marginales y la redención que encuentran juntos. Es una historia real, auténtica, de la vida diaria, pero que rebasa por mucho lo más fantástico que he relatado”, aseguró en entrevista concedida hace casi tres años para ALDEA CULTURAL.

Es el propio Guzmán quien describe la cinta, ofreciendo una sinopsis: “Son dos admiradores de la película de culto de Juan López Moctezuma, Alucarda; uno de ellos quiere transformarse en ese personaje. Durante un tiempo se dan a la tarea de buscar la película por todos lados. No la encuentran por los bajos fondos de los mercados callejeros, donde encuentras de todo… Más tarde buscan a los actores y actrices que participaron en la peli, entre ellos a Tina Romero. Total de que van a dar con Moctezuma en un hospital psiquiátrico y se lo ‘roban’ para curarlo”.

De acuerdo con el cineasta, realizador de cintas como Malapata y Virgen de Medianoche, el tratamiento llevado a cabo por los dos aficionados consistió en llevar a Moctezuma a las locaciones de sus cintas. El director entonces salió de su letargo y recuperó la cordura después de tres días de someterse al proceso. Se volvió amigo de sus dos fans y un año después murió, dejándoles de custodios de su obra y heredándoles algunas imágenes inéditas. “Como puedes ver, incluso en el documental me sigue lo fantástico”, observa Guzmán.

Recurriendo a entrevistas, imágenes de archivo y relaboraciones, el documental, escrito y producido por Guzmán y Edna Campos y cuya duración es de 90 minutos, cuenta con actuaciones de Juan Carlos Colombo, Luis Romano, Óscar Olivares, Mikel Mateos, David Castillo, Christina Mason y Claudia Figueroa, además de testimonios de Manuel Durán, Eduardo Mondragón, Carlos Monsiváis, Tina Romero, Eduardo Moreno, Alessandra Moctezuma y Liliana Ortiz Durán. Su lista de galardones incluye premios en diferentes festivales de México, Colombia, Brasil y Uruguay.

Marianna Burelli protagoniza primer largo del mexicano Víctor Salcido

La actriz venezolana participa de un nuevo rodaje l Foto: Difusión


El próximo mes se inicia el rodaje de la película mexicana Ya, ópera prima del director Víctor Salcido, que en este momento se encuentra en una intensa temporada de ensayos con el elenco de la cinta, integrado por Marianna Burelli (Daniela), Juan Pablo Medina (Pablo), Roberto Sosa (Ropavejero) y Karla Zapién (Pamela).

La película tiene previsto el inicio de sus filmaciones para el 16 de agosto y conclusión al cabo de seis semanas de rodaje. Un dato importante es que alrededor de un 80% de las escenas serán realizadas dentro de un departamento en la Ciudad de México, que en la historia será el hogar de Daniela, la protagonista, la cual vive una gran pérdida que se combina con el dolor de la traición.

Según Burelli, la cinta comienza cuando la joven protagonista descubre que el hombre con quien había estado comprometida durante seis años le es infiel; la abrupta separación conlleva a una serie de descubrimientos personales y a un encuentro con el lado oscuro de la soledad y el abandono. Aun de acuerdo con la actriz, que suma en su currículum cerca de 20 cortos y largometrajes, y casi igual cantidad de obras de teatro, el director sugiere un México que se desmorona política y socialmente, mientras lanza una pregunta sin respuesta: “¿cuánto nos podemos dejar caer en el abismo de la desesperanza?”.

Para la actriz, este es un personaje ‘completo y redondo’, que en su opinión será el espejo de muchas personas cuando llegue a la pantalla grande. A tiempo de destacar la labor del director y guionista del largometraje, a quien elogia por considerarlo bastante sensible y apostar por la historia y los personajes, la intérprete de Daniela reconoce que este filme significa un gran reto en su carrera. “Siento que tengo una enorme responsabilidad, no solo con el proyecto sino con la gente que irá a ver Ya en los cines”, asegura.

Tanto la protagonista de la cinta como su director coinciden en que el filme es atemporal. Burelli considera que Ya ocurre en cualquier momento en el que uno esté viviendo. “El tema central de la historia es tan universal como puede ser la política interna de un país, ponerle un tiempo específico podría ser tan riesgoso como encasillar lo que no tiene fronteras”, asevera.

Salcido, que es miembro de la Sociedad Mexicana de Directores y de la Sociedad General de Escritores de México, ha trabajado tanto en guión como en dirección de cine y teatro. Un ejemplo es el espectáculo Cáncer de Olvido, llevado a escena en 2009 y 2010, y otro es el corto Salvador (2007), seleccionado para festivales nacionales e internacionales, además de haber recibido el Premio IMCINE en el Primer Concurso Nacional de Post Producción de Cortometraje, en su mismo año de realización.

Marianna Burelli: “Me encanta estar en Latinoamérica, me siento en casa”

La actriz vive en México y trabaja también como guionista y productora l Foto: Cortesía


Nacida en Venezuela en un día como hoy (22 de abril), la actriz Marianna Burelli se encuentra lista para enfrentarse aquel que es su mayor desafío hasta la fecha: protagonizar un largometraje que escribió y en el cual además trabaja como productora, una habilidad que descubrió al encargarse de la realización de su propio corto, Vuelve a Mí, que dio origen a la coproducción internacional Trace, cuyo rodaje está previsto para este año.

Trace será dirigida por el mexicano Álvaro Curiel y representa una nueva etapa en la carrera de la actriz, que durante años trabajó en el teatro de Inglaterra, donde se formó y vivió por más de seis años, habiéndose además presentado en países como Bélgica y Escocia. Su traslado a México coincidió con su enamoramiento por el cine, arte al cual se acercó aún en Londres, cuando empezó a rodar sus primeros cortos y a alimentar el deseo de actuar para la gran pantalla.

Desde que llegó a México, Marianna no ha parado de trabajar en diferentes proyectos audiovisuales, como No One Dies of Love, Vacaciones en Edén, De Muerte Natural y La Ruleta de los Sueños, entre otros. Asimismo, formó parte del elenco de la UNAM que presentó exitosamente la obra Sueño de Una Noche de Verano, que hoy camina para su tercera temporada.

En la entrevista concedida hace tres semanas para ALDEA CULTURAL, la actriz —que estudió durante dos años en Swazilandia, un pequeño país al sur de África, descubriendo allí su pasión por interpretar— habla de su trayectoria sobre las tablas y frente a cámaras, cuenta cómo fue trabajar en Londres siendo latinoamericana y del proyecto que lleva adelante y que pretende filmar en el segundo semestre de este año.

Entrevista
Marianna Burelli, actriz y productora

“Estudiar actuación ya te pone en una categoría bastante pequeña y dura, porque es un medio sumamente competitivo, hay poca demanda y muchos actores”.

“Venir de Venezuela tenía sus ventajas, pero también había que saber cómo limar las asperezas para no cortarse”.

“Me encanta filmar en Inglaterra, me encantan los actores ingleses, tienen un tono que me encanta, pero también me encanta poder venir a Latinoamérica y quedarme aquí”.

ALDEA CULTURAL (AC). ¿Cómo empezaste a estudiar teatro?
MARIANNA BURELLI (MB). Primero hice teatro en Swazilandia. Me gané una beca a los 16 años para estudiar Bachillerato Internacional allá y empecé a estudiar teatro, fue la primera vez que lo hice. Tenía una profesora de teatro inglesa que me dijo que si me quería dedicar al mundo del teatro y del cine, me fuera a Inglaterra, que ella me iba a recomendar. Ya tenía un cupo en una universidad para estudiar Sociología e Historia, pero por no dejar de aplicar la escuela de teatro, East 15 Acting School, me quedé y me aceptaron ese mismo día. Pues fue así como “y ahora, ¿qué hago?”. Y entonces, nada, decidí irme por Teatro, estuve tres años allá, hice un curso de teatro físico en Polonia, durante unos meses, en una de las vacaciones. Y una vez que terminé de estudiar teatro en Londres, monté una compañía que se llamaba VIP Theatre. Montamos una obra para nuestro proyecto final, Caviar & Chips, y la aplicamos para ir al Festival Internacional de Teatro de Edimburgo, nos aceptaron, y tuvimos una corrida de un mes allá. Nos fue increíble, porque estábamos yo —que soy venezolana—, una amiga mía, que es mitad griega, mitad irlandesa, y otra chava, que es inglesa. Y entonces hicimos un trío muy explosivo, que funcionaba muy bien en la obra, era muy divertida, una tragicomedia, y yo interpretaba a una cubana ilegal en Londres, medio prostituta, medio loca. Nos fue increíble, firmamos un contrato con Warner Brothers, porque éramos el único espectáculo cómico del festival, pero no stand-up, de mujer. Porque había muchísimos de ésos, pero todos eran de compañías masculinas. Como éramos las únicas, se interesaron mucho, nos vinieron a filmar y tuvimos los sketches de nuestra obra en la página de Time Warner Online, en 2006. Fuimos a dar una gira por Londres, estuvimos en muchos teatros de la ciudad, como el Hen & Chickens, Canal Café y Soho Theatre. Y nos invitaron para abrir el primer teatro de habla inglesa en Brujas, en Bélgica, a hacer una corrida de quince días en este teatro. Estuvimos allá, nos fue muy bien, tuvimos muy buenas críticas, y luego regresamos a Londres, cerramos como una gira en la ciudad, y pues ahí decidí que mi tiempo en Londres se había agotado y que quería hacer un poco de cine. Y entonces conocí a un director de cine mexicano, Ernesto Contreras, que me ofreció una entrada

En el corto Payasos, de Jorge Hernández Aldana

a su première aquí en México, para su película Párpados Azules. Él vino a la última función a mi obra en Inglaterra. Y entonces me dijo: “Marianna, te invito a la première de mi película, conoces gente en México y a ver qué onda, cómo te va”. Y me quedé un mes, y empecé a conocer a muchísima gente y me di cuenta que aquí en México la interacción con la gente era mucho más fácil que en Inglaterra. Regresé a Inglaterra en marzo del 2008. Hice el primer cortometraje que yo dirigí y escribí, Vuelve a Mí, lo produje con dos amigos, un productor mexicano, y un inglés que era el supervisor de guión. También lo protagonicé. Viajé a Nueva York, editamos el cortometraje y lo mandé a muchos festivales. Pasó por varios, uno de ellos fue el Festival de Cine Latinoamericano de Moscú, tuve contacto con una persona que se llama Aleksey Chernyshev. Le encantó el corto y lo presentó en el Festival de Moscú y en el Festival de Minsk. Entonces yo tenía la idea de escribir una versión para largometraje. Y durante la influenza en México, fueron días y días de encierro, yo no sabía qué hacer, me desesperé, entonces dije: “Voy a empezar a escribir la versión larga de este corto”. Ya había leído varios libros de guionismo, pero no me había atrevido a empezar a escribir. Y pues nada, empecé a escribir, terminé una versión, y pensé que quería que fuera una conexión Venezuela-Inglaterra. Apliqué para el desarrollo de guión del CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía), que es la organización de cine nacional de Venezuela, y no me dieron ningún dinero, como que no me pelaron más, no me pusieron ningún tipo de atención, porque era una película en coproducción, muy complicada, no hablaba del gobierno, todo esto. Y entonces dije: “Ya, no lo voy a hacer coproducción Venezuela-Inglaterra, sino con México”. Cuando vi el trabajo de Álvaro Curiel, dije: “Éste es”. Le di mi guión, él me mostró su trabajo, acababa de terminar su primera película, El Acorazado, además había trabajado como asistente de dirección en miles de cosas, entre ellas una película con Tilda Swinton, Julia (de Erick Zonca, 2008). Es el director aquí en México con más trabajos de asistente de dirección y el director más joven con mayor cantidad de series dirigidas. Es muy bueno y me dijeron que estaba como candela, entonces pensé: “Ya, vamos a platicar”. Leyó el guión y me dijo: “Me encanta la historia, Marianna, pero tienes errores”. Entonces dije: “No, lo tengo que mover, ya tengo el director, tengo que seguir moviéndome”. Me fui a Inglaterra a visitar a mi supervisor de guión, con el que había trabajado anteriormente en el cortometraje, Adam Dahrouge, y nos encerramos semanas en su casa trabajando en el guión. Regresé a México, con un draft mucho más decente, le mostré la versión del guión a Álvaro y me dijo: “Ahora sí

En la obra La Última Navidad, escrita por la actriz y dirigida por Fernanda Rivero

vamos a trabajar”. Y entonces como dos meses después me habló para decirme que ya había conseguido el dinero en México, ya teníamos una productora, y ahorita están decidiendo en Inglaterra si me dan el dinero, porque apliqué para el Art Council, para que nos ayude con la parte inglesa. Entonces como que está moviéndose de manera muy independiente la película, está increíble, o sea, como que se dieron todas las circunstancias para que se creara este interés internacional en la producción. Si todo sale bien, el shooting schedule (rodaje) está planeado para empezar el 13 de septiembre en Londres. Filmaríamos seis semanas allá, regresaríamos en octubre y a principios de noviembre haríamos tres semanas de filmación aquí en México.

AC. ¿Tendrás también un papel en la película?
MB. Sí, yo soy la protagonista (risas). Porque la verdad yo quería hacer un papel que me gustara. El problema que yo encontré, y como yo seguramente muchos, era que siempre, por lo menos en Inglaterra, hacía la drogadicta latinoamericana, la drogadicta y la drogadicta… Como si en Latinoamérica sólo hubiéramos gente drogadicta y mulas, cocaineras, yo que sé. Entonces dije: “Yo quiero hacer el papel de una persona normal, que sufre, que se ríe, que tenga problemas, como cualquier otra, y que no sea tan importante la nacionalidad”. Como dice mi director, ojalá que lo pueda actuar tan bien como lo escribí, ojalá no me quede mal conmigo misma.

AC. Cuando saliste de Venezuela, ¿no tenías la idea de ser actriz?
MB. No, para nada. Yo quería estudiar Historia y Filosofía, o algo así. Pero cuando llegué a Swazilandia, tenía que elegir. El programa que hacíamos se llama International Baccalaureate (IB), es como un preuniversitario, te prepara a un nivel muy alto, entonces, tienes que elegir seis materias, tres de nivel alto y tres bajas. Por supuesto yo no quería elegir ni Física ni Química, eso sí me quedaba muy claro. Ya tenía Literatura Inglesa, Historia Universal, y me faltaba una alta. Entonces tenía o las Artes, que tenía Artes Plásticas o Teatro, o Física, Química, Matemática, que dije: “Ni loca, o sea, ni loca me meto ahí porque no iba a salir nunca”. Entonces un amigo

En el mediometraje Fles, de Sakari Laurila

mío me dijo: “Éntrale al teatro, que está increíble”. Y así fue. Le entré al teatro porque no tenía otra opción. Y me quedé ahí.

AC. Y ahí decidiste irte a Inglaterra.
MB. Sí. Yo no quería hacer teatro clásico, eso no me interesaba mucho. Entonces mi profesora dijo: “Hay una escuela que es maravillosa, que es teatro contemporáneo, East 15 Acting School”. Y entonces apliqué. Y nada… tuvimos todo un día de audiciones y, ese mismo día, al final de la tarde, me dijeron: “Te estamos ofreciendo un lugar en el curso de Teatro Contemporáneo: ¿lo aceptas o no?” Vos tenías que decidirlo ese mismo día. Pues yo dije sí. Y ya, ahí me quedé.

AC. ¿Cuánto tiempo estuviste allá?
MB. Estuve un total de seis años y medio, de los cuales tres fueron estudios de universidad. Y luego fundé mi compañía de teatro y me quedé más tres años y un cachito más. También trabajé en la radio de BBC, hice doblajes, monté varias obras de teatro, hice varios cortometrajes. Hice un corto con un finlandés que se convirtió en un mediometraje, se convirtió en toda una osadía; se llama Fles, que creo que está paseando por cines en Finlandia. Hice otro corto con un francés, hice el mío y algunos otros. Y cuando empecé a hacer cortometrajes me di cuenta que también me encantaba el cine.

AC. ¿Cuáles fueron las mayores dificultades que te enfrentaste viviendo en Londres?
MB.Primero que nada, estudiar actuación ya te pone en una categoría bastante pequeña y dura, hasta para los ingleses, porque es un medio sumamente competitivo, hay poca demanda y muchos actores. Todo el mundo es actor, claro, las mejores escuelas del mundo, aparte de algunas en Estados Unidos y en Europa del Este, están en Londres. Entonces te podrás imaginar; gente de todas partes del país y del mundo va a estudiar teatro allá. Claro, sales, y te das cuenta de que no hay trabajo, que el trabajo que hay es muy mal remunerado, entonces entras como a un conflicto de salir de este mundo de teatro y de fantasía por tres años, como de muy esperanzador sales a una realidad que es muy fría, muy dura. No solamente me encontré con esa realidad con la cual nos encontramos todos los actores que nos graduamos, sino también con la cuestión ésta de ‘yo no soy inglesa’. Y sí era un recordatorio diario que yo no era inglesa y no podía aplicar a la cantidad de trabajos que mucha gente puede aplicar, y aunque mi acento estaba muy limpio, muy neutral, no podía hacer acento de Liverpool, ni de Manchester, entonces me sentía un poco limitada. Además, en ese momento los latinoamericanos no estábamos considerados como una minoría étnica; lo que quería decir que los medios de comunicación no tenían la obligación legal de contratar a un cierto número de latinos. Hace como tres meses, lo acaban de aceptar, ahora los latinos tienen ciertos derechos en los medios de comunicación, en las obras de teatro, en la Compañía Nacional. Yo en ese momento no entendía muy bien por qué era tan importante, pero claro que es. Por ejemplo, el National Theatre, la compañía nacional de Inglaterra, tiene, por ley, que contar con actores hindúes y de los países árabes, porque ellos son una minoría étnica en Londres; sino, sería discriminación racial. Hoy en día eso pasa con los latinos, ¡increíble! Ahora los latinos, sí, por ley, tienen que formar parte de la comunidad en todos los sentidos. Va a ser mucho más fácil para los latinoamericanos tener un espacio. Sin embargo, nunca me faltó trabajo. Tenía una agente que era muy movida, y trabajé en radio con la BBC varias veces, claro, hacía de latina, ya sabes.

Afiche temporal de Trace, escrito por la actriz

Pero yo creo que era eso, esa lucha, no sé, como étnica, era como conseguir tu espacio y darte cuenta que el hecho de que vinieras de Venezuela sí tenía sus ventajas, pero también había que saber cómo limar las asperezas para no cortarse.

AC. El hecho de haber incursionado en guión, producción y dirección de cortometrajes, ¿tuvo que ver con esa falta de mercado o fue fruto de una inquietud que ya tenías desde antes?
MB. La verdad yo creo que fue así como unas ganas de hacer algo chido. Sin pensarlo mucho, dije: “Yo quiero hacer un cortometraje”, le mostré la historia a mi amigo productor y me dijo: “Montémoslo, yo lo produzco contigo”. Entonces fue así: “Ok, y ahora, ¿qué necesitamos?”. Me fui instruyéndome a medida que iba pasando el tiempo. En el momento que me di cuenta, yo estaba haciendo de productora, de directora, de actriz. Es un trabajo muy fuerte, además que lo estábamos costeando mi productor y yo solos, de nuestro bolsillo. Era todo muy interesante, la producción me gusta más que la dirección. Dirigir y actuar, me pareció que ese combo junto puede ser muy problemático. Pero me di cuenta que tengo facilidades para producir, me muevo, hablo con gente, consigo cosas… Estuvo increíble descubrirlo.

AC. Llegando a México hiciste varios cortometrajes. El primero fue No One Dies of Love. ¿Cómo fue ese trabajo?
MB. Llegué a México en octubre y en noviembre ya estaba filmando eso, que ahorita está viajando por festivales. Creo que va a Chile, también a Rusia, porque el contacto que yo tuve en el Festival de Cine Latinoamericano de Rusia me llamó, aparentemente hay un club de fans en Rusia, lo que me da mucha risa. El cortometraje es como un poema visual, es en voz en off todo el tiempo, el personaje no habla, y es una niña que cuando la conocemos está en el bottom, en el fondo de todos los fondos, destruida de amor, o sea, tiene como un mal de amor muy fuerte y se toma una medicina que es como una analogía; abre el botiquín de su baño y agarra una medicina que dice broken heart (corazón roto) y se lo toma y ése es como un viaje a todas sus experiencias amorosas. Hay una escena en la alberca, que es como citando desde el momento de cuando descubres el amor, desde la inocencia. Fue una escena difícil porque nunca me habían dicho que me tenía que desnudar hasta que el día que filmamos, y me quería morir, pero quedó superbonito y entonces ella va pasando por todas las etapas de amor y de amores que haya tenido con hombres y con mujeres, como el amor en general. Estuvo bien padre y le fue muy bien al corto. Fernanda (Rivero), la directora, como que lo dejó en algún momento y ahorita lo reanudó. Hicimos la voz en off en español también: a los festivales de cine en Latinoamérica lo estamos mandando en español y a los de Estados Unidos y Europa en inglés. Entonces tiene como dos versiones y está increíble.

AC. Y luego hiciste otros cortometrajes, también estuviste en el largometraje La Ruleta de los Sueños. Has estado haciendo muchos trabajos en México…
MB. Sí, muchos, la verdad el año pasado ha sido muy lleno de trabajo, estuvo increíble. También estuve en una producción muy grande de teatro, Sueño de Una Noche de Verano, una adaptación en español de Shakespeare, que se presentó en el Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en uno de los teatros más grandes y más lindos de la ciudad, que se llama Miguel Covarrubias. Era un proyecto muy interesante porque la UNAM, después de muchos años, quiso como apostarle a la unión de las tres cátedras: danza, teatro y música. Se pusieron de acuerdo e hicieron una audición gigante, a nivel nacional, para elegir a los actores y

En la obra Sueño de Una Noche de Verano, con dirección de Juliana Faesler

bailarines; la orquesta ya estaba elegida. Después de un periodo de cuatro días de audición, me dijeron que era parte de la compañía y empezamos a ensayar. Ensayamos por tres meses la obra y nos presentamos poquísimo, pero la gente se quedó superfeliz, nos pidieron una segunda temporada y ahorita están preparando la tercera para irse de gira por el país.

AC. ¿Tienes planes de trabajar en Venezuela?
MB. Pues acabo de hacer un casting, me llamaron desde Los Ángeles, una productora que se llama Hook Brothers, que son unos venezolanos que viven en Los Ángeles y acaban de terminar un guión que se llama Papita, Maní, Tostón. No sé si sabes que cuando se juega béisbol en Venezuela, la gente que vende grita “papita, maní, tostón”, es lo único que se escucha en el estadio. Es como una versión de Romeo y Julieta. Date cuenta que Romeo es el que le va a los Leones del Caracas y Julieta le va a los Navegantes de Magallanes. El béisbol es gigante en Venezuela, es como para Brasil el fútbol. Entonces me hablaron para hacer ese casting, los contacté, no nos pudimos ver en Venezuela en diciembre, me fui el 14 de marzo, hasta el 19, me quedé cinco días e hice el casting en Los Ángeles para el personaje principal de la película, que está esperando la respuesta del CNAC. Si todo sale bien, se filma en agosto.

AC. Pero tú te quedas en México como tu base central, ¿verdad? ¿Ves tu futuro en Latinoamérica?
MB. Por ahora sí, México está como muy bien ubicado, hay muchísimo trabajo, entonces ya tengo como toda la neta aquí hecha, ya sabes. Y me encanta Latinoamérica, me siento mucho más en casa de lo que me sentía en Inglaterra, pero mucho más. Mi futuro lo veo con base en Latinoamérica, igual viajando mucho. Por ejemplo, esta situación es como ideal en la película, una coproducción con Inglaterra; me encanta filmar allá, me encantan los actores ingleses, tienen un tono que me encanta, pero también me encanta poder venir a Latinoamérica y quedarme aquí.

Ulises Guzmán, un realizador que apuesta por un cine de fantasía

La reconocida tradición mexicana en revelar grandes realizadores de la animación y del cine fantástico tiene desde hace varios años a un nuevo exponente que se suma a la vasta lista de talentos de ese país. Con una trayectoria avalada por diversos premios internacionales otorgados por la crítica y el público, Ulises Guzmán Reyes ha demostrando desde temprano su habilidad para combinar diversos géneros, mezclando la realidad con generosas dosis de fantasía, elemento casi siempre presente en sus relatos.

Fue a principios de la década pasada que el camino profesional de Guzmán empezó a diseñarse, en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de donde egresó con especialización en realización y guionismo. Allí escribió y dirigió el corto Las Insólitas Imágenes de Aurora (1990), el documental Lluvia Ácida (1991) y los mediometrajes Corazones de Terciopelo (1992) y Virgen de Medianoche (1993).

Por Virgen de Medianoche, presentada como su tesis escolar, el director recibió sus primeros galardones internacionales. La cinta, que narra la historia de un muchacho creado bajo el yugo de su abuelo, un charlatán religioso que oculta un pasado oscuro, fue premiada en el Festival de Sitges, en la Semana de Cine y Video Latinoamericanos de Cancún y en el Festival de Cine Independiente de Querétaro, además de haber logrado una mención honorífica en el Festival de Huesca.

Seis años después, en 1999, el cineasta filmó Cupo Limitado, su primer largometraje, con las actuaciones de Vanessa Bauche, Pilar Souza, Magda Vizcaíno y Silvia Rizzo. Sin embargo, y aunque asegura guardar buenos recuerdos del rodaje, Guzmán considera que la realización de esa película fue una experiencia agridulce. “Me encontré con un productor mediocre y hampón que a base de engaños pudo descarrilar —aunque no del todo, creo yo— lo que era un buen proyecto”, revela.

Pero no tardó mucho para que este realizador, nacido en la Ciudad de México en 1968 y cuya formación comprende seminarios y talleres con Alejandro Jodorowsky, Saul Bass, Jan Švankmajer, Philip Kaufman, Jordi Savall y Syd Field, produjera un nuevo cortometraje. Fue así como al año siguiente estrenó Malapata, trabajo escrito y animado por él en el que habla sobre la libertad y la imaginación oprimidas por el poder. Además de quedar nominado a los premios Ariel, el corto ganó cinco premios en el Festival Pantalla de Cristal, tradicional encuentro llevado a cabo anualmente en la capital mexicana.

Cinco años después, presentó otro corto, XX-XY Fuera del Mundo, que contó con las actuaciones de Maya Zapata, Alberto Estrella, Pascacio López, Arianne Pellicer y Valentina Guzmán. Se trata de un relato fantástico inspirado por una historia real ocurrida en 1985, cuando un gran terremoto devastó el Distrito Federal y otras ciudades del país. Por aquella época, el entonces futuro director leyó una nota periodística que narraba el hallazgo, debajo de las ruinas de un hotel de paso, de una carta suicida que revelaba un pacto entre dos amantes; sin embargo, los cuerpos nunca fueron encontrados, dando origen a la idea que motivó el realizador a filmar la historia veinte años después.

Trabajando profesionalmente desde hace casi veinte años como escritor y realizador de programas de televisión, el cineasta —cuyos trabajos se presentaron en festivales de Brasil, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Grecia y Suiza— se apresta a dirigir diversos proyectos este año. En la entrevista, Guzmán habla de sus influencias, de la relación de amor y odio con su primera película y, por supuesto, de los cortometrajes que ha producido hasta el momento.

Con información del Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribeño y del diario Jornada; agradecimientos a la diseñadora multimedia y animadora Harumy Delmira por la colaboración.

Entrevista l Ulises Guzmán Reyes, cineasta
“Estoy enamorado del cine mexicano”

ALDEA CULTURAL (AC). Sus cortometrajes siempre tienen una importante dosis de fantasía. ¿Cuáles han sido sus referentes y en qué medida influyen en su trabajo?
ULISES GUZMÁN (UG). Sucedió algo extraño conmigo. No tengo antecedente alguno en la familia que se hubiera dedicado a esto del cine, vaya ni cercanamente, mis padres no se esmeraron especialmente en pulir o fomentar mi cultura visual o así… Creo que así como hay gente que nace con cierta inclinación por algo, así sucedió conmigo… Vivía cerca del cine Cuitlahuac (un héroe azteca del prehispánico mexicano) y fue ahí donde conocí este lenguaje, ¿sabes?, soy el menor de una familia de cuatro hijos, y mis hermanos mayores me llevaban a lo que eran las ‘matinés’, es decir, funciones para niños en las mañanas de los fines de semana. Había quizá unas tres funciones al día y al parecer en esos tiempos fomentaban lo que en el fin de milenio nos dio por llamarle el postmodernismo, es decir, eran promiscuos y eclécticos a la hora de elegir las pelis pues bien te podrías encontrar en la misma función una película del ‘Santo’, el luchador, con El Acorazado Potemkin, con Sissi Emperatriz o Gunga Din o Canoa o… un largo etcétera. En ellas había mezclas de temas para adultos con fantasías y realismo latinoamericano o filmes que sólo pasarían en cine clubes. Fíjate que lo he discutido con amigos de esa época y hemos llegado a la conclusión de que dejaban entrar niños y viejos cochinos en ese cine… En fin, el asunto es que la mezcla de todas esas imágenes y el barroco que de por sí se vive en esta ciudad que adoro y aborrezco a un mismo tiempo, han logrado, creo yo, ‘permear’ en mi cine. Además, y a eso iba mi respuesta, junto con los ‘cortos’ de nuevas películas, pasaban cortos de las escuelas de cine. Fue ahí que me enamoré del cortometraje, fue ahí que decidí ‘hacer’ cine y esperé con impaciencia a acabar con mi bachillerato para entrar al CUEC, de la UNAM, donde aprendí lo básico del cine.

AC. Háblenos ahora sobre cómo funciona su proceso creativo. ¿Añade usted elementos fantásticos sobre una historia previamente creada o estos elementos surgen en su mente de manera simultánea a la historia en sí?
UG. Lo que le podríamos llamar pomposamente ‘mi proceso creativo’ resulta natural para mí, así como para los daltónicos el mundo es ocre, para mí el mundo o lo que llamamos realidad colinda con todo el tiempo con lo que, para nombrarlo de alguna forma, le decimos el inconciente, ya sea individual o colectivo… La escuela te da una preparación formal, que tú combinas con tu intuición o talento o punto de vista hacia el mundo, y creo que eso es lo valioso de este lenguaje, al menos para mí… Me permite comunicarme con mis semejantes y contar historias que de otra forma serían muy aburridas o imposibles de imaginar para otro que no fuera yo… Entonces es así donde dejo fluir todo ese acervo de imágenes que me han acompañado toda la vida, desde mi infancia y ese idílico cine que te cuento (el cual ahora es un estacionamiento y previamente fue una iglesia mormona, y antes de dejar de ser cine, se convirtió en una sala porno) y la vida en un país (lo habrás oído antes) que presumen es surrealista… A que le llaman a eso, es un crisol de culturas, las prehispánicas (más de 50 comunidades indígenas), las árabe–hispánicas, la gringa, la francesa, etc., todo lo que te puedas imaginar, eso combínalo con el tercer mundo y una idiosincrasia peculiar, y ahí está ese coctel explosivo… Mis influencias son Cantinflas, Tin Tan, Pedro Infante, Los Olvidados, Buñuel, Luis Alcoriza (el verdadero Buñuel detrás de Buñuel). ¿Conoces a Ismael Rodríguez (Los Hermanos de Hierro, Nosotros los Pobres, Ustedes los Ricos, A Toda Máquina, etc. )? También tuve la fortuna de conocer a Carlos Carrera, entre otras el del cortometraje animado El Héroe. La verdad es que me siento afortunado de haber podido abrevar de todo este caudal de películas. Estoy enamorado del cine mexicano (no de todo), de las imágenes que ha propuesto al cine mundial, y de también la poca o mucha aportación que ha hecho… ergo, la cosa fantástica la traigo en las venas, y las veces en que he tenido que narrar de otra forma mis historias, me he sentido incompleto.

AC. México tiene tradición en animación y trabajos que exploran el género fantástico (mucho más que la gran mayoría de los países latinoamericanos). ¿A qué cree qué se debe eso?
UG. Bueno, creo que en parte ya respondí a esta pregunta con la anterior respuesta, pero creo que hemos abordado en general los latinoamericanos mal el concepto. Muchos creen que lo fantástico requiere de efectos especiales carísimos, de escenografías inmensas o así, yo creo que se debe más al relato, si bien el cine mexicano lo ha intentado, con mayor o con menor éxito, también los argentinos han hecho cosas maravillosas al respecto, y me refiero específicamente a Hombre Mirando al Sudeste y a Moebius… En México esa tradición está vigente dado que, creo, ha habido grandes maestros de ello, recientemente Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, antes Jodorowsky, Corkidi, Juan López Moctezuma, Carlos Enrique Taboada, y muchos más anteriores, todo ese cine que a algunos gusta y a otros no como el de luchadores, monstruos, momias, dráculas, hombres y mujeres lobo, duendes y demás… Una respuesta menos sofisticada sería que nos gusta a los mexicanos la fantasía por evasores de la realidad, no por un gusto cultural concreto, hoy mismo estoy posproduciendo una serie para la televisión que trata de eso, de un investigador sumergido en situaciones fantásticas… Participan actores que son famosos por acá, como Manuel Ojeda, Oscar Yoldi y Gerardo Albarrán.

AC. Dos de sus cortos, XX-XY Fuera del Mundo y Retrato de un Vampiro, están inspirados en hechos reales. Cuéntenos un poco sobre las historias que originaron esos cortometrajes.
UG. Es curioso, pero lo que algunos llaman realismo, a mí me persigue, pero siempre termina siendo sólo una especie de paráfrasis de mi mundo, si así puedo llamarlo. En varias películas mías (Cupo Limitado, Virgen de Medianoche y XX-XY) hay un común denominador, el terremoto que destruyó la ciudad de México en 1985. Yo soy de esa generación, mi despertar a la temprana adolescencia y adultez fue por esas fechas… Me tocó ver a mi ciudad deshecha y llena de espanto, y no del que veía en las pelis, si no uno de a de veras, el de la desesperación de tener gente querida bajo las ruinas o cosas por el estilo… Creo que mi trabajo que mejor refleja eso es Virgen de MedianocheXX-XY es ya una interpretación a distancia y como una metáfora de la pérdida amorosa… Ahora bien, la película que mezcla toda esa cosa técnica que he estado experimentando, ficción, realidad documentada y animación, es la del Retrato de un Vampiro, que no es otra cosa que el relato de un encuentro entre seres marginales y la redención que encuentran juntos. Toda es una historia real, auténtica, de la vida diaria, pero que rebasa por mucho lo más fantástico que he relatado. Te cuento una muy breve sinopsis: dos admiradores (pareja) de la película de culto de Juan López Moctezuma llamada Alucarda. Uno de ellos quiere, literalmente, transformarse en ese personaje. Durante un tiempo (esto sucedió en los segundos medios de los 90) se dan a la tarea de buscar la película por todos lados. No la encuentran por los bajos fondos de los mercados callejeros, donde encuentras de todo… Más tarde se dan a la tarea de buscar a los actores y actrices que participaron en la peli, entre ellos a Tina Romero. Total de que van a dar con el director de la película Juan López Moctezuma, lo encuentran en un hospital psiquiátrico y se lo ‘roban’ para curarlo. Según ellos su tratamiento consistió en ponerle pedazos de sus películas y llevarlo a las locaciones de las mismas. JLM sale de su letargo y recupera la cordura después de tres días de este tratamiento. Hacen amistad y un año después fallece dejándoles de custodios de su obra y heredándoles unas imágenes inéditas. Con esa historia y varios afluentes más estoy elaborando esta película. Como puedes ver, incluso en el documental me sigue lo fantástico.

AC. También ya hizo cortos de animación, como Malapata, por ejemplo. ¿Qué resulta más cómodo (o más difícil): trabajar con actores reales o en proyectos como éste?
UG. Son proyectos realmente distintos completamente. La ficción requiere de una fecha de filmación muy apretada… Estás contra el tiempo y contra la naturaleza y demás compromisos de otros, en el documental debes de elegir o realmente cerrar tu investigación en algún momento, porque en realidad todo está conectado con todo, y entonces tienes que determinar hasta dónde llegas, pero si no tienes un tiempo de entrega, puedes seguir toda la vida así, investigue e investigue… pero la animación… la animación, según yo es como el elixir, el maná del cine, el plus… Es el único género que no necesitas casi de los demás, es lo más cercano al arte que se puede estar utilizando este tipo de lenguaje… No hay intermediación con guionistas o así, no hay que suplicarle a un actor para que haga algo que tú no harías (risas), no sé… A mí en lo particular me gusta mucho la animación… Mira, en octubre del 2008 me invitaron en el festival de cine de animación llamado Animadrid, por el trabajo Malapata, que hice ya hace unos años, y la verdad es que aún está vigente, se ve mucho por todos lados y personalmente aún lo veo y me reconozco en él, cosa que no me pasa habitualmente con mis trabajos. Además disfruto mucho de cómo la gente que no conoce mi background me entiende y se mete en la historia. La animación es trabajo de dioses —dar movimiento, vida a lo que no lo tiene—, así de pretencioso. Bueno, y también es muy costosa, de tiempo y de dinero, por eso no he hecho muchos trabajos así.

AC. A fines del 99, usted filmó su primer largometraje, que fue protagonizado por Vanessa Bauche, en ese entonces aún desconocida para el público fuera de México. ¿Cómo recuerda la experiencia de ese rodaje?
UG. Difícil y fácil. Mi relación con esa película es de amor-odio, ¿sabes? La recuerdo, en rodaje, como una tremenda fascinación… Era la comprobación de por qué había elegido esa carrera, conocí a actores y actrices fabulosas (entre ellas a Vanessa Bauche, de quien guardo un recuerdo muy grato como persona y como profesional talentosa, de hecho mantenemos una amistad, ya añeja). Sin embargo también fue mi primer encuentro con lo fiero de este medio. Me encontré con un productor mediocre y hampón que a base de engaños pudo descarrilar —aunque no del todo, creo yo— lo que era un buen proyecto. La película me fue arrebatada en la sala de edición. La armaron un poco cómo entendían el cine. Lo que en un principio estaba planteado como un plano secuencia se le agregaron escenas que no estaban en el guión y entonces, sin cobrar ni un quinto por guión, dirección y parte de la edición, le di la espalda y no la vi durante años. Curiosamente es la película por la cual me conoce más gente, dado que pasa o pasaba en la tele muy seguido y ya sabes cómo es eso. Ahora más con lo famosa que se hizo Vanessa. Pero regresando al tema, no la vi. Si no hasta que un día que iba dormido en un camión hacia un festival en Guanajuato (México), comencé a soñar que estaba filmando Cupo Limitado, los diálogos me los sabía, el timing de respuesta, etc. Abrí los ojos y desperté de lo que creía era un sueño, pero no, en la televisión del camión estaban proyectándola. ¿Ves cómo la fantasía me persigue, lo inverosímil? Total de que la vi y aunque no me reconozco en ella del todo, no me disgustó, pero creo que ahora la abordaría de una manera distinta. Me pondría más ‘perro’ defendiendo mi concepto artístico, que al final de cuentas es por lo que me contratan y por lo que tengo un poco de prestigio. Así que ésa es la historia que nunca había contado de Cupo

AC. Cuéntenos algo sobre el proyecto en el que está trabajando ahora.
UG. En México tenemos una frase cuando alguien se fija en tu trabajo: “por fin me hizo justicia la revolución”, creo que ya está pasando. El año trae consigo para mí muchas expectativas buenas. Me acaban de ofrecer un contrato por la serie que te comenté y por tres películas a lo largo de este año. Bueno, te lo cuento porque es oficial el ofrecimiento, ahora que quién sabe… Pero qué te parece que te tengo informado ahora que comience. De hecho acabo de terminar mi segundo largometraje, que se llama Luis Toscanni, Tosco, que tiene una duración de hora y media y es el capítulo cero de la serie que te digo. Estoy muy satisfecho y feliz, ya que combina temas que me gustan con cosas detectivescas y de acción.