
La actriz vive en México y trabaja también como guionista y productora l Foto: Cortesía
Nacida en Venezuela en un día como hoy (22 de abril), la actriz Marianna Burelli se encuentra lista para enfrentarse aquel que es su mayor desafío hasta la fecha: protagonizar un largometraje que escribió y en el cual además trabaja como productora, una habilidad que descubrió al encargarse de la realización de su propio corto, Vuelve a Mí, que dio origen a la coproducción internacional Trace, cuyo rodaje está previsto para este año.
Trace será dirigida por el mexicano Álvaro Curiel y representa una nueva etapa en la carrera de la actriz, que durante años trabajó en el teatro de Inglaterra, donde se formó y vivió por más de seis años, habiéndose además presentado en países como Bélgica y Escocia. Su traslado a México coincidió con su enamoramiento por el cine, arte al cual se acercó aún en Londres, cuando empezó a rodar sus primeros cortos y a alimentar el deseo de actuar para la gran pantalla.
Desde que llegó a México, Marianna no ha parado de trabajar en diferentes proyectos audiovisuales, como No One Dies of Love, Vacaciones en Edén, De Muerte Natural y La Ruleta de los Sueños, entre otros. Asimismo, formó parte del elenco de la UNAM que presentó exitosamente la obra Sueño de Una Noche de Verano, que hoy camina para su tercera temporada.
En la entrevista concedida hace tres semanas para ALDEA CULTURAL, la actriz —que estudió durante dos años en Swazilandia, un pequeño país al sur de África, descubriendo allí su pasión por interpretar— habla de su trayectoria sobre las tablas y frente a cámaras, cuenta cómo fue trabajar en Londres siendo latinoamericana y del proyecto que lleva adelante y que pretende filmar en el segundo semestre de este año.
Entrevista
Marianna Burelli, actriz y productora
“Estudiar actuación ya te pone en una categoría bastante pequeña y dura, porque es un medio sumamente competitivo, hay poca demanda y muchos actores”.
“Venir de Venezuela tenía sus ventajas, pero también había que saber cómo limar las asperezas para no cortarse”.
“Me encanta filmar en Inglaterra, me encantan los actores ingleses, tienen un tono que me encanta, pero también me encanta poder venir a Latinoamérica y quedarme aquí”.
ALDEA CULTURAL (AC). ¿Cómo empezaste a estudiar teatro?
MARIANNA BURELLI (MB). Primero hice teatro en Swazilandia. Me gané una beca a los 16 años para estudiar Bachillerato Internacional allá y empecé a estudiar teatro, fue la primera vez que lo hice. Tenía una profesora de teatro inglesa que me dijo que si me quería dedicar al mundo del teatro y del cine, me fuera a Inglaterra, que ella me iba a recomendar. Ya tenía un cupo en una universidad para estudiar Sociología e Historia, pero por no dejar de aplicar la escuela de teatro, East 15 Acting School, me quedé y me aceptaron ese mismo día. Pues fue así como “y ahora, ¿qué hago?”. Y entonces, nada, decidí irme por Teatro, estuve tres años allá, hice un curso de teatro físico en Polonia, durante unos meses, en una de las vacaciones. Y una vez que terminé de estudiar teatro en Londres, monté una compañía que se llamaba VIP Theatre. Montamos una obra para nuestro proyecto final, Caviar & Chips, y la aplicamos para ir al Festival Internacional de Teatro de Edimburgo, nos aceptaron, y tuvimos una corrida de un mes allá. Nos fue increíble, porque estábamos yo —que soy venezolana—, una amiga mía, que es mitad griega, mitad irlandesa, y otra chava, que es inglesa. Y entonces hicimos un trío muy explosivo, que funcionaba muy bien en la obra, era muy divertida, una tragicomedia, y yo interpretaba a una cubana ilegal en Londres, medio prostituta, medio loca. Nos fue increíble, firmamos un contrato con Warner Brothers, porque éramos el único espectáculo cómico del festival, pero no stand-up, de mujer. Porque había muchísimos de ésos, pero todos eran de compañías masculinas. Como éramos las únicas, se interesaron mucho, nos vinieron a filmar y tuvimos los sketches de nuestra obra en la página de Time Warner Online, en 2006. Fuimos a dar una gira por Londres, estuvimos en muchos teatros de la ciudad, como el Hen & Chickens, Canal Café y Soho Theatre. Y nos invitaron para abrir el primer teatro de habla inglesa en Brujas, en Bélgica, a hacer una corrida de quince días en este teatro. Estuvimos allá, nos fue muy bien, tuvimos muy buenas críticas, y luego regresamos a Londres, cerramos como una gira en la ciudad, y pues ahí decidí que mi tiempo en Londres se había agotado y que quería hacer un poco de cine. Y entonces conocí a un director de cine mexicano, Ernesto Contreras, que me ofreció una entrada

En el corto Payasos, de Jorge Hernández Aldana
a su première aquí en México, para su película Párpados Azules. Él vino a la última función a mi obra en Inglaterra. Y entonces me dijo: “Marianna, te invito a la première de mi película, conoces gente en México y a ver qué onda, cómo te va”. Y me quedé un mes, y empecé a conocer a muchísima gente y me di cuenta que aquí en México la interacción con la gente era mucho más fácil que en Inglaterra. Regresé a Inglaterra en marzo del 2008. Hice el primer cortometraje que yo dirigí y escribí, Vuelve a Mí, lo produje con dos amigos, un productor mexicano, y un inglés que era el supervisor de guión. También lo protagonicé. Viajé a Nueva York, editamos el cortometraje y lo mandé a muchos festivales. Pasó por varios, uno de ellos fue el Festival de Cine Latinoamericano de Moscú, tuve contacto con una persona que se llama Aleksey Chernyshev. Le encantó el corto y lo presentó en el Festival de Moscú y en el Festival de Minsk. Entonces yo tenía la idea de escribir una versión para largometraje. Y durante la influenza en México, fueron días y días de encierro, yo no sabía qué hacer, me desesperé, entonces dije: “Voy a empezar a escribir la versión larga de este corto”. Ya había leído varios libros de guionismo, pero no me había atrevido a empezar a escribir. Y pues nada, empecé a escribir, terminé una versión, y pensé que quería que fuera una conexión Venezuela-Inglaterra. Apliqué para el desarrollo de guión del CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía), que es la organización de cine nacional de Venezuela, y no me dieron ningún dinero, como que no me pelaron más, no me pusieron ningún tipo de atención, porque era una película en coproducción, muy complicada, no hablaba del gobierno, todo esto. Y entonces dije: “Ya, no lo voy a hacer coproducción Venezuela-Inglaterra, sino con México”. Cuando vi el trabajo de Álvaro Curiel, dije: “Éste es”. Le di mi guión, él me mostró su trabajo, acababa de terminar su primera película, El Acorazado, además había trabajado como asistente de dirección en miles de cosas, entre ellas una película con Tilda Swinton, Julia (de Erick Zonca, 2008). Es el director aquí en México con más trabajos de asistente de dirección y el director más joven con mayor cantidad de series dirigidas. Es muy bueno y me dijeron que estaba como candela, entonces pensé: “Ya, vamos a platicar”. Leyó el guión y me dijo: “Me encanta la historia, Marianna, pero tienes errores”. Entonces dije: “No, lo tengo que mover, ya tengo el director, tengo que seguir moviéndome”. Me fui a Inglaterra a visitar a mi supervisor de guión, con el que había trabajado anteriormente en el cortometraje, Adam Dahrouge, y nos encerramos semanas en su casa trabajando en el guión. Regresé a México, con un draft mucho más decente, le mostré la versión del guión a Álvaro y me dijo: “Ahora sí

En la obra La Última Navidad, escrita por la actriz y dirigida por Fernanda Rivero
vamos a trabajar”. Y entonces como dos meses después me habló para decirme que ya había conseguido el dinero en México, ya teníamos una productora, y ahorita están decidiendo en Inglaterra si me dan el dinero, porque apliqué para el Art Council, para que nos ayude con la parte inglesa. Entonces como que está moviéndose de manera muy independiente la película, está increíble, o sea, como que se dieron todas las circunstancias para que se creara este interés internacional en la producción. Si todo sale bien, el shooting schedule (rodaje) está planeado para empezar el 13 de septiembre en Londres. Filmaríamos seis semanas allá, regresaríamos en octubre y a principios de noviembre haríamos tres semanas de filmación aquí en México.
AC. ¿Tendrás también un papel en la película?
MB. Sí, yo soy la protagonista (risas). Porque la verdad yo quería hacer un papel que me gustara. El problema que yo encontré, y como yo seguramente muchos, era que siempre, por lo menos en Inglaterra, hacía la drogadicta latinoamericana, la drogadicta y la drogadicta… Como si en Latinoamérica sólo hubiéramos gente drogadicta y mulas, cocaineras, yo que sé. Entonces dije: “Yo quiero hacer el papel de una persona normal, que sufre, que se ríe, que tenga problemas, como cualquier otra, y que no sea tan importante la nacionalidad”. Como dice mi director, ojalá que lo pueda actuar tan bien como lo escribí, ojalá no me quede mal conmigo misma.
AC. Cuando saliste de Venezuela, ¿no tenías la idea de ser actriz?
MB. No, para nada. Yo quería estudiar Historia y Filosofía, o algo así. Pero cuando llegué a Swazilandia, tenía que elegir. El programa que hacíamos se llama International Baccalaureate (IB), es como un preuniversitario, te prepara a un nivel muy alto, entonces, tienes que elegir seis materias, tres de nivel alto y tres bajas. Por supuesto yo no quería elegir ni Física ni Química, eso sí me quedaba muy claro. Ya tenía Literatura Inglesa, Historia Universal, y me faltaba una alta. Entonces tenía o las Artes, que tenía Artes Plásticas o Teatro, o Física, Química, Matemática, que dije: “Ni loca, o sea, ni loca me meto ahí porque no iba a salir nunca”. Entonces un amigo

En el mediometraje Fles, de Sakari Laurila
mío me dijo: “Éntrale al teatro, que está increíble”. Y así fue. Le entré al teatro porque no tenía otra opción. Y me quedé ahí.
AC. Y ahí decidiste irte a Inglaterra.
MB. Sí. Yo no quería hacer teatro clásico, eso no me interesaba mucho. Entonces mi profesora dijo: “Hay una escuela que es maravillosa, que es teatro contemporáneo, East 15 Acting School”. Y entonces apliqué. Y nada… tuvimos todo un día de audiciones y, ese mismo día, al final de la tarde, me dijeron: “Te estamos ofreciendo un lugar en el curso de Teatro Contemporáneo: ¿lo aceptas o no?” Vos tenías que decidirlo ese mismo día. Pues yo dije sí. Y ya, ahí me quedé.
AC. ¿Cuánto tiempo estuviste allá?
MB. Estuve un total de seis años y medio, de los cuales tres fueron estudios de universidad. Y luego fundé mi compañía de teatro y me quedé más tres años y un cachito más. También trabajé en la radio de BBC, hice doblajes, monté varias obras de teatro, hice varios cortometrajes. Hice un corto con un finlandés que se convirtió en un mediometraje, se convirtió en toda una osadía; se llama Fles, que creo que está paseando por cines en Finlandia. Hice otro corto con un francés, hice el mío y algunos otros. Y cuando empecé a hacer cortometrajes me di cuenta que también me encantaba el cine.
AC. ¿Cuáles fueron las mayores dificultades que te enfrentaste viviendo en Londres?
MB.Primero que nada, estudiar actuación ya te pone en una categoría bastante pequeña y dura, hasta para los ingleses, porque es un medio sumamente competitivo, hay poca demanda y muchos actores. Todo el mundo es actor, claro, las mejores escuelas del mundo, aparte de algunas en Estados Unidos y en Europa del Este, están en Londres. Entonces te podrás imaginar; gente de todas partes del país y del mundo va a estudiar teatro allá. Claro, sales, y te das cuenta de que no hay trabajo, que el trabajo que hay es muy mal remunerado, entonces entras como a un conflicto de salir de este mundo de teatro y de fantasía por tres años, como de muy esperanzador sales a una realidad que es muy fría, muy dura. No solamente me encontré con esa realidad con la cual nos encontramos todos los actores que nos graduamos, sino también con la cuestión ésta de ‘yo no soy inglesa’. Y sí era un recordatorio diario que yo no era inglesa y no podía aplicar a la cantidad de trabajos que mucha gente puede aplicar, y aunque mi acento estaba muy limpio, muy neutral, no podía hacer acento de Liverpool, ni de Manchester, entonces me sentía un poco limitada. Además, en ese momento los latinoamericanos no estábamos considerados como una minoría étnica; lo que quería decir que los medios de comunicación no tenían la obligación legal de contratar a un cierto número de latinos. Hace como tres meses, lo acaban de aceptar, ahora los latinos tienen ciertos derechos en los medios de comunicación, en las obras de teatro, en la Compañía Nacional. Yo en ese momento no entendía muy bien por qué era tan importante, pero claro que es. Por ejemplo, el National Theatre, la compañía nacional de Inglaterra, tiene, por ley, que contar con actores hindúes y de los países árabes, porque ellos son una minoría étnica en Londres; sino, sería discriminación racial. Hoy en día eso pasa con los latinos, ¡increíble! Ahora los latinos, sí, por ley, tienen que formar parte de la comunidad en todos los sentidos. Va a ser mucho más fácil para los latinoamericanos tener un espacio. Sin embargo, nunca me faltó trabajo. Tenía una agente que era muy movida, y trabajé en radio con la BBC varias veces, claro, hacía de latina, ya sabes.

Afiche temporal de Trace, escrito por la actriz
Pero yo creo que era eso, esa lucha, no sé, como étnica, era como conseguir tu espacio y darte cuenta que el hecho de que vinieras de Venezuela sí tenía sus ventajas, pero también había que saber cómo limar las asperezas para no cortarse.
AC. El hecho de haber incursionado en guión, producción y dirección de cortometrajes, ¿tuvo que ver con esa falta de mercado o fue fruto de una inquietud que ya tenías desde antes?
MB. La verdad yo creo que fue así como unas ganas de hacer algo chido. Sin pensarlo mucho, dije: “Yo quiero hacer un cortometraje”, le mostré la historia a mi amigo productor y me dijo: “Montémoslo, yo lo produzco contigo”. Entonces fue así: “Ok, y ahora, ¿qué necesitamos?”. Me fui instruyéndome a medida que iba pasando el tiempo. En el momento que me di cuenta, yo estaba haciendo de productora, de directora, de actriz. Es un trabajo muy fuerte, además que lo estábamos costeando mi productor y yo solos, de nuestro bolsillo. Era todo muy interesante, la producción me gusta más que la dirección. Dirigir y actuar, me pareció que ese combo junto puede ser muy problemático. Pero me di cuenta que tengo facilidades para producir, me muevo, hablo con gente, consigo cosas… Estuvo increíble descubrirlo.
AC. Llegando a México hiciste varios cortometrajes. El primero fue No One Dies of Love. ¿Cómo fue ese trabajo?
MB. Llegué a México en octubre y en noviembre ya estaba filmando eso, que ahorita está viajando por festivales. Creo que va a Chile, también a Rusia, porque el contacto que yo tuve en el Festival de Cine Latinoamericano de Rusia me llamó, aparentemente hay un club de fans en Rusia, lo que me da mucha risa. El cortometraje es como un poema visual, es en voz en off todo el tiempo, el personaje no habla, y es una niña que cuando la conocemos está en el bottom, en el fondo de todos los fondos, destruida de amor, o sea, tiene como un mal de amor muy fuerte y se toma una medicina que es como una analogía; abre el botiquín de su baño y agarra una medicina que dice broken heart (corazón roto) y se lo toma y ése es como un viaje a todas sus experiencias amorosas. Hay una escena en la alberca, que es como citando desde el momento de cuando descubres el amor, desde la inocencia. Fue una escena difícil porque nunca me habían dicho que me tenía que desnudar hasta que el día que filmamos, y me quería morir, pero quedó superbonito y entonces ella va pasando por todas las etapas de amor y de amores que haya tenido con hombres y con mujeres, como el amor en general. Estuvo bien padre y le fue muy bien al corto. Fernanda (Rivero), la directora, como que lo dejó en algún momento y ahorita lo reanudó. Hicimos la voz en off en español también: a los festivales de cine en Latinoamérica lo estamos mandando en español y a los de Estados Unidos y Europa en inglés. Entonces tiene como dos versiones y está increíble.
AC. Y luego hiciste otros cortometrajes, también estuviste en el largometraje La Ruleta de los Sueños. Has estado haciendo muchos trabajos en México…
MB. Sí, muchos, la verdad el año pasado ha sido muy lleno de trabajo, estuvo increíble. También estuve en una producción muy grande de teatro, Sueño de Una Noche de Verano, una adaptación en español de Shakespeare, que se presentó en el Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en uno de los teatros más grandes y más lindos de la ciudad, que se llama Miguel Covarrubias. Era un proyecto muy interesante porque la UNAM, después de muchos años, quiso como apostarle a la unión de las tres cátedras: danza, teatro y música. Se pusieron de acuerdo e hicieron una audición gigante, a nivel nacional, para elegir a los actores y

En la obra Sueño de Una Noche de Verano, con dirección de Juliana Faesler
bailarines; la orquesta ya estaba elegida. Después de un periodo de cuatro días de audición, me dijeron que era parte de la compañía y empezamos a ensayar. Ensayamos por tres meses la obra y nos presentamos poquísimo, pero la gente se quedó superfeliz, nos pidieron una segunda temporada y ahorita están preparando la tercera para irse de gira por el país.
AC. ¿Tienes planes de trabajar en Venezuela?
MB. Pues acabo de hacer un casting, me llamaron desde Los Ángeles, una productora que se llama Hook Brothers, que son unos venezolanos que viven en Los Ángeles y acaban de terminar un guión que se llama Papita, Maní, Tostón. No sé si sabes que cuando se juega béisbol en Venezuela, la gente que vende grita “papita, maní, tostón”, es lo único que se escucha en el estadio. Es como una versión de Romeo y Julieta. Date cuenta que Romeo es el que le va a los Leones del Caracas y Julieta le va a los Navegantes de Magallanes. El béisbol es gigante en Venezuela, es como para Brasil el fútbol. Entonces me hablaron para hacer ese casting, los contacté, no nos pudimos ver en Venezuela en diciembre, me fui el 14 de marzo, hasta el 19, me quedé cinco días e hice el casting en Los Ángeles para el personaje principal de la película, que está esperando la respuesta del CNAC. Si todo sale bien, se filma en agosto.
AC. Pero tú te quedas en México como tu base central, ¿verdad? ¿Ves tu futuro en Latinoamérica?
MB. Por ahora sí, México está como muy bien ubicado, hay muchísimo trabajo, entonces ya tengo como toda la neta aquí hecha, ya sabes. Y me encanta Latinoamérica, me siento mucho más en casa de lo que me sentía en Inglaterra, pero mucho más. Mi futuro lo veo con base en Latinoamérica, igual viajando mucho. Por ejemplo, esta situación es como ideal en la película, una coproducción con Inglaterra; me encanta filmar allá, me encantan los actores ingleses, tienen un tono que me encanta, pero también me encanta poder venir a Latinoamérica y quedarme aquí.