
La reconocida tradición mexicana en revelar grandes realizadores de la animación y del cine fantástico tiene desde hace varios años a un nuevo exponente que se suma a la vasta lista de talentos de ese país. Con una trayectoria avalada por diversos premios internacionales otorgados por la crítica y el público, Ulises Guzmán Reyes ha demostrando desde temprano su habilidad para combinar diversos géneros, mezclando la realidad con generosas dosis de fantasía, elemento casi siempre presente en sus relatos.
Fue a principios de la década pasada que el camino profesional de Guzmán empezó a diseñarse, en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de donde egresó con especialización en realización y guionismo. Allí escribió y dirigió el corto Las Insólitas Imágenes de Aurora (1990), el documental Lluvia Ácida (1991) y los mediometrajes Corazones de Terciopelo (1992) y Virgen de Medianoche (1993).
Por Virgen de Medianoche, presentada como su tesis escolar, el director recibió sus primeros galardones internacionales. La cinta, que narra la historia de un muchacho creado bajo el yugo de su abuelo, un charlatán religioso que oculta un pasado oscuro, fue premiada en el Festival de Sitges, en la Semana de Cine y Video Latinoamericanos de Cancún y en el Festival de Cine Independiente de Querétaro, además de haber logrado una mención honorífica en el Festival de Huesca.
Seis años después, en 1999, el cineasta filmó Cupo Limitado, su primer largometraje, con las actuaciones de Vanessa Bauche, Pilar Souza, Magda Vizcaíno y Silvia Rizzo. Sin embargo, y aunque asegura guardar buenos recuerdos del rodaje, Guzmán considera que la realización de esa película fue una experiencia agridulce. “Me encontré con un productor mediocre y hampón que a base de engaños pudo descarrilar —aunque no del todo, creo yo— lo que era un buen proyecto”, revela.
Pero no tardó mucho para que este realizador, nacido en la Ciudad de México en 1968 y cuya formación comprende seminarios y talleres con Alejandro Jodorowsky, Saul Bass, Jan Švankmajer, Philip Kaufman, Jordi Savall y Syd Field, produjera un nuevo cortometraje. Fue así como al año siguiente estrenó Malapata, trabajo escrito y animado por él en el que habla sobre la libertad y la imaginación oprimidas por el poder. Además de quedar nominado a los premios Ariel, el corto ganó cinco premios en el Festival Pantalla de Cristal, tradicional encuentro llevado a cabo anualmente en la capital mexicana.
Cinco años después, presentó otro corto, XX-XY Fuera del Mundo, que contó con las actuaciones de Maya Zapata, Alberto Estrella, Pascacio López, Arianne Pellicer y Valentina Guzmán. Se trata de un relato fantástico inspirado por una historia real ocurrida en 1985, cuando un gran terremoto devastó el Distrito Federal y otras ciudades del país. Por aquella época, el entonces futuro director leyó una nota periodística que narraba el hallazgo, debajo de las ruinas de un hotel de paso, de una carta suicida que revelaba un pacto entre dos amantes; sin embargo, los cuerpos nunca fueron encontrados, dando origen a la idea que motivó el realizador a filmar la historia veinte años después.
Trabajando profesionalmente desde hace casi veinte años como escritor y realizador de programas de televisión, el cineasta —cuyos trabajos se presentaron en festivales de Brasil, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Grecia y Suiza— se apresta a dirigir diversos proyectos este año. En la entrevista, Guzmán habla de sus influencias, de la relación de amor y odio con su primera película y, por supuesto, de los cortometrajes que ha producido hasta el momento.
Con información del Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribeño y del diario Jornada; agradecimientos a la diseñadora multimedia y animadora Harumy Delmira por la colaboración.
Entrevista l Ulises Guzmán Reyes, cineasta
“Estoy enamorado del cine mexicano”
ALDEA CULTURAL (AC). Sus cortometrajes siempre tienen una importante dosis de fantasía. ¿Cuáles han sido sus referentes y en qué medida influyen en su trabajo?
ULISES GUZMÁN (UG). Sucedió algo extraño conmigo. No tengo antecedente alguno en la familia que se hubiera dedicado a esto del cine, vaya ni cercanamente, mis padres no se esmeraron especialmente en pulir o fomentar mi cultura visual o así… Creo que así como hay gente que nace con cierta inclinación por algo, así sucedió conmigo… Vivía cerca del cine Cuitlahuac (un héroe azteca del prehispánico mexicano) y fue ahí donde conocí este lenguaje, ¿sabes?, soy el menor de una familia de cuatro hijos, y mis hermanos mayores me llevaban a lo que eran las ‘matinés’, es decir, funciones para niños en las mañanas de los fines de semana. Había quizá unas tres funciones al día y al parecer en esos tiempos fomentaban lo que en el fin de milenio nos dio por llamarle el postmodernismo, es decir, eran promiscuos y eclécticos a la hora de elegir las pelis pues bien te podrías encontrar en la misma función una película del ‘Santo’, el luchador, con El Acorazado Potemkin, con Sissi Emperatriz o Gunga Din o Canoa o… un largo etcétera. En ellas había mezclas de temas para adultos con fantasías y realismo latinoamericano o filmes que sólo pasarían en cine clubes. Fíjate que lo he discutido con amigos de esa época y hemos llegado a la conclusión de que dejaban entrar niños y viejos cochinos en ese cine… En fin, el asunto es que la mezcla de todas esas imágenes y el barroco que de por sí se vive en esta ciudad que adoro y aborrezco a un mismo tiempo, han logrado, creo yo, ‘permear’ en mi cine. Además, y a eso iba mi respuesta, junto con los ‘cortos’ de nuevas películas, pasaban cortos de las escuelas de cine. Fue ahí que me enamoré del cortometraje, fue ahí que decidí ‘hacer’ cine y esperé con impaciencia a acabar con mi bachillerato para entrar al CUEC, de la UNAM, donde aprendí lo básico del cine.
AC. Háblenos ahora sobre cómo funciona su proceso creativo. ¿Añade usted elementos fantásticos sobre una historia previamente creada o estos elementos surgen en su mente de manera simultánea a la historia en sí?
UG. Lo que le podríamos llamar pomposamente ‘mi proceso creativo’ resulta natural para mí, así como para los daltónicos el mundo es ocre, para mí el mundo o lo que llamamos realidad colinda con todo el tiempo con lo que, para nombrarlo de alguna forma, le decimos el inconciente, ya sea individual o colectivo… La escuela te da una preparación formal, que tú combinas con tu intuición o talento o punto de vista hacia el mundo, y creo que eso es lo valioso de este lenguaje, al menos para mí… Me permite comunicarme con mis semejantes y contar historias que de otra forma serían muy aburridas o imposibles de imaginar para otro que no fuera yo… Entonces es así donde dejo fluir todo ese acervo de imágenes que me han acompañado toda la vida, desde mi infancia y ese idílico cine que te cuento (el cual ahora es un estacionamiento y previamente fue una iglesia mormona, y antes de dejar de ser cine, se convirtió en una sala porno) y la vida en un país (lo habrás oído antes) que presumen es surrealista… A que le llaman a eso, es un crisol de culturas, las prehispánicas (más de 50 comunidades indígenas), las árabe–hispánicas, la gringa, la francesa, etc., todo lo que te puedas imaginar, eso combínalo con el tercer mundo y una idiosincrasia peculiar, y ahí está ese coctel explosivo… Mis influencias son Cantinflas, Tin Tan, Pedro Infante, Los Olvidados, Buñuel, Luis Alcoriza (el verdadero Buñuel detrás de Buñuel). ¿Conoces a Ismael Rodríguez (Los Hermanos de Hierro, Nosotros los Pobres, Ustedes los Ricos, A Toda Máquina, etc. )? También tuve la fortuna de conocer a Carlos Carrera, entre otras el del cortometraje animado El Héroe. La verdad es que me siento afortunado de haber podido abrevar de todo este caudal de películas. Estoy enamorado del cine mexicano (no de todo), de las imágenes que ha propuesto al cine mundial, y de también la poca o mucha aportación que ha hecho… ergo, la cosa fantástica la traigo en las venas, y las veces en que he tenido que narrar de otra forma mis historias, me he sentido incompleto.
AC. México tiene tradición en animación y trabajos que exploran el género fantástico (mucho más que la gran mayoría de los países latinoamericanos). ¿A qué cree qué se debe eso?
UG. Bueno, creo que en parte ya respondí a esta pregunta con la anterior respuesta, pero creo que hemos abordado en general los latinoamericanos mal el concepto. Muchos creen que lo fantástico requiere de efectos especiales carísimos, de escenografías inmensas o así, yo creo que se debe más al relato, si bien el cine mexicano lo ha intentado, con mayor o con menor éxito, también los argentinos han hecho cosas maravillosas al respecto, y me refiero específicamente a Hombre Mirando al Sudeste y a Moebius… En México esa tradición está vigente dado que, creo, ha habido grandes maestros de ello, recientemente Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, antes Jodorowsky, Corkidi, Juan López Moctezuma, Carlos Enrique Taboada, y muchos más anteriores, todo ese cine que a algunos gusta y a otros no como el de luchadores, monstruos, momias, dráculas, hombres y mujeres lobo, duendes y demás… Una respuesta menos sofisticada sería que nos gusta a los mexicanos la fantasía por evasores de la realidad, no por un gusto cultural concreto, hoy mismo estoy posproduciendo una serie para la televisión que trata de eso, de un investigador sumergido en situaciones fantásticas… Participan actores que son famosos por acá, como Manuel Ojeda, Oscar Yoldi y Gerardo Albarrán.
AC. Dos de sus cortos, XX-XY Fuera del Mundo y Retrato de un Vampiro, están inspirados en hechos reales. Cuéntenos un poco sobre las historias que originaron esos cortometrajes.
UG. Es curioso, pero lo que algunos llaman realismo, a mí me persigue, pero siempre termina siendo sólo una especie de paráfrasis de mi mundo, si así puedo llamarlo. En varias películas mías (Cupo Limitado, Virgen de Medianoche y XX-XY) hay un común denominador, el terremoto que destruyó la ciudad de México en 1985. Yo soy de esa generación, mi despertar a la temprana adolescencia y adultez fue por esas fechas… Me tocó ver a mi ciudad deshecha y llena de espanto, y no del que veía en las pelis, si no uno de a de veras, el de la desesperación de tener gente querida bajo las ruinas o cosas por el estilo… Creo que mi trabajo que mejor refleja eso es Virgen de Medianoche… XX-XY es ya una interpretación a distancia y como una metáfora de la pérdida amorosa… Ahora bien, la película que mezcla toda esa cosa técnica que he estado experimentando, ficción, realidad documentada y animación, es la del Retrato de un Vampiro, que no es otra cosa que el relato de un encuentro entre seres marginales y la redención que encuentran juntos. Toda es una historia real, auténtica, de la vida diaria, pero que rebasa por mucho lo más fantástico que he relatado. Te cuento una muy breve sinopsis: dos admiradores (pareja) de la película de culto de Juan López Moctezuma llamada Alucarda. Uno de ellos quiere, literalmente, transformarse en ese personaje. Durante un tiempo (esto sucedió en los segundos medios de los 90) se dan a la tarea de buscar la película por todos lados. No la encuentran por los bajos fondos de los mercados callejeros, donde encuentras de todo… Más tarde se dan a la tarea de buscar a los actores y actrices que participaron en la peli, entre ellos a Tina Romero. Total de que van a dar con el director de la película Juan López Moctezuma, lo encuentran en un hospital psiquiátrico y se lo ‘roban’ para curarlo. Según ellos su tratamiento consistió en ponerle pedazos de sus películas y llevarlo a las locaciones de las mismas. JLM sale de su letargo y recupera la cordura después de tres días de este tratamiento. Hacen amistad y un año después fallece dejándoles de custodios de su obra y heredándoles unas imágenes inéditas. Con esa historia y varios afluentes más estoy elaborando esta película. Como puedes ver, incluso en el documental me sigue lo fantástico.
AC. También ya hizo cortos de animación, como Malapata, por ejemplo. ¿Qué resulta más cómodo (o más difícil): trabajar con actores reales o en proyectos como éste?
UG. Son proyectos realmente distintos completamente. La ficción requiere de una fecha de filmación muy apretada… Estás contra el tiempo y contra la naturaleza y demás compromisos de otros, en el documental debes de elegir o realmente cerrar tu investigación en algún momento, porque en realidad todo está conectado con todo, y entonces tienes que determinar hasta dónde llegas, pero si no tienes un tiempo de entrega, puedes seguir toda la vida así, investigue e investigue… pero la animación… la animación, según yo es como el elixir, el maná del cine, el plus… Es el único género que no necesitas casi de los demás, es lo más cercano al arte que se puede estar utilizando este tipo de lenguaje… No hay intermediación con guionistas o así, no hay que suplicarle a un actor para que haga algo que tú no harías (risas), no sé… A mí en lo particular me gusta mucho la animación… Mira, en octubre del 2008 me invitaron en el festival de cine de animación llamado Animadrid, por el trabajo Malapata, que hice ya hace unos años, y la verdad es que aún está vigente, se ve mucho por todos
lados y personalmente aún lo veo y me reconozco en él, cosa que no me pasa habitualmente con mis trabajos. Además disfruto mucho de cómo la gente que no conoce mi background me entiende y se mete en la historia. La animación es trabajo de dioses —dar movimiento, vida a lo que no lo tiene—, así de pretencioso. Bueno, y también es muy costosa, de tiempo y de dinero, por eso no he hecho muchos trabajos así.
AC. A fines del 99, usted filmó su primer largometraje, que fue protagonizado por Vanessa Bauche, en ese entonces aún desconocida para el público fuera de México. ¿Cómo recuerda la experiencia de ese rodaje?
UG. Difícil y fácil. Mi relación con esa película es de amor-odio, ¿sabes? La recuerdo, en rodaje, como una tremenda fascinación… Era la comprobación de por qué había elegido esa carrera, conocí a actores y actrices fabulosas (entre ellas a Vanessa Bauche, de quien guardo un recuerdo muy grato como persona y como profesional talentosa, de hecho mantenemos una amistad, ya añeja). Sin embargo también fue mi primer encuentro con lo fiero de este medio. Me encontré con un productor mediocre y hampón que a base de engaños pudo descarrilar —aunque no del todo, creo yo— lo que era un buen proyecto. La película me fue arrebatada en la sala de edición. La armaron un poco cómo entendían el cine. Lo que en un principio estaba planteado como un plano secuencia se le agregaron escenas que no estaban en el guión y entonces, sin cobrar ni un quinto por guión, dirección y parte de la edición, le di la espalda y no la vi durante años. Curiosamente es la película por la cual me conoce más gente, dado que pasa o pasaba en la tele muy seguido y ya sabes cómo es eso. Ahora más con lo famosa que se hizo Vanessa. Pero regresando al tema, no la vi. Si no hasta que un día que iba dormido en un camión hacia un festival en Guanajuato (México), comencé a soñar que estaba filmando Cupo Limitado, los diálogos me los sabía, el timing de respuesta, etc. Abrí los ojos y desperté de lo que creía era un sueño, pero no, en la televisión del camión estaban proyectándola. ¿Ves cómo la fantasía me persigue, lo inverosímil? Total de que la vi y aunque no me reconozco en ella del todo, no me disgustó, pero creo que ahora la abordaría de una manera distinta. Me pondría más ‘perro’ defendiendo mi concepto artístico, que al final de cuentas es por lo que me contratan y por lo que tengo un poco de prestigio. Así que ésa es la historia que nunca había contado de Cupo…
AC. Cuéntenos algo sobre el proyecto en el que está trabajando ahora.
UG. En México tenemos una frase cuando alguien se fija en tu trabajo: “por fin me hizo justicia la revolución”, creo que ya está pasando. El año trae consigo para mí muchas expectativas buenas. Me acaban de ofrecer un contrato por la serie que te comenté y por tres películas a lo largo de este año. Bueno, te lo cuento porque es oficial el ofrecimiento, ahora que quién sabe… Pero qué te parece que te tengo informado ahora que comience. De hecho acabo de terminar mi segundo largometraje, que se llama Luis Toscanni, Tosco, que tiene una duración de hora y media y es el capítulo cero de la serie que te digo. Estoy muy satisfecho y feliz, ya que combina temas que me gustan con cosas detectivescas y de acción.