Archive for Cine Europeo

10 películas que hicieron que me enamore del cine francés

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10 películas que hicieron que me encante el cine francés

El sepia es el tono de La Doble Vida de Verónica, una obra de arte de Kieslowski l Fotograma

Descubrí el cine francés en los años 90, y junto con él sus relatos intimistas, personajes apasionantes y actores magnéticos. La Ceremonia, Noche Blanca y Betty Blue fueron algunas de las cintas que me enamoraron del mejor cine de todos.

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Festival de Cine: las directoras que cruzan el mundo

Pequeño Alien es la cinta presentada por Nina Kusturica l Foto: Promofest

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Entre las películas que hacen parte de la selección oficial del 9º Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos, que se llevará a cabo en Sucre del 22 al 28 de julio, tres se destacan por la mirada femenina detrás de cámaras y por haber sido rodadas en más de un país cada una, mostrando diferentes realidades alrededor del mundo. Son ellas Camino Hacia La Dignidad, de Ellen Bruno, Pequeño Alien, de Nina Kusturica, y Separated, de Natalie Halla.

Camino Hacia La Dignidad

En Camino Hacia La Dignidad (Path to Dignity), la directora Ellen Bruno cuenta tres historias que ilustran el impacto de la educación en derechos humanos: niños en edad escolar en la India, la policía en Australia y mujeres que son víctimas de violencia en Turquía. Human Rights Education Associates (HREA), Soka Gakkai International (SGI) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Acnudh) elaboran conjuntamente este documental como herramienta para aumentar la conciencia sobre el papel positivo de la educación en derechos humanos.

Pequeño Alien

Los adolescentes Juma y Hishame seguirán un camino extremadamente peligroso hacia Europa, escondidos en el chasis de un camión, donde se convertirán en la presa de los oficiales fronterizos. Después de llegar a Austria, tratan de reorganizar sus vidas y luchar por sus derechos. El trauma de la pérdida, la añoranza de sus familias y la perspectiva de un futuro totalmente incierto estarán con ellos en su nuevo comienzo. Estas son las historias narradas en Pequeño Alien (Little Alien), por la realizadora austriaca de origen bosnio Nina Kusturica.

Separated

Otra directora austriaca que estará presente en el festival de cine es Natalie Halla, con su producción Separated. Este documental nos lleva a Eslovaquia, donde nacen bebés en condiciones precarias detrás de muros construidos para separar la etnia romaní de la población ‘blanca’. En Palestina, niñas de colegio, una abuela y un pastor cuentan cómo transcurre su vida en la sombra de un muro de hormigón; y en el Sahara Occidental muchachas arriesgan sus vidas removiendo minas de la franja a lo largo del muro de arena, que las separa de su tierra y sus familiares.

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La mirada extranjera sobre Bolivia animará el Festival de Cine

El litio es el tesoro blanco del cual habla la alemana Katharina Bühler l Foto: Difusión

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La mirada de diferentes directores europeos sobre Bolivia es uno de los mayores atractivos de la novena edición del Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos, que tendrá lugar en Sucre del 22 al 28 de julio de este año en diversas salas de la ciudad. El Corazón Cariñoso, El Tesoro Blanco y Los Trabajadores de Sal de Caquena Tan Cerca, Tan Lejos son algunos de los títulos que permitirán conocer estos puntos de vista arrojados sobre el país.

El Corazón Cariñoso 

Rodado durante once años (de 1999 a 2010) en diez países, el documental El Corazón Cariñoso, del holandés Wouter Verhoeven, es un conmovedor y emocionante viaje de confrontación que muestra el mundo de una manera nunca vista antes. Desde las tierras altas de los Andes, pasando por países como India, Tanzania y Kenia, y llegando hasta la exótica selva de Bolivia, el espectador realiza un excepcional recorrido como testigo de la vida de diferentes personajes que se enfrentan la pobreza cada día. Entonces, poco a poco, el espectador descubrirá que en cada ser humano, rico o pobre, se encuentra un gran potencial.

El Tesoro Blanco y los Trabajadores de Sal de Caquena 

El Salar de Uyuni, en Bolivia, es el lago salado más extenso del planeta y posee a la vez la mayor cantidad de reservas de litio del mundo. Los trabajadores de sal viven de sus tradiciones en una aldea llamada Caquena. La realizadora Katharina Bühler lanza una mirada a la cuestión del litio, el recurso futuro, llamado por la también guionista y directora de fotografía alemana de ‘tesoro blanco’, ese que da nombre a la película. El Tesoro Blanco y los Trabajadores de Sal de Caquena es una coproducción entre Alemania, Bolivia y Suiza, que viene de recorrer diferentes festivales alrededor del mundo.

Tan Cerca, Tan Lejos 

Bolivia, años 50. En la Isla del Sol, en medio del Lago Titicaca, Alberto Perrín filma la comunidad indígena recientemente emancipada gracias a la reforma agraria y a la revolución de 1952. Más de medio siglo después, en 2010, Carmen Perrín, su hija, restituye a los habitantes las películas rodadas por su padre. Ninguna nostalgia, puesto que a pesar de la presión turística, los ritos ancestrales y el espíritu de libertad siguen animando la vida de la comunidad. En Tan Cerca, Tan Lejos, del suizo Michel Favre, una memoria emerge, algunos gestos se reinventan y otros lazos se tejen en el paisaje-santuario: el cine remonta el tiempo.

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Un Dios Prohibido lanza diferente mirada a la guerra civil española

Se estrena en España el tercer largometraje de Pablo Moreno l Foto: Producción

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La película Un Dios Prohibido, del director Pablo Moreno, se estrena este viernes en toda España, luego de la premiere realizada el miércoles en Ciudad Rodrigo (Salamanca), lugar donde se ha llevado a cabo el rodaje de la cinta. Desde hoy, el largometraje se presenta en treinta salas, entrando en cartelera a partir del 16 en Madrid, en los cines de la cadena Palafox.

El filme está ambientado en el verano de 1936, durante el inicio de la Guerra Civil española, y aborda el martirio de 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (Huesca), centrándose en el aspecto humano y religioso. La película echa una mirada a las personas que participaron de ese hecho histórico, “resaltando la dimensión universal del triunfo del amor sobre la muerte”.

De acuerdo con los productores de la cinta, esta es una película coral, en la que han participado más de 50 actores y más de 200 figurantes. Todos ellos han trabajado bajo las órdenes de un director que cuenta con películas como Talitá Kum (2008) y Pablo de Tarso: El Último Viaje (2010) y que curiosamente cumple 30 años justamente este domingo.

Un Dios Prohibido, que es considerado el proyecto más importante ya realizado por Contracorriente Producciones —compañía responsable por los anteriores trabajos de Moreno, además de otras películas— cuenta con las actuaciones protagónicas de Jacobo Muñoz, Elena Furiase, Jesús Guzmán, Íñigo Etayo y Juan Alberto López.

La película, de 133 minutos de duración, cuenta con varios canales en los cuales es posible obtener fotografías y más información acerca de la trama y del reparto. Al margen del sitio oficial de la cinta, se encuentran también las páginas en Facebook y en Twitter, así como el tráiler disponible en YouTube.

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Realizadores franceses muestran magia de Bolivia en El Alba

William Albors protagoniza la película filmada por Emmanuelle Jessua l Foto: Cortesía

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Una película que mezcla ficción y documental para narrar una historia llevada a cabo en lugares tan mágicos como el Salar de Uyuni, las Misiones de Chiquitos y el altiplano boliviano. Esto es lo que propone el director francés Emmanuel Jessua, que acaba de regresar a su país natal luego de haber rodado varias escenas del film El Alba durante su estadía de un mes y medio en Bolivia.

Jessua, que también es músico y cuya relación con Bolivia data de su infancia —vivida en gran parte en La Paz—, tenía el proyecto en mente desde hace varios años, y ahora lo realiza con la ayuda de un equipo que cuenta con el actor y asistente de dirección William Albors, también francés. De mediados de enero a principios de marzo, ambos recorrieron diversos lugares del país, incluyendo Potosí, Sucre y Santa Cruz de la Sierra.

La segunda parte del rodaje tendrá lugar probablemente en junio, cuando el equipo francés regresará a Bolivia para concluir las filmaciones, que mostrarán algunos de los paisajes más bellos de este país sudamericano, con el cual reconocen estar encantados. “Es una cultura muy generosa, muy original, bastante única”, evalúa Albors.

En el film, el director aborda un personaje ficticio, Carlos Reyes, una suerte de álter ego suyo, por la relación que tiene con Bolivia. Compositor y profesor de música, posee un carácter solitario, el cual sin embargo no le impide tener una vida fantástica, viajando por varios rincones del país. Su historia es contada a través de la mirada de un estudiante de música francés, interpretado por Albors y que es el encargado de conducir el relato.

Durante el pasaje de Jessua y Albors en Sucre, ALDEA CULTURAL aprovechó para charlar con ambos y conocer más detalles acerca de esta nueva producción rodada en territorio boliviano. En la entrevista, los dos artistas franceses cuentan sus impresiones sobre el país y hablan de las posibilidades que este ofrece para los realizadores, tanto en lo que dice respecto a las facilidades de rodaje como a sus encantos visuales.

Emmanuelle Jessua y William Albors
“Bolivia es el lugar soñado para hacer películas”

ALDEA CULTURAL (AC). ¿Cuál es tu relación con Bolivia?

EMMANUEL JESSUA (EJ): Yo llegué porque mis padres trabajaban aquí. Era chiquito, tenía seis años, y viví hasta los trece en La Paz. Aquí crecí, realicé mi primer viaje, aprendí a hacer música, vi mis primeras películas. Tengo una relación muy particular con Bolivia y vuelvo casi todos los años. Me siento mejor aquí. Desde muy joven comencé a interesarme en todo lo que es artístico, la música y todo eso. Volvía siempre y desde hace un par de años quería hacer un proyecto en Bolivia. Esta es mi segunda película, la primera está en montaje y siento que es muy importante comenzar a hacer esto aquí para devolver al país lo que me dio a mí.

AC. Bolivia es un país poco conocido afuera, pero visualmente es muy interesante. ¿Cómo piensas aprovechar eso?

EJ. Bolivia es el segundo personaje de la película, todos esos paisajes van a tener su papel en el film. La verdad es que para hacer audiovisuales aquí hay una potencia increíble, es el lugar soñado. No necesitas hacer nada, todo ya está listo: 100 km por aquí, 100 km por allá, y tienes lugares absolutamente extraordinarios.

WILLIAM ALBORS (WA): Yo he rodado bastante solo, cuando mi personaje está perdido. Pero en verdad no estoy solo, el paisaje está ahí, comunicas con él. No tienes que hacer mucho porque ya todo está aquí, el paisaje es tan fuerte, convoca tantas cosas.

AC. ¿Cómo te has involucrado en el proyecto?

WA. Manu es director pero también es músico; yo soy actor pero también puedo ser técnico para ellos. Como somos amigos, siempre hemos tratado de trabajar juntos de cualquier manera, con proyectos artísticos. Ha sido algo bastante natural.

EJ. A mí me gusta trabajar con gente que conozco, me gusta tener un equipo pequeño y trabajar solo con gente a la cual tengo que explicar poco, porque comprende mi universo. Eso es más fácil y mucho más interesante.

WA. Manu habla muy poco con los actores, entonces en el rodaje habla más con los técnicos. No es un reproche, al contrario, hay que conocerlo. Hay directores que por otra parte te explican mucho. Nosotros también hemos hablado, hace años que venimos hablando de eso. Hemos hablado tanto que se hace algo muy instintivo a la hora de rodar.

AC. ¿Habías venido antes a Bolivia?

WA. Yo estuve por primera vez en Bolivia hace tres años, con Manu, y la historia aún no estaba, pero sí esas ganas. Yo descubrí este país como al mismo tiempo descubrí América Latina. Y, hombre, la verdad es que es un shock, porque te ofrece muchas cosas. Una cultura muy generosa, muy original, bastante única. Para mí volver ahora con un proyecto, trabajando, es muy excitante. Hay que reconocer que no es cotidiano, es muy potente. Es un país de extremos, están los paisajes, la carretera de la muerte, el salar… En todos esos lugares puedes morir y al mismo tiempo te sientes más vivo que nunca, ¿sabes? Hay tanto peligro pero al mismo tiempo te sientes superseguro; nunca he tenido ninguna sensación de inseguridad en Bolivia. Pero es un país, para mí, lleno de paradojas. Como la película.

AC. ¿De dónde surgió la idea, cómo concebiste el personaje principal y toda la historia que está alrededor de él?  

EJ. Necesitaba un personaje que sea un vector que me lleve a todos los lugares en que yo quería filmar en Bolivia. Este personaje escribe sus obras, lleva nombres de pueblos, de lugares de Bolivia, y yo quería poner mi cámara ahí y filmarlo. Al comienzo era una ficción pero luego las cosas se volvieron un poco más complicadas, y con lo que nos ofrecía cada día el viaje comenzamos a incluir también el documental. Por eso hay una gran parte de documental. El personaje tiene una relación con Bolivia que es la misma que yo tengo con el país.

Es un país de extremos, están los paisajes, la carretera de la muerte, el salar. En todos esos lugares puedes morir y al mismo tiempo te sientes más vivo que nunca.

William Albors l Actor

AC. Bolivia tiene muchos paisajes, pero menos elemento humano que Francia, que es una potencia cinematográfica. ¿Es viable hacer una película de gran calidad en Bolivia con las condiciones encontradas en el país?   

EJ. Claro que sí. Hay una relación con la gente que es mucho más fácil. Francia es todo un lío. Por ejemplo, fuimos a rodar en el Teatro Municipal de La Paz, conseguir eso en Francia es imposible. Y además para películas como esta, en que no hay mucha necesidad material, es evidente que es mucho más fácil rodar en Bolivia. Además cuando la gente sabe que es un rodaje te ayuda, se muestra más abierta a participar del proyecto. Para mí lo más importante es eso: sentirte bien en el lugar donde estás y sentirte bien con la gente, saber que la gente está dispuesta a apoyarte.

WA. El mejor ejemplo fue el teatro de La Paz. O sea, fue entrar y decir: “Hola, vamos a hacer una película”. “Ah, sí, ¿quieren visitar el teatro?” “Sí, gracias”. Visitamos el teatro. “¿Podemos rodar?” “Sí”. “¿Cuándo?” “Tal día”. Y nosotros somos franceses, ahora imagínate que bolivianos vayan al teatro en París y digan “Hola, queremos hacer una película”. Sería: “Ah, sí”. “¿Podemos ver el teatro?” “No”. “¿Podemos rodar?” “No”. Claro que Francia tiene cosas muy buenas, hay muchas ayudas, pero es verdad que para nosotros es un lujo poder hacer esta película en Bolivia porque todo el mundo nos apoya, y eso no tiene precio, es más que dinero, va más allá. No tiene precio.

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Up: la serie que sigue la vida de catorce personas desde hace medio siglo

Peter es uno de los británicos cuya vida se muestra en el documental l Foto: The Arts Desk

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Una serie que acompaña la vida de catorce británicos desde que eran niños y exponían por primera vez sus sueños y anhelos en la vida. Cada siete años, la cámara vuelve a confrontar a estas personas y acompaña sus realizaciones, proyectos y fracasos a lo largo de sus existencias. Esto es lo que propone Up, una increíble serie de documentales cuya octava entrega acaba de estrenarse en los Estados Unidos.

Dirigida actualmente por el inglés Michael Apted, la serie fue estrenada en 1964 —aunque rodada un año antes—, cuando el canadiense Paul Almond lanzó el proyecto, entrevistando a catorce niños con la edad de siete años y de distintas clases sociales, que eran interrogados sobre una serie de temas y acerca de sus expectativas con relación al futuro. Seven Up! partía de la premisa atribuida a los jesuitas, que dice “Dame un niño de hasta siete años y te devolveré un hombre”.

Desde entonces, Apted —que tiene en su currículum películas como Nell (1994) y 007: The World Is Not Enough (1999)— quedó a cargo de filmar los siguientes documentales, que muestran las vicisitudes de la vida de forma real. Eso es lo que ocurre por ejemplo en el caso de Neil, que a los 7 años pensaba ser astronauta, a los 21 era un mendigo y a los 35 parecía ya estar recuperado de problemas mentales que había presentado más de una década antes.

La octava entrega de la serie, titulada 56 Up, se ha estrenado la última semana en Nueva York y presenta a estos catorce británicos ya a la edad de 56 años. Todos siguen vivos, aunque no todos han participado de los ocho episodios, por elección propia. A cada documental, los entrevistados comentan sus respuestas anteriores y de esa manera se establece una suerte de evaluación de lo que han logrado y lo que han cambiado en sus vidas.

Up termina siendo una interesante mirada a los sueños y expectativas que todos tenemos en la vida, pero que no siempre llegan a realizarse. Además, muestra cómo, al menos en el caso de estas catorce personas, no hubo una gran movilidad social. Todos permanecieron más o menos donde estaban, sin brillantes realizaciones pero también sin fracasar rotundamente. Una realidad con la cual, posiblemente, se identifica la mayoría de los espectadores.

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Pina 3D: un impactante espectáculo que une cine y danza llega a Bolivia

La película de Wim Wenders impresiona por su plasticidad l Foto: Difusión

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Se ha estrenado en salas bolivianas la película Pina 3D, del maestro alemán del cine Wim Wenders (Tan Lejos Tan Cerca, Buena Vista Social Club), acerca de la bailarina y coreógrafa Pina Bausch y su compañía Tanztheater Wuppertal. Premiada internacionalmente y alabada por la crítica, la cinta llega a Santa Cruz, Cochabamba y La Paz gracias a las gestiones de Londra Films.

Pina 3D es un espectáculo visual virtuoso, en el cual Wenders —amigo personal de la bailarina y que además estuvo a cargo de la producción y guión del film— muestra de forma impactante la danza y las coreografías que hicieron de la alemana una de las más importantes e influyentes artistas del siglo pasado.

La cinta, que se estrenó el último jueves en el Cine Center (Cochabamba y Santa Cruz), Multicine y Megacenter (La Paz), ha sido rodada íntegramente en Wuppertal, la ciudad donde Pina instaló su compañía y donde residió hasta su muerte, en 2009. La idea de realizar el largometraje era antigua, pero solo con el 3D el director encontró la forma de plasmar toda la expresividad de la danza en la pantalla.

Un poco antes del rodaje —y en medio a los preparativos para la filmación— el cáncer se llevó a Pina, haciendo que el proyecto peligrara. Fue entonces que Wenders decidió replantear todo y decidir que el largometraje sería un homenaje a la coreógrafa. El resultado es una cinta que impresiona por su estética y se destaca por su originalidad, siendo considerada la primera película de autor en 3D.

Definida como “arte fotográfico puro” por Gerardo Guerra, director de Londra Films, la película se quedará muy poco tiempo en cartelera, por lo que es fundamental que el público se dé prisa para verla en la gran pantalla. Los horarios de exhibición de la cinta pueden ser encontrados en Facebook.

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El Artista: una película para volver a creer y enamorarse del cine

Jean Dujardin y Bérénice Bejo interpretan a los personajes principales de la cinta l Foto: Difusión

 

Por fin tuve la oportunidad de ver en la gran pantalla (como debe ser) a esta joya cinematográfica llamada The Artist (El Artista), una cinta destinada a convertirse con toda justicia en un clásico, y de la que todos hablan luego de que arrasara en la última entrega de los Premios Oscar, celebrada hace algunas semanas en Los Ángeles. Pues no fueron necesarios más que algunos minutos para darme cuenta de que no estaba frente a un film común, sino a una de esas grandes películas, de las que solo vemos de tiempos en tiempos.

El Artista nos presenta a un célebre actor de cine mudo (interpretado por un encantador Jean Dujardin), a finales de los años 20. Casi por casualidad, una admiradora, encarnada por la igualmente bella Bérénice Bejo, es vista y fotografiada a su lado, y desde entonces sus historias se cruzan, de una manera a veces romántica, aunque nunca abiertamente, y en otras dramática, pero siempre con un dejo de magia, matizado por el blanco y negro con que está hecha la película. Una apuesta arriesgada, pero ganadora, así como la ausencia casi total de diálogos, un mérito solo posible gracias a la calidad del guión y de los elementos hábilmente combinados de esta cinta, que por si fuera poco tiene todavía un humor inteligente y entregado en la medida ideal.

George Valentin, el personaje interpretado por Dujardin, es un artista que se resiste a la llegada del cine sonoro, iniciando entonces una etapa de decadencia en su carrera y en su vida, en la que sufre con la falta de empleo, lo que lo lleva a pasar por grandes apuros económicos. Se trata de un romántico que cree que nadie querrá escucharlo. A su vez, Peppy Miller (Bejo) es el nuevo rostro que todos quieren ver, la juventud que llega para posiblemente desplazar al viejo Valentin y relegarlo al ostracismo, al que él en algún momento piensa estar condenado.

El Valentin ideado por Michel Hazanivicius, director y guionista de esta cinta, contada en clave de comedia clásica, es vivido con maestría por Dujardin, un actor al que nunca había visto, pero al que será difícil no seguir a partir de ahora. ¿De dónde salió este francés de sonrisa tan cautivadora, actuación segura y movimientos tan precisos? Con una interpretación grandiosa, el artista galo, que está a punto de cumplir 40 años, nos enamora, divierte y regala uno de los personajes más fascinantes de la historia reciente del cine.

Al lado de Dujardin, se encuentra una no menos encantadora Bérénice Bejo, a la cual solo había visto en 24 Heures en la Vie de une Femme (24 Horas en la Vida de una Mujer), interesante película que sin embargo no me había hecho notar qué gran actriz es esta bonaerense, que vive en París desde su infancia. Con gracia, mesura y movimientos tan diestros para el baile como los de su partner, la intérprete encabeza junto a él un elenco de lujo, en que se destacan John Goodman, como el típico productor Al Zimmer, y James Cromwell, como el entrañable mayordomo Clifton; y, por supuerto, Uggie, el perrito de Valentin, que se roba la escena en más de una ocasión.

Mucho más se podría decir acerca de El Artista, pero este es un film para ser disfrutado en la oscuridad de la sala y dejándose llevar por una gran historia, una dirección primorosa y actuaciones simplemente geniales. En tiempos de falta de imaginación, guiones insípidos y parafernalia tecnológica en detrimento de lo que más importa, El Artista es una película que nos hace creer de nuevo en el cine y enamorarnos una vez más de él. Más que eso, es un homenaje al propio cine y, cómo no, a la vida misma. Es, es definitiva, una cinta brillante y una experiencia cinematográfica absolutamente imperdible.

El Artista  

Nombre original: The Artist
País/Año/Duración: Francia y Bélgica, 2011, 100 minutos
Guión y Dirección: Michel Hazanavicius
Elenco: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Uggie (el perro)
Distribución en Bolivia: Londra Films

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A Serbian Film reabre debate sobre ley, censura y límites en el cine

Film prohibido en Brasil había causado polémica en otros países l Foto: Difusión


Debería ser estrenado este viernes en salas brasileñas el largometraje serbio A Serbian Film. Debería. Pero no será, porque la Justicia Federal en Belo Horizonte prohibió la exhibición del polémico film, que presenta escenas de pedofilia, necrofilia, tortura, suicidio y mutilaciones, entre otras formas de violencia que hicieron que la cinta fuera vetada también en países como Noruega y España y censurada en Inglaterra, donde fue liberada para mayores de 18 años después de sufrir 49 cortes.

La decisión de la justicia brasileña causó indignación entre muchos críticos, periodistas y espectadores de un país considerado liberal y cuya última censura a una película había ocurrido en 1985, poco después del fin del régimen militar. Je Vous Salue Marie (Yo Te Saludo, María), de Jean-Luc Godard, fue prohibida de ser exhibida en Brasil por determinación del entonces presidente José Sarney, que alegó haber atendido a un pedido de la Iglesia Católica, pese a que también haya registro de un veto en los años 90 que está vigente hasta hoy,de Amor, Estranho Amor (Amor, Extraño Amor), cinta rodada en 1979 y en la que Xuxa, en esa época con dieciséis años, tenía escenas de sexo con un niño de nueve.

Pero la prohibición de A Serbian Film también tiene muchos defensores, especialmente por escenas como aquellas en que un recién nacido es violado y un hombre tiene relaciones sexuales con un niño de cinco años. Para el juez Ricardo Machado Rabelo, de la 3ª Vara Federal de Belo Horizonte, la exhibición de la cinta constituye práctica, en tesis, de crimen tipificado en el artículo 241-C del Estatuto del Niño y del Adolescente de Brasil, que establece como infracción penal “simular la participación de niño o adolescente en escena de sexo explícito o pornográfica por medio de adulteración, montaje o modificación de fotografía, video o cualquier otra forma de representación visual”.

Curiosamente, la relatora del estatuto, Rita Camata (del Partido Socialdemócrata Brasileño, PSDB), se manifestó contraria al parecer del juez. La exdiputada admite el uso de la ley en casos de montaje en Internet, pero cree que la misma no se aplica al cine, pues en este la intención es diferente. “La preocupación del estatuto es proteger a los niños. En ningún momento prevé censura”, añadió, en entrevista al sitio iG.

Así como Camata, el exministro del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil Carlos Velloso clasificó la decisión como censura, y defendió la tesis de que el largo es “una manifestación artística (que) la ve quien quiera verla”. Para el magistrado, el Estado no debería “querer controlar pensamiento de adulto”. De la misma manera, la Asociación Brasileña de Críticos de Cine (Abraccine), el Congreso Brasileño de Cine (CBC) y el Consejo Nacional de Cineclubes (CNC) se posicionaron en contra de la prohibición del filme en un manifiesto firmado por 70 entidades y festivales del país.

Por otra parte, el procurador Fernando de Almeida Martins, que hizo el pedido de prohibición a la justicia, “el crimen es simular escenas de sexo con niños, no es necesario haber la presencia de un niño real”. Según el abogado, la pedofilia debe ser condenada independientemente del contexto. “El Estado no puede definir como crimen una conducta y permitir esa conducta a través de una película”, arguyó, también en declaración concedida al iG.

En otros países, el debate también se encendió. El actor español Nacho Vigalondo preguntó en su blog cómo es posible meter en la misma categoría al crimen real y al de ficción, a los verdugos y víctimas reales con personajes de una película de terror. A su vez, el cineasta venezolano Carlos Caridad Montero, editor del sitio Blogacine, piensa que existe una relación conflictiva que los espectadores establecen con la ficción. “Nos escandaliza menos la transmisión en directo de un asesinato que su representación en diferido en la gran pantalla”, raciocina.

La trama del film que divide especialistas y que es motivo de acaloradas discusiones antes mismo de haber sido visto gira alrededor a un exactor porno que es convencido a volver a trabajar por un director que promete un generoso caché. Pero durante el rodaje el protagonista se involucra en un juego enfermizo en el cual todas las barreras son ultrapasadas, haciendo de este un legítimo ejemplar del género gore, caracterizado por la violencia extrema y por la sanguinolencia. Sin embargo, Raffaele Petrini, que detiene los derechos de exhibición en Brasil, aclara que las escenas más controversiales —incluso aquellas con menores— fueron realizadas usando robots y muñecos.

Dejando a un lado la polémica, A Serbian Film fue recibido con críticas negativas en la mayoría de las veces. En su blog, el periodista brasileño Eduardo Júlio defiende que la censura no debe existir, pero el público tiene que ser bien informado antes de ver la película, que en su opinión es de mal gusto. “No logré encontrar ninguna relación, aun metafórica, del contenido con el terror vivido por las poblaciones de los Balcanes en la guerra fratricida que asoló la región en los años 90, argumento usado por el director Srdjan Spasojevic para justificar la violencia desmedida y la estética grotesca”, evalúa.

La relación a la que hace referencia Julio fue sugerida por el director de la cinta, que aseguró que la violencia gráfica es una alegoría del poder de los líderes políticos sobre la población. Según el cineasta de 35 años, las imágenes de horror son fuertes en la psiquis del pueblo serbio, debido al periodo de guerra y atrocidades vivido a fines del siglo pasado. Aún de acuerdo con los realizadores, este es el único largometraje totalmente independiente del país en tres décadas, pues el gobierno no prestó apoyo alguno a la producción.

A Serbian Film ya se ha convertido en un éxito en Internet, donde la búsqueda por el tráiler y por el mismo largo se hizo intensa después de toda la polémica. Mientras intenta su liberación, Pettrini condena el hecho de que ni los acusadores del Partido Demócratas (DEM) ni el abogado o la jueza hayan visto la obra y aprovecha para hacer una revelación curiosa. “Argumenté con el oficial de justicia, intenté proponer al abogado una cabina para sus clientes, pero ellos no estaban interesados. Lo que querían era secuestrar la copia en 35mm del film, a fin de que fuera analizada. Ellos no aceptaron ni la copia en DVD. Ellos podrían haber aceptado el DVD subtitulado en lugar de llevar una copia en 35mm sin subtítulos y en lengua serbia”, manifestó en carta enviada al CBC.

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Blackthorn: español Mateo Gil estrena western rodado en Bolivia

Eduardo Noriega es uno de los protagonistas del filme l Foto: Difusión


El realizador español Mateo Gil estrena en salas bolivianas el filme de género western que rodó en el país sudamericano. Blackthorn (Sin Destino), que revive la leyenda de Butch Cassidy, está protagonizada por un elenco internacional integrado por el estadounidense Sam Shepard, que interpreta al célebre pistolero que vivió a fines del siglo XIX y principios del XX, el también ibérico Eduardo Noriega, el británico Stephen Rea y la peruana Magaly Solier.

Rodada íntegramente en Bolivia (ver tráiler), en paisajes como el altiplano, el salar de Uyuni y los Yungas, la cinta parte de la idea de que Cassidy no murió en 1908 en la población de San Vicente (Potosí), como relata la historia oficial. Muchos años después de su supuesto deceso y tras haber vivido escondido durante todo ese tiempo, el envejecido bandolero decide regresar a su país, pero su camino se cruza con el de un aspirante a bandido que lo lleva a volver a sus épocas de pistolero.
Butch Cassidy, figura central de la película, fue un famoso ladrón de trenes y bancos nacido en Utah, en los Estados Unidos, en 1966. Desde joven se acercó a la criminalidad y pasó entonces a llevar una vida de robos y muertes, pero tenía su ética particular y sabía elegir a sus víctimas. Oficialmente, falleció a los 42 años en un tiroteo en San Vicente, localidad próxima a la ciudad potosina de Tupiza, en Bolivia, donde se encontraba prófugo de la justicia norteamericana. Sin embargo, más de una fuente asegura que vivió durante varios años después de esos sucesos.

A su vez, Mateo Gil se hizo conocido por ser un habitual colaborador de su compatriota Alejandro Amenábar, para quien escribió el guión de Tesis, Abre Los Ojos, Mar Adentro y Ágora. El español, que en septiembre cumple 39 años, también estuvo a cargo del libreto cinematográfico de El Método, del argentino Marcelo Piñeyro. Como director, estuvo al frente de las cintas Nadie Conoce a Nadie y Regreso a Moira, entre otras. En Blackthorn, el realizador ingresa al terreno del western, en una coproducción entre España, Francia, Estados Unidos y Bolivia.

En el elenco del filme también figuran el danés Nikolaj Coster-Waldau, el inglés Martin Proctor y los irlandeses Pádraic Delaney y Dominique McElligott, además de los bolivianos Luis Bredow, Érika Andia, Claudia Coronel, Fernando Gamarra, María Luque, Daniel Aguirre, Cristian Mercado y Raúl Beltrán. Otras participaciones nacionales quedaron a cargo del coproductor Paolo Agazzi y del coordinador de arte César Morón.

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