
Film prohibido en Brasil había causado polémica en otros países l Foto: Difusión
Debería ser estrenado este viernes en salas brasileñas el largometraje serbio A Serbian Film. Debería. Pero no será, porque la Justicia Federal en Belo Horizonte prohibió la exhibición del polémico film, que presenta escenas de pedofilia, necrofilia, tortura, suicidio y mutilaciones, entre otras formas de violencia que hicieron que la cinta fuera vetada también en países como Noruega y España y censurada en Inglaterra, donde fue liberada para mayores de 18 años después de sufrir 49 cortes.
La decisión de la justicia brasileña causó indignación entre muchos críticos, periodistas y espectadores de un país considerado liberal y cuya última censura a una película había ocurrido en 1985, poco después del fin del régimen militar. Je Vous Salue Marie (Yo Te Saludo, María), de Jean-Luc Godard, fue prohibida de ser exhibida en Brasil por determinación del entonces presidente José Sarney, que alegó haber atendido a un pedido de la Iglesia Católica, pese a que también haya registro de un veto en los años 90 que está vigente hasta hoy,de Amor, Estranho Amor (Amor, Extraño Amor), cinta rodada en 1979 y en la que Xuxa, en esa época con dieciséis años, tenía escenas de sexo con un niño de nueve.
Pero la prohibición de A Serbian Film también tiene muchos defensores, especialmente por escenas como aquellas en que un recién nacido es violado y un hombre tiene relaciones sexuales con un niño de cinco años. Para el juez Ricardo Machado Rabelo, de la 3ª Vara Federal de Belo Horizonte, la exhibición de la cinta constituye práctica, en tesis, de crimen tipificado en el artículo 241-C del Estatuto del Niño y del Adolescente de Brasil, que establece como infracción penal “simular la participación de niño o adolescente en escena de sexo explícito o pornográfica por medio de adulteración, montaje o modificación de fotografía, video o cualquier otra forma de representación visual”.
Curiosamente, la relatora del estatuto, Rita Camata (del Partido Socialdemócrata Brasileño, PSDB), se manifestó contraria al parecer del juez. La exdiputada admite el uso de la ley en casos de montaje en Internet, pero cree que la misma no se aplica al cine, pues en este la
intención es diferente. “La preocupación del estatuto es proteger a los niños. En ningún momento prevé censura”, añadió, en entrevista al sitio iG.
Así como Camata, el exministro del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil Carlos Velloso clasificó la decisión como censura, y defendió la tesis de que el largo es “una manifestación artística (que) la ve quien quiera verla”. Para el magistrado, el Estado no debería “querer controlar pensamiento de adulto”. De la misma manera, la Asociación Brasileña de Críticos de Cine (Abraccine), el Congreso Brasileño de Cine (CBC) y el Consejo Nacional de Cineclubes (CNC) se posicionaron en contra de la prohibición del filme en un manifiesto firmado por 70 entidades y festivales del país.
Por otra parte, el procurador Fernando de Almeida Martins, que hizo el pedido de prohibición a la justicia, “el crimen es simular escenas de sexo con niños, no es necesario haber la presencia de un niño real”. Según el abogado, la pedofilia debe ser condenada independientemente del contexto. “El Estado no puede definir como crimen una conducta y permitir esa conducta a través de una película”, arguyó, también en declaración concedida al iG.
En otros países, el debate también se encendió. El actor español Nacho Vigalondo preguntó en su blog cómo es posible meter en la misma categoría al crimen real y al de ficción, a los verdugos y víctimas reales con personajes de una película de terror. A su vez, el cineasta venezolano Carlos Caridad Montero, editor del sitio Blogacine, piensa que existe una relación conflictiva que los espectadores establecen con la ficción. “Nos escandaliza menos la transmisión en directo de un asesinato que su representación en diferido en la gran pantalla”, raciocina.
La trama del film que divide especialistas y que es motivo de acaloradas discusiones antes mismo de haber sido visto gira alrededor a un exactor porno que es convencido a volver a trabajar por un director que promete un generoso caché. Pero durante el rodaje el protagonista se involucra en un juego enfermizo en el cual todas las barreras son ultrapasadas, haciendo de este un legítimo ejemplar del género gore, caracterizado por
la violencia extrema y por la sanguinolencia. Sin embargo, Raffaele Petrini, que detiene los derechos de exhibición en Brasil, aclara que las escenas más controversiales —incluso aquellas con menores— fueron realizadas usando robots y muñecos.
Dejando a un lado la polémica, A Serbian Film fue recibido con críticas negativas en la mayoría de las veces. En su blog, el periodista brasileño Eduardo Júlio defiende que la censura no debe existir, pero el público tiene que ser bien informado antes de ver la película, que en su opinión es de mal gusto. “No logré encontrar ninguna relación, aun metafórica, del contenido con el terror vivido por las poblaciones de los Balcanes en la guerra fratricida que asoló la región en los años 90, argumento usado por el director Srdjan Spasojevic para justificar la violencia desmedida y la estética grotesca”, evalúa.
La relación a la que hace referencia Julio fue sugerida por el director de la cinta, que aseguró que la violencia gráfica es una alegoría del poder de los líderes políticos sobre la población. Según el cineasta de 35 años, las imágenes de horror son fuertes en la psiquis del pueblo serbio, debido al periodo de guerra y atrocidades vivido a fines del siglo pasado. Aún de acuerdo con los realizadores, este es el único largometraje totalmente independiente del país en tres décadas, pues el gobierno no prestó apoyo alguno a la producción.
A Serbian Film ya se ha convertido en un éxito en Internet, donde la búsqueda por el tráiler y por el mismo largo se hizo intensa después de toda la polémica. Mientras intenta su liberación, Pettrini condena el hecho de que ni los acusadores del Partido Demócratas (DEM) ni el abogado o la jueza hayan visto la obra y aprovecha para hacer una revelación curiosa. “Argumenté con el oficial de justicia, intenté proponer al abogado una cabina para sus clientes, pero ellos no estaban interesados. Lo que querían era secuestrar la copia en 35mm del film, a fin de que fuera analizada. Ellos no aceptaron ni la copia en DVD. Ellos podrían haber aceptado el DVD subtitulado en lugar de llevar una copia en 35mm sin subtítulos y en lengua serbia”, manifestó en carta enviada al CBC.