10 películas que hicieron que me enamore del cine francés

10 películas que hicieron que me encante el cine francés

El sepia es el tono de La Doble Vida de Verónica, una obra de arte de Kieslowski l Fotograma

Descubrí el cine francés en los años 90, y junto con él sus relatos intimistas, personajes apasionantes y actores magnéticos. La Ceremonia, Noche Blanca y Betty Blue fueron algunas de las cintas que me enamoraron del mejor cine de todos.

Mis primeros acercamientos al cine francés ocurrieron cuando mediaban los años 90 y yo aún estaba en mi adolescencia. Por ese entonces, empecé a ver mucho cine europeo, gracias a Eurochannel, y las películas realizadas en el país galo se convirtieron rápidamente en mis preferidas. Esta lista, por lo tanto, no es una relación de mis 10 mejores, sino de las 10 cintas que, en su momento, me hicieron adorar la cinematografía francesa y considerarla hasta hoy mi favorita entre todas.

La Ceremonia, de Claude Chabrol

10. La Ceremonia (La Cérémonie)
Claude Chabrol, 1995

Una de las mejores películas de Claude Chabrol muestra a Sandrine Bonnaire e Isabelle Huppert (recientemente premiada con un Globo de Oro) en actuaciones brillantes. La primera interpreta a una empleada doméstica analfabeta que trabaja en una casa de familia; y la segunda, una mujer de carácter agresivo a la que le gusta ayudar en obras de caridad. Poco a poco las dos se hacen amigas, lo que lleva a un final atroz y violento, que impresiona por la crudeza con la que es retratado. Buena chance también para observar a una jovencísima Virginie Ledoyen, entonces con 18 años y ya más de 10 películas en su haber.

El Apartamento, de Gilles Mimouni

9. El Apartamento (L’Appartement)
Gilles Mimouni, 1996

Seguro fue la primera película que vi con Vincent Cassel y Monica Bellucci, la pareja más jodidamente sexy que haya existido en el cine. Solo por ese motivo esta película —que a simple vista parecería una comedia romántica, pero que transita eficazmente entre el drama y el suspenso— ya valdría la pena, pero hay más para ver. La trama nos presenta a Max, un conquistador que finalmente está por casarse. Pero cuando piensa haber visto a Lisa, su antiguo y mayor amor, descubre donde la mujer vive y llega a un apartamento en el que reside otra persona. Muy parecida a Lisa, y que además es novia de su mejor amigo…

Elisa, de Jean Becker

8. Elisa (Élisa) 
Jean Becker, 1995

Esta fue la segunda película protagonizada por la actriz y cantante Vanessa Paradis, y también la segunda que vi de ella. Si Noche Blanca ya me había causado una gran impresión, en Elisa me pareció estar viendo claramente a una nueva estrella del cine francés. Y, si bien su carrera no llegó a alzar vuelos tan altos como se suponía, esta cinta es un buen ejemplar del cine francés de los 90, contando la historia de una joven que vive una vida delincuencial hasta que decide buscar a su papá, a quien culpa por el suicidio de su madre, con el fin de matarlo. Una gran historia, que trae además al infaltable Gérard Depardieu en el papel del padre ausente.

Tres Colores: Blanco, de Kieslowski

7. Tres Colores: Blanco (Trois Couleurs: Blanc)
Krzysztof Kieslowski, 1994

Las tres películas de Kieslowski sobre los colores de la bandera francesa conforman la que quizás sea la trilogía más famosa de la historia del cine galo. Blanco fue la primera que vi, aunque es la segunda en el orden de realización; y, pese a que es la menos celebrada de las tres, a mí me encantó, en gran parte por las tremendas actuaciones de Julie Delpy y del maravilloso Zbigniew Zamachowski. El resto lo hacen un brillante trabajo de dirección (Oso de Oro en Berlín) y una cómica y a la vez melancólica historia de un matrimonio fallido entre una francesa y un inmigrante que no logra satisfacerla ni adaptarse a su nuevo país.

La Doble Vida de Verónica, de Kieslowski

6. La Doble Vida de Verónica (Le Double Vie de Veronique)
Krzysztof Kieslowski, 1991

Kieslowski, si no es mi director favorito, es uno de los preferidos. E Irène Jacob, si no es mi actriz preferida, es una de las favoritas. Así que era imposible no incluir en la lista a esta estupenda cinta francopolaca. En ella, podemos apreciar algunos de los más bellos planos hechos a la notable actriz parisina, que se hizo famosa con este largometraje, además de ganadora del César y del Festival de Cannes. En la película, Jacob interpreta a dos mujeres idénticas, una viviendo en Polonia y la otra en Francia, que parecen profundamente conectadas. Una cinta poética, poderosa y simplemente imperdible.

Más Allá de las Nubes, de Antonioni y Wenders

5. Más Allá de las Nubes (Par-delà Les Nuages)
Michelangelo Antonioni y Wim Wenders, 1995

No estaba seguro de incluir esta película, una vez que uno de sus directores es italiano y el otro es alemán. Peor aun: pocos consideran esta una cinta digna de mención en la filmografía de los dos maestros. Pero recuerdo bien mi encanto por su poesía visual y la belleza de sus escenas y de las cuatro historias de amor narradas. Por cierto, y por si había dudas de incluirla debido a su nacionalidad, hay que recordar que dos de esas historias son ambientadas en Francia y que la cinta tiene a una verdadera constelación de actores franceses, como Fanny Ardant, Irène Jacob, Sophie Marceau, Vincent Perez, Jean Reno y Jeanne Moreau.

Noche Blanca, de Jean-Claude Brisseau

4. Boda Blanca (Noce Blanche)
Jean-Claude Brisseau, 1989

Considerado uno de los directores más controversiales del cine francés, Brisseau es conocido por sus películas con escenas de alto voltaje sexual. Sin embargo, en Boda Blanca el realizador prefiere un relato mucho más contenido, priorizando el evidente drama que nace del romance entre un profesor casado y ya entrado en años y su alumna adolescente, aunque obviamente la pulsión sexual y el deseo se encuentran presentes. En ese entonces, Bruno Cremer ya tenía 60 años, mientras Vanessa Paradis era una estrella pop que aún no pasaba los 16. Ambos nos regalan excelentes actuaciones; la debutante actriz es la perfecta lolita que nos hace dudar de sus intenciones, pero nos deja profundamente impactados al final de esta poderosa película.

Betty Blue, de Jean-Jacques Beineix

3. Betty Blue (37°2 Le Matin)
Jean-Jacques Beineix, 1986

Nominada al Óscar de mejor película extranjera, esta cinta comienza con una ardiente escena de sexo entre Jean-Hugues Anglade —que pasaría desde entonces a ser uno de mis actores franceses preferidos— y una apasionada y apasionante Béatrice Dalle, en su debut cinematográfico. Es tan solo una primera muestra de que estamos frente a una película tan tórrida como sus personajes, especialmente el de la inestable, caótica e impredecible Betty, que irrumpe en la vida de un hombre simple y cambia su hasta entonces tranquila vida. Pero lo que al inicio es una apasionada relación en un bungalow en la playa pronto se convierte en un drama denso y tan intenso como el sexo entre los dos amantes, especialmente cuando ella se hunde entre sus más oscuros fantasmas.

La Carnaza, de Bertrand Tavernier

2. La Carnaza (L’Appât)
Bertrand Tavernier, 1995

La cinta ganadora del Oso de Oro en Berlín, hace 22 años, es una de las primeras películas francesas que he visto. Es también la primera que me gustó mucho y que marcó mi encantamiento con el cine francés. Aunque esté lejos de ser una obra maestra, la película funciona por contar una historia tan sencilla como efectiva —basada en hechos reales—, en que tres jóvenes (Nathalie, su novio y un amigo de este) ponen en marcha un siniestro plan para juntar dinero e irse a los Estados Unidos a montar un negocio. Aprovechando su lista de contactos, Nathalie seduce a hombres mayores para que sus cómplices los asalten. Claro que las cosas no resultan cómo esperaban y se salen totalmente de control, dejando al descubierto la desconcertante falta de escrúpulos y moral del trío.

Tres Colores: Rojo, de Kieslowski

1. Tres Colores: Rojo (Trois Couleurs: Rouge)
Krzysztof Kieslowski, 1994

Frecuentemente menciono la película que cierra la trilogía de los colores de la bandera francesa como mi preferida en la historia. Entonces nada mejor que concluir la lista con esta maravillosa cinta, en la cual el director polaco plantea cuestiones sobre la vida, el azar, el destino y nuestra existencia, en fascinantes diálogos interpretados por Jean-Louis Trintignant e Irène Jacob. Ella es una joven estudiante que trabaja como modelo y que, al salvar una perra atropellada en la calle, termina dando a la casa de su dueño, un juez jubilado que espía las conversaciones de sus vecinos. En principio ella siente desprecio por él, pero luego vuelve a visitarlo y con el tiempo entablan una entrañable relación, marcada por conversaciones absolutamente deliciosas para el espectador.

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Autor: Sergio Marcio Palacios (308 Posts)

Editor de Aldea Cultural. Periodista, aprendiz de guionista y gestor cultural, apasionado por cine, música, fotografía, teatro y redes sociales. Brasileño de nacimiento y creación, viviendo desde hace casi 20 años en Bolivia.


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