El Festival de Cine de DDHH es un show de diversidad

Wouter Verhoeven cruzó el mundo para rodar su película l Foto: The Loving Heart

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La diversidad es uno de los sellos presentes en todas las ediciones del Festival Internacional de Cine de los Derechos Humanos y de esta vez no es diferente. La novena versión del encuentro sucrense presenta propuestas de los más diversos estilos y nacionalidades, como ocurrirá en esta cuarta jornada, llena de películas tan diferentes como interesantes.

El programa de hoy contempla la exhibición, por ejemplo, de Gimme The Power, de Olallo Rubio, que cuenta la historia del grupo mexicano Molotov, usando la música de la banda como soundtrack para el descontento popular con la situación política y social del país latinoamericano. Asimismo, desde diferentes latitudes llegan propuestas que comprueban la diversidad del festival: tal es el caso de Nosotros, Afroperuanos, sobre los afrodescendientes en Perú, A Través de la Tierra, A Través del Mar, acerca de la arriesgada fuga de una familia de Corea del Norte, y Al Khadra, Poeta del Desierto, que nos transporta al conflicto en el Sahara argelino.

Si hablamos de realidades diversas, sin duda hay que mencionar el largometraje del holandés Wouter Verhoeven, El Corazón Que Ama, un increíble documental rodado en diferentes continentes. La película muestra la historia de gente que vive en la pobreza en todo el mundo, retratando lo que ocurre desde Tanzania hasta el Perú, pasando por países como India y Kenya, además de Bolivia, donde el director tuvo una de sus experiencias más interesantes. “La filmación fue muy linda, pero también dura, la más dura de todas mis producciones”, evalúa.

En cuanto a las propuestas del cine boliviano, se destaca Teoponte, Volveremos a las Montañas, del premiado Roberto Alem Rojo, galardonado anteriormente en el festival, del cual también ya fue jurado. Su nueva película está basada en el libro del historiador Gustavo Rodríguez, recordando lo que ocurrió con los jóvenes guerrilleros que siguieron al Che, a través de entrevistas realizadas a los sobrevivientes. “Esta es una parte de la historia de Bolivia que está fuera de la memoria de las nuevas generaciones”, comenta el director del documental.

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JUEVES 25 DE JULIO

Teoponte, Volveremos a las Montañas
De Roberto Alem Rojo
Bolivia l 2012 l 56 minutos l Documental
Proyección: Federación de Fabriles, 18:30
Basado en el libro “Teoponte, la otra guerrilla guevarista en Bolivia”, de Gustavo Rodríguez, el documental rememora lo que sucedió cuando 67 jóvenes decidieron continuar con el proyecto del Che y se dirigieron a Teoponte sin contar con una preparación previa. El director entrevista a los sobrevivientes de esa historia y lanza una mirada sobre un grupo de jóvenes idealistas masacrado por el gobierno de aquella época.

El Corazón Que Ama
De Wouter Verhoeven
Holanda l 2012 l 71 minutos l Documental
Proyección: Teatro 3 de Febrero, 19:00
Un conmovedor y emocionante viaje en el cual se muestra el mundo de una manera que nunca se vio antes. Un viaje a las tierras altas de los Andes, al interior de Tanzania, las selvas de Bolivia y los barrios bajos de Mumbai, Nairobi y Lima. El espectador será testigo de la vida de personajes que viven la pobreza cada día. Y poco a poco descubrirá que en cada ser humano, rico o pobre, se encuentra un gran potencial.

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Roberto Alem Rojo
Director l Teoponte, Volveremos a las Montañas
“Los 67 combatientes son un ejemplo de vida”

ALDEA CULTURAL (AC). ¿De quién y cómo partió la idea de llevar la historia contada en el libro de Gustavo Rodríguez a la pantalla?

ROBERTO ALEM (RA). Esta es una parte de la historia de Bolivia que está fuera de la memoria de las nuevas generaciones y es casi desconocida por el grueso de la población. Un grupo de investigadores, historiadores, cineastas, familiares y participantes de la guerrilla nos propusimos aunar esfuerzos para producir este documental. Teoponte trata de rescatar la filosofía de vida de la generación de los 60-70, basada en la concepción del Hombre Nuevo, propuesta por Ernesto Che Guevara y fortalecida con su ejemplo. Esa andadura intelectual y moral permitió que la experiencia guerrillera de Ñancahuazú se repitiera en Teoponte y que, a pesar de los resultados trágicos, no invalidan el perfil humano, tampoco la integridad y la fidelidad a principios y valores que marcaron el destino de esos aprendices de combatientes. Rescatar la memoria histórica y producir un mediometraje basado en la investigación del libro “Teoponte. Sin tiempo para las palabras. La otra guerrilla guevarista en Bolivia”, del historiador Gustavo Rodríguez Ostria, donde se cuenta la experiencia de esa generación de jóvenes que hace 43 años siguieron el ejemplo de vida del Che y confluyeron en la guerrilla de Teoponte.

AC. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de los sobrevivientes de la guerrilla y a cuántos encontraste?

RA. Gracias a la investigación y a los acercamientos realizados por Gustavo Rodríguez pudimos contactar a los tres últimos sobrevivientes guerrilleros, ‘Rogelio’, ‘Jesús’ y ‘Chato’. Nuestro objetivo estaba basado en sus testimonios. Para equilibrar la información y tener la contraparte de la historia, logramos acceder a una entrevista otorgada por ‘Coyote’, miembro de la patrulla Ranger y que participó de varias etapas de los acontecimientos y en muchos casos cuestionó la ejecución de prisioneros y el acorralamiento de los sobrevivientes indefensos, sabiendo que es una norma militar ofrecer rendición a los vencidos y respetar su integridad física.

AC. ¿Hubo algún problema en obtener información de las personas que participaron de los sucesos recordados en el film o todo fluyó muy bien en ese sentido?

RA. En todas las entrevistas existió confianza y una desinteresada apertura en la información brindada, salvo en una de las entrevistas en que sus respuestas siempre tendieron a desmarcarse de la respuesta concreta e intentar salir por la tangente ante los sucesos acontecidos, quizá por temor o por que después de 40 años la memoria es frágil, algunas de sus respuestas no fueron completamente claras y no llegaron a esclarecer el verdadero sentido de los momentos históricos por los que atravesó esta etapa revolucionaria contemporánea.

AC. En la última década, se han realizado varias películas nacionales y extranjeras acerca de la incursión del Che en la selva boliviana y de lo que ocurrió después. ¿A qué atribuyes esa fascinación por los acontecimientos de esa época?

RA. Considero que la realización de varios documentales y películas basadas en el periodo de la lucha guerrillera en Bolivia está basada principalmente en que la juventud latinoamericana de los 60 estuvo marcada por la Revolución Cubana, y el concepto de Hombre Nuevo ha quedado indiscutiblemente ligado, en el contexto latinoamericano, a la figura legendaria del Comandante Guevara. El Hombre Nuevo implica el nacimiento de la humanidad en una etapa diferente, en la que prevalezca el espíritu de solidaridad y no el egoísmo de los individuos. Hombre Nuevo como objetivo al que se llega por medio del resquebrajamiento de la propia individualidad para dar paso a una verdadera dimensión social. Eran jóvenes, campesinos, obreros y clases medias y en sus formas abandonaban las formalidades al uso de la vieja política tradicional y corrupta que acompañaba la historia del continente. Cada uno de los 67 combatientes es una historia y un ejemplo de vida. Todo cambio, sobre todo si es un cambio revolucionario, implica lucha, por una parte, y dolor y sacrificio, por la otra.

Wouter Verhoeven
Director l El Corazón Que Ama
“Los países en que rodé me han elegido a mí”

AC. ¿Cómo surgió el proyecto de rodar un documental en diversos países?

WV. El Corazón Que Ama es un testimonio de lo que he visto en el mundo desde 1999 hasta 2010. Sentí la obligación de hacer este testimonio cinematográfico para que la gente en todo el mundo se enterara qué significa vivir en una pobreza diaria, sin salida. El film es ‘confrontativo’ pero al mismo tiempo una invitación grande a abrir nuestros ojos y corazones. Detrás de la pobreza veamos que todas las personas en el mundo, ricos y pobres, tienen un gran potencial. El Corazón Que Ama es una invitación para desarrollar este potencial —que empieza con el amor del uno al otro.

AC. La película te llevó a viajar por todo el mundo. ¿Cómo fueron elegidos los países y cómo fue realizar una producción en tantos lugares diferentes?

WV. Podrías decir que los países me han elegido a mí. Cada año hacía uno o dos proyectos comisionados por ONGs que trabajan en países o lugares en desarrollo. He hecho varios documentales sobre niños con discapacidades y también sobre niños afectados por quemaduras severas. Pero también un documental sobre un ciclista de Riksja, en la India. Los problemas que tienen mis protagonistas en El Corazón Que Ama están ligados directamente a la pobreza. Quería hacer algo para promover el trabajo tan necesario de las ONGs y para mostrar cómo viven personas en situaciones menos favorables en el mundo. Por eso he viajado a los Andes de Ecuador, al Beni de Bolivia, al interior de Tanzania, y a los barios pobres de Lima, Nairobi y Bombay.

AC. ¿Cuáles son las historias que más te impactaron durante tu viaje para rodar el documental?

WV. Hay historias fuertes de desigualdad, pero también de esperanza. En Ecuador vi a un niño de seis años muriendo en casa en la cama. Sus padres no tenían dinero para una operación, mientras que un poco más adelante en el mismo país por una multinacional de EEUU miles de millones de dólares del petróleo se extrae de la selva. La riqueza está ahí, pero ¿cómo está dividida? En la India he encontrado a una niña de 13 años, su nombre es Gauri. Ella me mostraba a mí en su casita en los barrios pobres de Mumbai —y ahora al público del film— su gran vitalidad, su potencial y su sabiduría de estar feliz con poco. Gauri es la personificación de la esperanza. Ella muestra que la educación es clave en el desarrollo de una persona, de un país, de un continente. Todos somos flores, pero necesitamos agua para poder crecer.

AC. ¿Qué nos puedes contar de tu experiencia rodando en Bolivia?

WV. La filmación en Bolivia fue muy linda, pero también dura, la más dura de todas mis producciones. Con una monja he viajado en barco al interior de la selva del Beni, donde hemos visitado algunas familias y colegios. Los indígenas eran muy amables pero estaba bien duro filmar ahí durante las primeras semanas de las lluvias. Era muy difícil trabajar con miles de mosquitos alrededor, que picaban sin parar, día y noche. Después de un día entero trabajando con una familia mi cuerpo era como la luna. Me sentí débil y necesitaba tiempo para recuperarme antes de poder seguir el trabajo. Pero igualmente era una experiencia única —al mismo tiempo mostrando qué valiente es el pueblo que vive ahí. Un día me gustaría regresar a su país para trabajar con vosotros, mis hermanos y hermanas, de nuevo. El bienestar de todos mis hermanos y hermanos me hace feliz.

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Autor: Sergio Marcio Palacios (344 Posts)

Editor de Aldea Cultural. Periodista, gestor cultural y productor de los espectáculos "La santa cruz de Sade", "Fresa y Chocolate", "Pornografía", "Ceremonia Sade" y "El Color de las Despedidas". Brasileño de nacimiento y creación, viviendo desde hace 20 años en Bolivia.


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