El director Ulises Guzmán presenta un premiado y fantástico documental

El realizador mexicano investiga una historia real en su nueva película l Foto: Difusión

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El realizador mexicano Ulises Guzmán ha estrenado en salas de su país su más reciente largometraje. Alucardos, Retrato de un Vampiro es un documental fantástico que indaga sobre lo que hay en la mente de un artista de terror y sus fans, a través de la historia de Manolo y Lalo, dos aficionados de la película de horror Alucarda, de Juan López Moctezuma.

Según el director, esta película “no es otra cosa que el relato de un encuentro entre seres marginales y la redención que encuentran juntos. Es una historia real, auténtica, de la vida diaria, pero que rebasa por mucho lo más fantástico que he relatado”, aseguró en entrevista concedida hace casi tres años para ALDEA CULTURAL.

Es el propio Guzmán quien describe la cinta, ofreciendo una sinopsis: “Son dos admiradores de la película de culto de Juan López Moctezuma, Alucarda; uno de ellos quiere transformarse en ese personaje. Durante un tiempo se dan a la tarea de buscar la película por todos lados. No la encuentran por los bajos fondos de los mercados callejeros, donde encuentras de todo… Más tarde buscan a los actores y actrices que participaron en la peli, entre ellos a Tina Romero. Total de que van a dar con Moctezuma en un hospital psiquiátrico y se lo ‘roban’ para curarlo”.

De acuerdo con el cineasta, realizador de cintas como Malapata y Virgen de Medianoche, el tratamiento llevado a cabo por los dos aficionados consistió en llevar a Moctezuma a las locaciones de sus cintas. El director entonces salió de su letargo y recuperó la cordura después de tres días de someterse al proceso. Se volvió amigo de sus dos fans y un año después murió, dejándoles de custodios de su obra y heredándoles algunas imágenes inéditas. “Como puedes ver, incluso en el documental me sigue lo fantástico”, observa Guzmán.

Recurriendo a entrevistas, imágenes de archivo y relaboraciones, el documental, escrito y producido por Guzmán y Edna Campos y cuya duración es de 90 minutos, cuenta con actuaciones de Juan Carlos Colombo, Luis Romano, Óscar Olivares, Mikel Mateos, David Castillo, Christina Mason y Claudia Figueroa, además de testimonios de Manuel Durán, Eduardo Mondragón, Carlos Monsiváis, Tina Romero, Eduardo Moreno, Alessandra Moctezuma y Liliana Ortiz Durán. Su lista de galardones incluye premios en diferentes festivales de México, Colombia, Brasil y Uruguay.

La tapa de Época, Michel Teló, cultura popular y el bochorno editorial

El infeliz texto de la revista causó indignación en Internet l Foto: pulsa para ampliar

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La portada de la primera edición de este año de la revista brasileña Época es el tema del momento en ese país. Michel Teló, el cantor del hit instantáneo “Ai, se eu te pego” (algo como “Ay, si te agarro”), es el protagonista de la misma, lo que generó una ola enorme de comentarios indignados en blogs y redes como Facebook y Twitter, en las cuales los lectores criticaron la publicación y el texto usado para anunciar la nota.

El texto que acompaña la foto -que por cierto es poco favorable al artista y tiene una composición visual de mal gusto- dice: “Con el éxito de ‘Ai, se eu te pego’, el cantor paranaense Michel Teló traduce los valores de la cultura popular para los brasileños de todas las clases”. Hay todavía el título, que sentencia: “Él aún te va a agarrar” (puede que haya agarrado a los editores de la revista, a mí con seguridad no lo hará).

Además del mismo hecho de que una de las revistas más importantes de Brasil ocupe su portada con un cantante cuya música es de gusto dudoso, generó indignación el fragmento que dice “traduce los valores de la cultura popular”. El blog Literatortura presenta un excelente posteo al respecto, que coincide con buena parte de lo que pienso, aunque me permito algunas observaciones y reflexiones adicionales al tema.

En primer lugar, pienso que Época puede poner en portada a quien le dé la gana. Y del punto de vista editorial, es altamente comprensible y legítima la elección de Teló como protagonista de la edición. Al fin y al cabo, se quiera o no, su canción es un fenómeno comercial que ya ultrapasó incluso las fronteras de su país. Que su musiquita sea de una pobreza de dar pena, es otro tema. ¿Es noticia este tipo? Sin duda, lo es. Entonces, la tapa es válida.

Sin embargo, lo que es execrable es justamente la parte que se refiere a la cultura popular. Hágase un esfuerzo para leer la pobrísima letra: “Nossa, nossa / Assim você me mata / Ai, se eu te pego, ai, ai, se eu te pego / Delícia, delícia / Assim você me mata / Ai, se eu te pego, ai, ai, se eu te pego / Sábado na balada / A galera começou a dançar / E passou a menina mais linda / Tomei coragem e comecei a falar”. Me gustaría mucho saber cuáles fueron los valores que Época identificó en esos versos que puedan traducir una cultura tan rica como la brasileña. Es, por decir lo menos, un insulto. De los grandes.

Por otra parte, las personas deberían llevar la música menos en serio. Canciones no son hechas para cambiarle la vida a nadie y el propósito de simplemente hacer bailar es válido, ¿por qué no? ¿Por qué muchas veces exigimos de la música lo que no exigimos, por ejemplo, del cine, en el cual nos acostumbramos a pagar entrada para ver tonterías como Rápidos y Furiosos y Los Ángeles de Charlie? Es totalmente incoherente.

No quiero defender la pegajosa canción de Michel Teló, y mucho menos a este. Si su música tiene tanto éxito, dentro y fuera de Brasil, es porque algún mérito debe poseer. Aun cuando sea solamente ese: ser pegajosa. Si es solo para bailar, excelente (baila quien quiere, aunque infelizmente todos seamos obligados a oírla). Pero si es para que una revista influyente como Época afirme que la misma traduce los valores de la cultura popular brasileña, entonces Brasil está realmente mal. Y no solo desde el punto de vista musical, pero sobre todo editorial. Deprimente.

Matheus Nachtergaele, un talento innato y visceral del cine brasileño

El actor tiene una presencia constante en películas brasileñas l Foto: Reproducción

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Nacido el 3 de enero de 1969 en la ciudad de São Paulo, el actor y director Matheus Nachtergaele despuntó como uno de los mayores talentos de Brasil al actuar en los espectáculos O Paraíso Perdido (El Paraíso Perdido) y O Livro de Jó (El Libro de Jó), del Teatro da Vertigem (Teatro del Vértigo), pero fue en el cine que el intérprete del Isaías de Central do Brasil (Estación Central) y del Zanahoria de Cidade de Deus (Ciudad de Dios) se convirtió en uno de los rostros más conocidos del universo artístico brasileño.

Hijo del belga Jean-Pierre Nachtergaele, uno de los fundadores de la Traditional Jazz Band, Matheus pasó por el Centro de Pesquisa Teatral (CPT), de Antunes Filho, y estudió en la Escuela de Arte Dramática de la Universidad de São Paulo (USP), antes de entrar al Teatro da Vertigem. Fue allí que, bajo la dirección de Antonio Araújo, el actor empezó a recibir los primeros reconocimientos de la carrera.

El estreno en largometrajes ocurrió con los filmes O Que é Isso, Companheiro? (¿Qué es Eso, Compañero?), de Bruno Barreto, y Anahy de las Misiones, de Sergio Silva, ambos estrenados en 1997. El primero de ellos fue finalista del Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, así como Central do Brasil (de Walter Salles, 1998), en el cual interpretó al hermano mayor de Josué, el joven protagonista del largo.

En O Auto da Compadecida (El Auto de la Compadecida), Nachtergaele demostró un notable talento para la comedia; ya en Cidade de Deus, dio vida a un narcotraficante de la favela carioca. Pero fue en Amarelo Manga (Amarillo Mango) y Baixio das Bestas (Bajío de las Bestias), de Claudio Assis, y en A Concepção (La Concepción), de José Eduardo Belmonte, que el actor probó su versatilidad y capacidad de actuar en proyectos arriesgados y con un sello más personal.

Su estreno como director en A Festa da Menina Morta (La Fiesta de la Niña Muerta) muestra a un artista inquieto y lleno de vitalidad, que aún debe regalar al público grandes papeles en las pantallas e interesantes trabajos detrás de cámaras.

Claudia Rojas: “Ser actriz en Cuba es representar a un pueblo entero”

La actriz protagonizó películas a los dos lados del océano l Fotograma: La Novia de Lázaro

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El cine cubano siempre ha sido pródigo en presentar a grandes actores para la pantalla. A fines de los 90, fue el turno de que Fernando Pérez revelara el talento de Claudia Rojas, en La Vida es Silbar, como la bailarina ninfómana que prometió a Dios no acostarse con ningún hombre si conseguía el papel principal en un espectáculo de ballet.

Más de una década se pasó del debut cinematográfico que le rindió a la actriz un Coral en el Festival de La Habana. En ese tiempo, su carrera ha transitado por el teatro, la televisión y, por supuesto, el trabajo para la gran pantalla, que la llevó incluso a migrar a España, país donde vivió durante años.

En la península, protagonizó dos cintas clave en su carrera. En la primera, La Novia de Lázaro, se zambulló en un relato crudo y desesperado, para el cual se entregó de cuerpo y alma. En 90 Millas, retrató el drama de miles de compatriotas que arriesgan la vida al intentar escapar a Miami en pequeñas embarcaciones lanzadas al mar.

Asentada actualmente en La Habana, donde desarrolla diversos proyectos artísticos, la actriz charló con ALDEA CULTURAL para hacer un repaso por su carrera y hablar de sus experiencias a los dos lados del océano, de la belleza y magia existentes en su Caribe natal y de otras facetas menos conocidas, como la de escritora y guionista.

Entrevista
Claudia Rojas l Actriz y escritora cubana

“Son pocos en esta ciudad los que tratan de ocultar sus emociones, aquí se llora, se ríe, se goza”.

“La novia de Lázaro soy yo. Actué naturalmente, era lo que me estaba pasando. Era una inmigrante en Madrid sobreviviendo”.

“90 Millas es uno de los conflictos más importantes de la sociedad cubana. Me hubiera gustado hacerla en Cuba y no en Tenerife”.

ALDEA CULTURAL (AC). Tu debut en un largometraje ocurrió con La Vida es Silbar, una de las películas cubanas más importantes de los 90 y por la cual incluso fuiste premiada. ¿Qué recuerdo guardas del rodaje de esa cinta?
CLAUDIA ROJAS (CR). Los ojos de Fernando Pérez. Hubo un ejercicio importante en el casting; Fernando puso dos sillas, una frente a otra, nos sentamos y me dijo que yo tradujera con mis emociones lo que expresaba su mirada. No imaginas, Sergio, todo lo que encontré en el alma de Fernando Pérez. Actualmente doy talleres de actuación para cine, este es uno de los ejercicios que me permiten conocer al actor y que le permite al actor conocerme. Soy una persona muy afortunada que ha tenido grandes maestros.

La Vida es Silbar

AC. Cuéntame sobre tu infancia y tus primeros deseos de ser actriz. ¿Cuándo y cómo fue que decidiste que te dedicarías a la actuación?
CR. A los cinco años me paré delante de L y 19, la escuela cubana de ballet, creada por la magnífica Alicia Alonso, con mi mamá al lado y le dije: ‘Mamá, bailarina o barrendera’. A partir de ese momento toda mi vida ha girado en torno al arte. Mi maestro René Pereyra fue la primera persona que me dijo: ‘La cámara la quiere’. Empecé en su escuela el año 94, me encontraba viviendo en el Distrito Federal, en México. El primer mes fue terrible porque el método de Lee Strasberg está basado en el autoconocimiento a través de la relajación, que puede ser hasta de cuatro horas, pasando por todo el cuerpo. Me encontré con todos mis fantasmas, con mis debilidades, alegrías. Es complicado domarse uno mismo para lograr que esas emociones salgan a través de un personaje. Cada día me convenzo de que el camino que he escogido para expresarme es hermoso. Los actores somos, como me dijo una vez (el director) Fernando Merinero, el alma de la película, y qué rico es ser alma en este mundo.

AC. ¿Cómo es ser actor en Cuba? ¿Es más fácil, más complicado o tan difícil cuanto en otros países?
CR. Cada lugar tiene sus características y uno, en cada lugar, está de un modo diferente. En el Distrito Federal, que fue donde empecé, hay un sistema muy bueno porque existen muchas casas de casting donde aceptan a todos los actores y sus fotos, los ubican según la edad en archivos. Cuando hay un casting de una mujer de 20 a 30 años avisan a todas las mujeres que tienen en el archivo. Los castings son multitudinarios, 300 actores, pero abren la posibilidad de encontrar trabajo y además son un entrenamiento impresionante porque en muchos de los castings te dan un texto, que tienes que aprenderte en lo que haces la cola, para decirlo frente a cámara, con cuatro emociones diferentes. Yo tuve la suerte de encontrar a Claudia Becker y a Rogelio Rojas, directores de casting, que, casi, me adoptaron, ellos me entrenaron para hacer casting. En España es más complicado porque las casas de casting, que no son muchas, te piden, si quieres que ellos te llamen, las fotos que ellos mismos hacen, cobran desde 40 euros a 70, y puede, como me pasó con varias de estas casas, que nunca te llamen. A Cuba regresé hace cinco años, que yo sepa hay dos o tres casas de casting que yo no frecuento mucho. Ser actor, desde mi punto de vista, es como ser pintor, músico. Es inevitable. Yo hago trabajos

La Vida es Silbar

independientes, hace muchos años, La Novia de Lázaro es prueba de esto. Aquí en Cuba ya he hecho un documental como realizadora con dos amigas, una productora, Tatiana Canro, y la otra, fotógrafa, Liliete Reyes. Tengo ocho monólogos hechos en video con diferentes artistas jóvenes que tienen su cámara, lo editamos nosotros. Es maravilloso porque este Caribe es creación, es sol, es alegría, tristeza. Aquí las emociones andan por las calles danzando con el mar. Ser actriz en Cuba, siendo cubana, me abre la posibilidad de representar a un pueblo entero, hermoso, seres humanos que aún no están viciados de capitalismo.

AC. Cuba es un país que ha sufrido mucho por cuestiones que todos conocemos, pero al mismo tiempo se nota en sus películas una magia, una enorme capacidad para mostrar a personajes carismáticos y una gran pasión por la vida, pese a los problemas. ¿A qué le atribuyes esa característica tan marcada del cine cubano?
CR. Imagínate, Sergio, que en la mañana, cuando me levanto, mi cuerpo está a temperatura ambiente, el aire es limpio, lleno de mar. Cuando me encuentro con alguien fuera de mi edificio, me saluda y yo lo saludo. En la calle los hombres dicen todo tipo de halagos, desde el más feo o hermoso, hasta el más extraño. En las colas se hacen amigos. Siempre está el verde de las plantas, el rojo, rosado, amarillo, blanco de las flores. Cuando voy al mercado a comprar frutas y verduras me embarro de tierra las manos en plena Ciudad de La Habana. Los niños andan jugando, a partir de las cinco de la tarde, en las calles. Los cubanos, hombres y mujeres, cuando miran te penetran los ojos, y si en ese momento les da por sonreírte, te quedas prendado. Son pocos en esta ciudad los que tratan de ocultar sus emociones, aquí se llora, se ríe, se goza. La desnudez de esta isla es inmensa, con muchos matices, esencial para la creación de los artistas. De qué otra manera podría reflejarse esta isla si no es como en Memorias del Subdesarrollo, Muerte de un Burócrata, Fresa y Chocolate, Se Permuta, Lucía, Clandestinos, La Vida es Silbar o Suite Habana. No se le puede pedir peras al olmo, pero al peral sí.

90 Millas

AC. Otra película en la que actuaste fue 90 Millas, que transcurre casi íntegramente sobre una embarcación en el mar. ¿Cómo han hecho para rodar una cinta así y cuáles han sido sus mayores dificultades en el proceso?
CR. 90 Millas es uno de los conflictos más importantes de la sociedad cubana. Estudié ese personaje enfocándome en la madre tierra. Fue muy difícil. Es una producción española, equipo técnico español, que no sentía la importancia de hacer una película con este tema. Me hubiera gustado hacerla en Cuba y no en Tenerife. Lo mejor de todo fue que compartí con actores estelares como Enrique Molina, Daisy Granados, Alexis Valdés, Miliki (Emilio Aragón), Jorge Herrera, actores que llegaban al primer día de ensayo con texto aprendido, dispuestos a darlo todo. Nos pasábamos, a veces, hasta cuatro horas dentro de la balsa, en el medio del mar, en lo que cuadraban el próximo plano, haciendo cuentos impresionantes, cantando. Yo fui con mi hija porque no tenía quién la cuidara y Daisy fue con el ya fallecido Pastor Vega, él me cuidó a la niña en muchas ocasiones, salían a pasear, Camila llegaba eufórica por los cuentos de ese grande de nuestro cine cubano, feliz de la mano de Pastor. Hay una anécdota terrible; los primeros 10 días rodamos de noche, una de estas noches me tocaba la parte en que voy de un lado a otro de la balsa con la bebé en los brazos, que es cuando se pelean Jorge y Alexis, el director me dice que coja a la bebé, pero estábamos en la orilla, las olas le daban a la balsa con mucha fuerza y yo tenía que ir hacia el lado de la balsa donde las olas rompían, y le dije al director que yo no me hacía responsable de la vida de la niña, que prefería hacerlo con la muñeca, así que a regañadientes me quitaron a la niña de los brazos y me dieron el muñeco, ay, Sergio, el director dijo ‘acción’, empezó la pelea, yo me fui para atrás, una ola golpeó la balsa y me caí, con mi muñequita de plástico, al mar. La mamá de la bebé se quedó de piedra, prácticamente.

AC. En España, protagonizaste La Novia de Lázaro, una película compleja y bastante visceral. ¿Cómo asumiste ese desafío y cómo te preparaste para un papel que requería tanta entrega física y emocional?
CR. La novia de Lázaro soy yo. Actué naturalmente. Era lo que me estaba pasando. Era una inmigrante en Madrid sobreviviendo cuando me encontré a un magnífico hombre y director, con el que me fui a vivir, como dos o tres meses, para lograr hacer esta película. Soy muy afortunada. Fernando (Merinero, director de la cinta) es un gran fotógrafo que se mete dentro del actor con su cámara, es un director amable, amoroso y paciente. La primera escena que se filmó fue cuando voy a casa del padre de las dos niñas, que en la realidad son las sobrinas de Fernando Merinero, y aquel es el hermano de Fernando. En ese momento no había novia de Lázaro, aún. Filmábamos improvisaciones y en dependencia de lo que pasaba se planificaba lo que seguía. Teníamos pautas que queríamos seguir, como por ejemplo la historia de la cárcel, que es idea de Fernando. Hubo un momento en que mi personaje necesitaba relajar y nos ayudó Ramón Merlo, que es un excelente amigo de los dos y un maravilloso actor de comedia. A partir de La Novia de Lázaro mi concepción cinematográfica cambió. Como te dije antes, he tenido grandes maestros.

La Novia de Lázaro

AC. Dejaremos un poco de lado el tema de la actuación en el cine. Háblame de tu experiencia sobre las tablas. Sé que actuaste bastante en México, también en Cuba. ¿Qué personajes recuerdas con más cariño?
CR. En el foro Actores del Método, en México, nuestro maestro nos permitía hacer funciones a público todos los jueves. El primer desnudo que hice fue terrible. En Ojos de Perro Azul, de Gabriel García Márquez, le hablaba de amor al otro personaje, desnuda, y el director quería, además, que expresase con movimientos el amor mismo del que yo estaba hablando… ayyyy… Era una veladora alta, como a mi cadera, se suponía que era solo la veladora; y el director, sin decirme, mandó a prender un cenital que cada noche era más intenso, hasta que terminé por liberarme y aceptar mi desnudez. En Cuba hice Réquiem por Yarini, dirigida por Gerardo Fulleda León, mi compañero era Felito Lahera. El personaje era la Santiaguera, la prostituta por la que matan a Yarini, la obra es de Carlos Felipe. Fue una experiencia mágica, celestial, un reencuentro con La Habana y la armonía que me habita.

AC. Tienes también otra faceta, la de escritora y guionista. Cuéntame más acerca de tu interés en narrar historias; y aún sobre esa pregunta, ¿te atrae la idea de dirigir una película?
CR. Empecé a escribir porque hablaba sola y un día me dije ‘Voy a escribir esto’. Gran descubrimiento. A partir de ahí escribía mis cinco y ocho horitas y hasta más, como obsesionada. Escribía todo lo que me acontecía, desde una mujer en huelga perenne en Madrid hasta lo que me provocaba el sonido del bastón de un ciego. Todo eran historias que contar, adolescentes en el autobús, un hueco en la pared de mi cuarto que daba a la casa de los vecinos, un anillo que toca todo, un Juan Salvador Gaviota con drelos y sin cama. Leía en los bares y centros alternativos mis cuentos para ganar algún dinero. Me divertía mucho. Fue cuando estudié guión con el argentino Pedro Loeb, en el Conde Duque, centro cultural, maravilloso, que existe en Madrid. Luego conseguí un programa en Telemadrid que lo escribía yo, se llamaba “Yo Claudia” y era un monólogo a cámara con dos cuentos didácticos representados por máscara de papel maché, las hacía yo, hubiese preferido hacer los cuentos con actores pero no había presupuesto. Mi abuela materna, Gloria Parrado Cruz, era escritora e investigadora, inició la dramaturgia en Cuba, tiene varios libros de teatro publicados sobre la investigación teatral y obras de teatro escritas que se han puesto en los escenarios de Cuba y del mundo. Yo dormía con mi abuela, con sus libros, con su obsesión. Tenía un grupo de teatro de muchachos jóvenes, hacían teatro experimental, actuaban en solares y parques, para el pueblo entero. Mi madre, Aries Morales Parrado, es filóloga, poeta, directora de teatro, editora, en fin, estoy rodeada. Zapatero a tu zapato. Dirigir un largometraje sería el nirvana mismo.

AC. ¿En qué proyectos has estado involucrada actualmente y qué se viene para el futuro en el corto plazo?
CR. Acabo de terminar de editar el documental del que te hablé antes. Hace tres años que estoy escribiendo un guión, que acabo de terminar, estamos buscando entrar en preproducción, es un hermoso guión. Tengo un monólogo para teatro con poesía de Nicolás Guillén e imágenes de casi todos mis trabajos. Me encantaría presentar en festivales mi último monólogo filmado en video, que se llama Loca.

Nueva película de Beto Brant presenta triángulo amoroso en la Amazonia

Camila Pitanga protagoniza nuevo filme del director brasileño l Foto: Difusión

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El más reciente filme de los directores brasileños Beto Brant y Renato Ciasca, Eu Receberia as Piores Notícias dos Seus Lindos Lábios (Yo Recibiría las Peores Noticias de Sus Lindos Labios), presenta una trama acerca de un triángulo amoroso entre una exprostituta, un pastor y un fotógrafo. Camila Pitanga interpreta el principal personaje femenino del largo, que está siendo recibido con excelentes críticas y ya ganó premios en los festivales donde ha sido exhibido, antes de su estreno comercial, el 9 de marzo de 2012.

La producción fue rodada en 2010 y ya aseguró los premios de mejor actriz para Pitanga en los festivales de Río y de Amazonas, y de mejor actor para Zecarlos Machado en este último evento, realizado hace dos semanas. Esta no es la primera vez que Brant y Ciasca dividen los créditos por la dirección de una película, ya que en 2007 ambos lanzaron Cão Sem Dono (Perro Sin Dueño), aunque su sociedad sea mucho más antigua.

El guión del séptimo largometraje de Brant está basado en la obra homónima de Marçal Aquino y presenta a la exprostituta Lavinia (Pitanga), que fue salva de las calles por el pastor Ernani (Zecarlos), con quien pasó a convivir. Cuando la pareja se traslada a otra ciudad, Lavinia se involucra con Cauby (Gustavo Machado), un fotógrafo totalmente enamorado de ella. La cinta cuenta también con la actuación de Gero Camilo, en el papel del periodista Viktor Lawrence.

La situación de los tres personajes principales rinde muchas escenas de desnudez y sexo, en las cuales los protagonistas son casi animales, en medio a un relato mostrado de forma vibrante y cruda, muy al estilo de Brant, director de Os Matadores (Los Matadores, su primer largo, rodado en la frontera de Brasil con Paraguay) y O Invasor (El Invasor, su mayor éxito comercial hasta ahora). La entrega total de los actores fue fundamental para conferir a la película la intensidad y cariz visceral que se ven en la pantalla.

Rodado en las ciudades de Santarém e Itaituba y en la comunidad de São Pedro, a las márgenes del Río Arapiuns, todas en el estado de Pará, y en Río de Janeiro, con un equipo de 50 personas, Eu Receberia as Piores Notícias dos Seus Lindos Lábios tuvo un presupuesto de 4,3 millones de reales (cerca de 2,4 millones de dólares), aunque haya sido realizado con tan solo 3,5 (poco menos de 2, en moneda estadounidense). Los directores optaron por el uso de steadicam y extensos planos secuencia y por no hacer muchas tomas de la misma escena, con el intuito de transmitir a la pantalla las primeras emociones de los actores, en su jornada de urgencia y descubrimiento.

Expresidente brasileño discute cuestión de las drogas en documental

Fernando Cardoso entrevista a personalidades como Drauzio Varella l Foto: Reproducción

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El director Fernando Grostein Andrade y el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso participarán este miércoles, día 9, de una sesión de autógrafos y una charla en razón del lanzamiento del DVD del documental Quebrando o Tabu (Rompiendo el Tabú, ver trailer), que discute la cuestión de las drogas en el mundo. El evento ocurrirá a las 19:00, en São Paulo.

Realizado por la Spray Filmes y producido por Fernando Menocci, Silvana Tinelli y Luciano Huck (hermano del director), el documental cuenta con testimonios de los exjefes de Estado Bill Clinton y Jimmy Carter, del actor Gael García Bernal, del médico Drauzio Varella y del escritor Paulo Coelho, entre otros, y fue estrenado en los cines en junio de este año. Durante dos años, Cardoso recorrió países como Estados Unidos, Holanda, Suiza, Portugal y México, en busca de opiniones y experiencias en el combate al narcotráfico; es él quien actúa como conductor de la cinta.

El expresidente defiende la descriminalización de las drogas, además de considerar la guerra contra ellas totalmente perdida. “Solo quien es burro no cambia de opinión frente a hechos nuevos. Yo no tenía conciencia de la gravedad y de lo que significaba esa cuestión en aquella época como tengo hoy”, evalúa, cuando preguntado por qué no hizo algo al respecto cuando ocupaba el principal cargo del país.

Para Cardoso, que considera que el usuario debería tener la posibilidad de encontrar drogas sin recurrir a un narcotraficante, pensar en un mundo libre de estas sustancias “es una cosa utópica, no hubo hasta hoy en la historia”. El autor del libro 15 To Life,  Anthony Papa, también sigue la misma línea. “Si no logramos acabar con las drogas dentro de una cárcel de seguridad máxima, ¿cómo acabaremos con ellas en una sociedad libre?”, pregunta.

La cinta, que dura 74 minutos, tiene también testimonios de Ruth Dreifuss (expresidente suiza), Ethan Nadelmann (director del Drug Policy Alliance), Gregory Lannes (ejecutivo de la industria de telecomunicaciones), Moisés Naím (especialista en redes criminales globales) y Gro Brundtland (exprimera ministra de Noruega y directora general de la Organización Mundial de Salud), además de usuarios de drogas. En total, fueron entrevistadas 176 personas.

Loalwa Braz, el plagio y Jô Soares: ¿falta de información o de vergüenza?

Kaoma era formado por brasileños, africanos y antillanos l Foto: Reproducción

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El programa fue exhibido ya hace un cierto tiempo, el 12 de septiembre de este año, pero por el periodo en que ALDEA CULTURAL estaba siendo reformulada (proceso que aún no concluye), no pude publicar un artículo en ese entonces, referente a la entrevista concedida por la cantante brasileña Loalwa Braz al Programa del Jô, conducido por el humorista carioca Jô Soares.

En la ocasión, el entrevistador afirmó que Jennifer Lopez regrabó una música de Loalwa, “Chorando Se Foi”, con el nombre de “On The Floor”. Aunque la versión de J-Lo no sea exactamente una regrabación, el acontecimiento sirvió para mostrar que Jô parece desconocer el hecho de que essa composición no pertenece a la brasileña, por el contrario: su exbanda, el Kaoma, robó la canción de un grupo boliviano y fue condenado por eso. Loalwa, sin referirse al suceso, se mostró orgullosa y no corrigió el error.

Nacida en Río de Janeiro, Loalwa se hizo nacionalmente conocida como la vocalista del grupo de lambada Kaoma, surgido en 1989 y que reventó en las radios con el éxito de “Chorando Se Foi”, que se convirtió en un hit mundial en el verano de aquel año, causando furor con su baile sensual, su ritmo pegajoso y la letra que decía: “Chorando se foi / Quem um dia / Só me fez chorar / Chorando estará / Ao lembrar de um amor / Que um dia / Não soube cuidar”. 

Sin embargo, el mismo éxito que hizo que la agrupación francobrasilera vendiera en poco tiempo más de 5 millones de discos también fue el responsable de que la farsa luego fuera descubierta. Eso porque la composición pertenecía al grupo boliviano Kjarkas, cuya canción original, “Llorando Se Fue”, había sido lanzada seis años antes. Los productores del Kaoma, los franceses Jean Karakos y Olivier Lorsac, simplemente decidieron robar la canción y apropiarse de la misma. Fue un dirigente indígena en Europa, Mario Ágreda, quien escuchó el tema, lo identificó y denunció el plagio.

El juicio contra los productores, entre los cuales se incluía el también francés Jean-Claude Bonaventure, fue favorable a los hermanos bolivianos Ulises y Gonzalo Hermosa, ya que los europeos reconocieron el plagio, que tuvo todas las características de un robo (en el cual no estuvieron involucrados los integrantes del grupo), como reveló el diario español El País, en un detallado relato realizado en octubre de 1989. “Si uno escucha ‘Llorando Se Fue’, una canción de amor grabada en 1983 por los Kjarkas, no queda ninguna duda. No es que ambas composiciones se parezcan. Es que son iguales”, acusó Ágreda en aquel entonces.

La historia del plagio de Kaoma tuvo buena repercusión en los medios y es contada en diversos sitios en Internet. Pero Jô Soares, uno de los más brillantes y exitosos conductores de la TV brasileña, aparentemente nunca escuchó hablar de ese asunto, y Loalwa parece no haber tenido ningún interés en informarlo al respecto. Por cierto, la página de la cantante en Wikipedia debe haber sido escrita por ella misma, por los muchos elogios a su trayectoria*.

ALDEA CULTURAL entró en contacto por e-mail con el Programa del Jô sobre el error, pero no obtuvo respuesta; tampoco el presentador se manifestó acerca del tema en ediciones posteriores. En el blog de la producción, se puede leer todavía el lamentable anuncio: “Loalwa Braz cuenta que Jennifer Lopez grabó su canción”. La pregunta que queda, entonces, es: ¿será falta de información o de vergüenza nomás?

*Nota del autor: el lector Alex Calderón, quien se declara fan de Loalwa Braz, avisa que el texto en Wikipedia es de su autoría. Como en su comentario hace notar que el posteo de ALDEA CULTURAL puede sugerir que la cantante ha sido responsable por el plagio, debo aclarar que el texto en ningún momento tiene esa intención, cabiendo solo a los productores la culpa por el delito.