Latinoamérica ya cuenta con nueve postulantes para el Oscar

Cristo Rey, de Leticia Tonos

La cinta dominicana Cristo Rey es una de las preseleccionadas l Foto: Difusión

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Latinoamérica ya tiene a varias cintas elegidas por sus respectivos países para competir por los Premios Oscar 2015, cuya ceremonia se llevará a cabo el 22 de febrero del próximo año en Los Ángeles. Hasta el momento, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela ya han anunciado los largometrajes que intentan una nominación en la categoría de mejor película extranjera.

Brasil es uno de los países que siempre alimenta la expectativa de tener a una de las cinco nominadas, hecho que ocurrió en cuatro ocasiones, aunque en todas la estatuilla le ha sido esquiva. De esta vez, es el turno de que Hoje Eu Quero Voltar Sozinho (Hoy Quiero Volver Solo) entre en la pugna por hacer parte de la lista que será anunciada en enero próximo. La cinta, escrita y dirigida por Daniel Ribeiro, está basada en su cortometraje de nombre casi idéntico, que puede ser visto aquí (con subtítulos en varios idiomas, incluso en español) y que cuenta de manera original y delicada la historia del despertar sexual de un adolescente ciego.

Por su parte, Mateo, ópera prima de la directora y guionista María Gamboa, es la representante de Colombia, con una trama que muestra a un joven de 16 años que junto a su tío extorsiona comerciantes de Barrancabermeja. El adolescente se involucra en un grupo de teatro con el fin de sacar información de sus miembros, pero termina encontrando allí una opción distinta a su vida delincuencial. La historia, escrita a cuatro manos con Adriana Arjona, está inspirada en hechos reales.

Bolivia es otro país que ya cuenta con una representante. Se trata de Olvidados, dirigida por Carlos Bolado y producida por la cochabambina Carla Ortiz, que además coprotagoniza la cinta, al lado de Damián Alcázar, Manuela Martelli y Tomás Fonzi, entre otros. El largometraje recrea el periodo de las dictaduras militares en Sudamérica, cuando los gobiernos de diferentes países llevaron a cabo la Operación Cóndor con el fin de combatir y eliminar a los grupos que luchaban contra dichos regímenes.

También Perú cuenta ya con una cinta que intenta repetir la hazaña de La Teta Asustada, que hace cuatro años sorprendió con una nominación en la categoría. El Evangelio de la Carne, de Eduardo Mendoza, presenta a tres hombres en una jornada de búsqueda por redención y milagro. Protagonizado por los conocidos Giovanni Ciccia y Jimena Lindo, el largometraje fue un éxito de público en las salas de su país.

A su vez, México postula a la polémica Cantinflas, biopic del célebre comediante Mario Moreno, cuyo apodo que lo hizo mundialmente famoso sirve también para titular esta cinta, muy bien recibida en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. La película de Sebastián del Amo generó controversias tanto por la elección de un actor español (Óscar Jaenada) para encarnar a uno de los mayores mitos de la dramaturgia mexicana como por problemas relacionados a la autoría del guión, pero tiene elementos que pueden gustar a los miembros de la Academia.

Otra biografía que postula a estar entre las nominadas es Libertador, seleccionada por Venezuela y que cuenta la vida de Simón Bolívar desde su niñez hasta la edad adulta, cuando inició una serie de campañas militares para liberar seis países del dominio español. Una gran producción y lindos escenarios que van desde la selva amazónica hasta las montañas de los Andes pueden ser apreciados en esta película de Alberto Arvelo.

Mientras tanto, Chile —que logró una nominación el 2013, con No— inscribió a Matar a Un Hombre, ganadora del premio del jurado como mejor drama realizado fuera de Estados Unidos, en la más reciente edición del Festival de Cine de Sundance. El largometraje, escrito y dirigido por Alejandro Fernández Almendras, presenta a un padre que decide hacer justicia por sus propias manos luego de que su hijo sea atacado y el autor del crimen recibiera una condena menor.

Entre los países caribeños, República Dominicana es el único que eligió una cinta para competir por la estatuilla. Cristo Rey, de Leticia Tonos, narra la historia de dos hermanastros, uno haitiano y el otro dominicano, que pelean por el amor de la misma mujer. Todo esto en un entorno de violencia, marginalidad y drogas. Este drama social con una leve inspiración en el clásico “Romeo y Julieta” es el segundo largo de la directora, cuya ópera prima, La Hija Natural, también fue preseleccionada para los premios de la Academia.

Panamá cierra la lista de países latinoamericanos que ya cuentan con su representante. La nación centroamericana inscribe por primera vez en su historia una película a la competencia, y lo hace con Invasión, de Abner Benaim. El director y artista plástico, que llega del mundo de los documentales, eligió este mismo formato para recordar la incursión estadounidense en el territorio panameño en 1989, cuando el general Manuel Noriega fue derrocado, con un alto costo de vidas tanto civiles como militares.

Además de las nueve películas ya elegidas, todavía quedan varias otras por seleccionarse en sus naciones de origen. Por Argentina, único país de la región que ha logrado un Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa —nada menos que dos, con La Historia Oficial y El Secreto de Sus Ojos—, todo indica que Relatos Salvajes, de Daniel Szifrón, será la escogida. Con cerca de 2 millones de espectadores, el largometraje se ha convertido en un gran éxito de público y de crítica.

De igual manera, Ecuador deberá seleccionar entre producciones como Feriado —apuntado por muchos como la favorita—, Saudade y Silencio de la Tierra de los Sueños. Paraguay deberá hacer lo propio con películas como El Tiempo Nublado y Luna de Cigarras, así con Uruguay, con títulos como A 60 Km/h y 23 Segundos, entre otras. Asimismo, Costa Rica y El Salvador están entre los países que aún pueden elegir a sus postulantes.

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Una película alteña retrata la violencia contra la mujer

Cuando Las Flores Hablan

Inés Copa y Lourdes Quispe integran el elenco del film l Foto: Fernando Peredo

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Desde abril de este año, se exhibe en diversos espacios de La Paz y El Alto (Bolivia) una película basada en diferentes relatos de mujeres que han sido víctimas de la violencia en esta última ciudad. Cuando Las Flores Hablan, del director Henry Contreras, tomó como punto de partida los testimonios de ocho mujeres.

Situado a más de 4 mil metros de altitud, en la periferia de La Paz, El Alto es una ciudad con cerca de 1 millón de habitantes, en su gran mayoría de clase media y baja. Es allí donde Contreras llevó a cabo este proyecto, emprendido por el Consejo de Salud Rural Andino, con la colaboración y financiación del Child Fund Bolivia, que trabaja desde hace casi 70 años en el país con temáticas de violencia contra la mujer.

Según el director, representante de la productora Amaya Films, encargada del rodaje, se optó por exponer esta problemática a través de un mediometraje debido a que un estudio realizado entre mujeres alteñas indicó que estas tienen una predilección por las ficciones. “De ahí surgió la idea de transformar este proyecto en una película que sensibilice, reflexione y critique al sistema actual”, comenta Contreras.

La película presenta la historia de Flor y su esposo Damián, que inician una vida juntos en el barrio alteño de Senkata. Con el paso de los años y luego de haber engendrado tres hijos, él se vuelve una persona cada vez más agresiva, violentándola de diferentes maneras, incluso física y psicológicamente.

El guión de la cinta estuvo a cargo de Fernando Peredo, conocido por su actuación en la película El Cementerio de los Elefantes, de Tonchy Antezana, y que además tiene un rol protagónico en esta nueva producción boliviana. Inés Copa, Carla Flores, René Yamil, Lourdes Quispe y José Miguel Peredo completan el elenco del film, compuesto mayoritariamente por jóvenes actores de La Paz y El Alto.

Según datos proporcionados por el Programa de Coordinación en Salud Integral (Procosi), Bolivia está en el segundo lugar en violencia sexual en Latinoamérica. En el país, una mujer muere cada tres días víctima de feminicidio; solo en El Alto, son 40 a 50 denuncias diarias de maltratos.

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Palito Ortega lleva a la pantalla grande el mito del jarjacha

El Demonio de los Andes

El Demonio de los Andes sigue en la cartelera de Perú l Foto: Difusión

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Una muy buena recepción del público ha tenido la última entrega del director ayacuchano Palito Ortega Matute, El Demonio de los Andes, un filme de horror basado en el mito del jarjacha, originado en la sierra del Perú. ¿Pero quiénes o qué son los jarjachas? Eran personas vivas condenadas a un sufrimiento eterno por cometer uno de los más transgresores pecados para el cristianismo: el incesto.

Se dice que en las noches, el jarjacha adquiere una apariencia casi humano-animal pero con aspecto demoníaco. Puede tomar la forma de un caballo, cabra, perro o el más común, una llama, aterrando a los pobladores de la serranía con un grito estruendoso, como un qar-qar-qar, de donde dicen, proviene su nombre. Luego asesina a sus víctimas hipnotizándolas con sus ojos.

La película se desarrolla en Ayacucho y cuenta la historia del brutal asesinato de Clara a manos del temible demonio. Sus primas Samanta y Alexandra deciden emprender la búsqueda de dos curanderos, quienes serán los encargados de capturar y matar al jarjacha para que el alma de Clara y otras de sus víctimas logren descansar en paz.

Nadie se puede explicar los sucesos, no hay evidencias de las muertes ni testigos. Esto produce que las investigaciones policiales se confundan y lleguen a nada; pero en un sueño, Samanta revela el misterio, se trata del Jarjacha, el monstruo demoníaco, que está matando a los ciudadanos.

Después de pasar por diferentes festivales de cine alrededor del mundo, El Demonio de los Andes se estrenó el 28 de agosto en todo Perú, contando con las actuaciones de Titi Plaza, Rodrigo Viaggio, Carmela Tamayo, Alessandra Denegri, Mayella Lloclla y Jhony Mendoza. Producida y distribuida por Star Films, la cinta puede ser vista en la cartelera de las salas de cine peruanas.

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Septiembre de música y cine para celebrar a Brasil en La Paz

El Payaso, de Selton Mello

El Payaso abrirá el ciclo de películas del cine brasileño en Bolivia l Foto: Difusión

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Este domingo se celebró el 192º aniversario de la independencia de Brasil y, en honor a la nación sudamericana, su embajada en Bolivia ha programado una serie de actividades que se desarrollan desde el inicio del mes y se extenderán por todo septiembre en La Paz. En este periodo, el público paceño podrá apreciar una muestra de lo mejor del cine y de la música de ese país.

Septiembre, Mes de Brasil ya tuvo las presentaciones de Brasil Sinfónico, con los virtuosos músicos Ney Fialkow y Hugo Pilger, los cuales encantaron al público local al lado de la Orquesta de Cámara La Paz, bajo la dirección del maestro boliviano Willy Pozadas. Los brasileños además brindaron una clase magistral en la cual compartieron sus conocimientos sobre el piano y el violonchelo, respectivamente.

En el marco del Festijazz, este martes 9 será el día de que el pianista Benjamim Taubkin se presente en el concierto Sonidos de Sobrevivencia. El músico paulista estará acompañado sobre el escenario por dos compatriotas, los percusionistas Guilherme Kastrup y Pedro Ito. El evento tendrá lugar en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, a las 19:30, seguido de una caipirinha de honor. Posteriormente, los tres artistas estarán en la Casa Dorada de Tarija (10) y en el Teatro Adela Zamudio, en Cochabamba (12).

También los amantes del cine podrán disfrutar de las actividades programadas por la Embajada de Brasil, una vez que se llevará a cabo un ciclo con algunas de las producciones más importantes de ese país en los últimos años. La Semana del Cine Brasileño se extenderá del 18 al 24 de septiembre en la Cinemateca Boliviana (Calle Oscar Soria, 110), con funciones a las 19:00. Luego de la inauguración de la muestra, el jueves, una presentación callejera y una caipirinha de honor completarán la celebración.

Las películas programadas dentro del ciclo de cine brasiñelo son: El Payaso, de Selton Mello (18/09); Mi Tío Mató a un Tipo (19), de Jorge Furtado; VIPs, de Toniko Melo (20); El Mango Amarillo, de Claudio Assis (21); A La Deriva, de Heitor Dhalia (22); Quincas Berro D’Água, de Sergio Machado (23); y El Bien Amado, de Guel Arraes (24).

Para realizar las actividades de celebración del mes de independencia de los brasileños, la embajada de ese país ha contado con el apoyo del Banco de Brasil y de la Oficialia Mayor de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Todas las funciones y eventos llevados a cabo dentro de la programación son libres y gratuitos.

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Miranda se estrena con entradas agotadas en Buenos Aires

Miranda, de Ulises Puiggrós

La actriz Lucia Romina Escobar protagoniza este espectáculo teatral l Foto: Difusión

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Es el año 1988. Un día Don Carlos sale a dejar la basura fuera de su casa cuando la esquirla de un avión que había explotado en el aire le atraviesa el cráneo dándole una muerte instantánea. En Miranda, la obra teatral dirigida por Ulises Puiggrós, vemos a sus familiares, amigos y vecinos velándolo.

Hasta ese momento la historia es sencilla, hasta que reciben una última visita sorpresa: Miranda, una gran actriz de televisión de mediados de los 80 que mantenía contacto con Don Carlos y que llega a despedirse del difunto. Miranda trata de pasar desapercibida pero es descubierta, y con ella su gran secreto.

El personaje principal del espectáculo —cuya temporada inicia hoy, con entradas agotadas para el estreno— estará interpretado por Lucia Romina Escobar, una artista trans que Ulises eligió para desarrollar el papel desde el primer momento. “Miranda fue pensada y escrita para que sea protagonizada por Lucia, que es una gran actriz, gran amiga y de condición trans”, cuenta el autor y director, que también actúa en el montaje.

Por otro lado, que la historia se desarrolle en 1988 no es por azar. Ulises aclara que se eligió ese año porque “en esa época ser gay o trans era como estar enfermo o desequilibrado mentalmente y existía muy poca aceptación y tolerancia de lo diferente, lo cual agrava más los vínculos. Por otro lado me gusta mucho la estética de esa época”.

La inclusión de los trans y homosexuales en el arte es muy importante para Ulises, por lo que hace hincapié en que es momento de cambiar la historia y darles la oportunidad que se merecen: “Soy un defensor de la diversidad y de la inclusión y hay muchos trans, transexuales y travestis que son excelentes artistas y creo que llegó el momento de darles el lugar que se merecen como cualquier otra persona”, declara.

En palabras de Ulises, Miranda “es una historia muy interesante que te atrapa hasta el final con un mensaje muy lindo pero muy fuerte, una puesta visual muy cuidada, la hermosa voz de Marisa Mere cantando una canción a capela al final y grandes actuaciones, ya que Lucia Romina Escobar, Ana Ricciardi y Tati Martínez son grandes actrices”.

Para vivir esta historia de intriga y suspenso, el público podrá ir desde el 29 (ya no hay localidades para hoy) al Teatro Taller del Ángel (Mario Bravo, 1239, Palermo), todos los viernes a las 21:00 hasta el 3 de octubre, en un total de siete funciones. Puedes reservar tu entrada llamando al (011) 4963-1571, los precios de las localidades son de $90 ($70 para estudiantes y jubilados). Para más información visita la página del espectáculo en Facebook.

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Diez actores transforman la sala de teatro en un darkroom

Darkrooms, de Martín Marcou

El montaje sigue en cartelera debido al gran éxito de la temporada l Foto: Leandro Martínez

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Todos los viernes, Martín Marcou presenta su más reciente espectáculo, Cosas Que Tengo Que Decirte Antes de Ponerme de Rodillas – Darkrooms, que convierte el teatro La Comedia, en Buenos Aires, en una sala oscura donde varios hombres desconocidos tienen encuentros sexuales.

En el montaje veremos a diez hombres confesar sus penas, pasiones, deseos y desamores a partir de la sexualidad. Como dice Marcou —autor de obras como Antes de Ayer Me Dijo Te Amo y Hombres en Celo— en este espectáculo la práctica sexual se utiliza “como espacio de fuga y grieta” dentro de la sociedad contemporánea.

Marcou nos cuenta más sobre el concepto de darkroom: “Es un fenómeno social observable que en este caso está teatralizado. Son espacios donde la comunidad gay va a tener sexo y existen en Argentina hace 20 años aproximadamente. Lo particular de Darkrooms, como espectáculo, es que no cuenta una historia lineal, no hay relato, solo acontecimiento”.

La pieza muestra las historias de diez personajes, pero de una manera performática. Marcou recalca que “ser clásicos no era lo que nos interesaba con Juan Ignacio Crespo, quien es el dramaturgo. Teníamos ganas de desacralizar estos espacios de encuentros, teatralizarlos, dado que consideramos que en ellos abundan cientos de rituales, que finalmente decidimos transformamos en signos poetizados”.

Por otro lado, según el director los actores completan a la perfección la propuesta, ya que estos “representan distintos grupos etáreos” y “la pieza parte de una pregunta abierta que es: ¿están bien los darkrooms? Pero no sienta ninguna respuesta al respecto. No hay una posición tomada, solo inquietudes abriendo un espectro de posibilidades”.

Cosas Que Tengo Que Decirte Antes de Ponerme de Rodillas – Darkrooms se presenta los viernes a las 23:15 en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña, 1062, Buenos Aires). Si escribes al e-mail de la obra puedes obtener tu entrada en 2×1. También es posible reservar aquí o por teléfono llamando al 5236-300; o a través de su página web. Las entradas están en venta por $120 en Plateanet.

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Olvidados: de cuando tienes todo, menos un buen guión

Carla Ortiz, en escena de Olvidados (2014)

Carla Ortiz protagoniza el filme que también produjo y escribió l Foto: Difusión

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Sí, ya sabemos que estas cosas cuestan —y mucho—, y ese es un motivo más para que se trabajen mejor cuestiones tan fundamentales como el guión.

Estrenada hace una semana en las principales salas bolivianas, Olvidados es una de esas películas que aparentemente lo tiene todo: un buen director (Carlos Bolado, que anteriormente presentó trabajos como Baja California, la excepcional Promises y Solo Dios Sabe), un excelente reparto internacional (en el cual se destacan nombres como Damián Alcázar, Tomás Fonzi y Manuela Martelli), buen presupuesto y gran despliegue publicitario. Lástima que —irónicamente— se “olvidaron” de lo más importante: contar con un buen guión.

Olvidados se propone echar una mirada a uno de los periodos más tristes de la historia latinoamericana, cuando varios países del continente vivían bajo la dictadura militar y en el cual se concertó la Operación Cóndor para reprimir a los opositores. Sería lógico, entonces, encontrar una película fuerte, con un mensaje contundente y que nos permitiera sentirnos en la piel de los prisioneros, así como esa rabia visceral hacia los torturadores. Sin embargo, nada de eso ocurre, ya que la cinta carece de fuerza en los diálogos y de personajes con los cuales uno se identifique.

En efecto, el primero y el mayor de los problemas de esta película son sus pobres diálogos, algunos tan infantiles que uno se pregunta cómo fue que un director tan capaz como Bolado no “metió mano” para mejorarlos. Se nota claramente que Carla Ortiz, productora y coguionista del film y una de las protagonistas, ganó la pulseada con el realizador a la hora de imponer su visión artística. De hecho, su discurso en contra de la intolerancia de ambos bandos y los parlamentos llenos de cursilería que su personaje intercambia con el marido están entre lo peor del largometraje. Le hacen competencia las líneas de Bernardo Peña y Jorge Ortiz, este último en el rol de un oficial de Migración (aunque yo jurara que estaba viendo al mismo tipo de American Visa) en una subtrama totalmente intrascendente, aunque supuestamente ganara alguna relevancia al final.

La otra grave dolencia del film es la escasa profundidad de sus personajes. No hay uno solo que nos resulte entrañable. Del lado de los represores, demás está decir que, a menos que seas facho, difícilmente te vas a identificar con el protagonista, interpretado por Alcázar, en la piel de un ex militar al borde de la muerte, atormentado por los recuerdos del pasado. Por cierto, me resulta muy difícil creer en un personaje así; o sea, en el general retirado que —¡pobrecito!— no puede estar tranquilo con su conciencia, luego de haber torturado y matado a un sinfín de “subversivos”. Del lado de los guerrilleros, tampoco logro tener empatía con alguno. En una de las escenas peor resueltas de la película, por ejemplo, Andrea (Ana Celentano) cuenta todo sin que nadie se lo pregunte: por qué está en la cárcel, cómo mataron a su marido, cómo lo extraña… Todo tan terriblemente digerido que es imposible lograr cualquier tipo de conexión con ella o con su historia. ¿Cómo se pretende sensibilizar al espectador con palabras en lugar de hacerlo sentir?

Volviendo a las melosas escenas protagonizadas por Carla Ortiz y Carloto Cotta, debo hacer referencia a su contrapunto, uno de los aspectos más extraños de esta irregular cinta: el uso de una excesiva violencia para mostrar las torturas a las que eran sometidos los que eran considerados subversivos. Así, el largometraje se convierte en un monótono festín de escenas que la asemejan más a Hostel, con la diferencia de que esta última es mucho más divertida, porque sabemos que se trata de ficción, mientras que lo que se retrata en Olvidados ocurrió en la realidad. Por esa misma razón, se siente la falta de un tratamiento más acertado, en lugar del recurso facilista de la violencia gráfica. Recuerdo el efecto que causó en mí otra película sobre la dictadura, La Noche de los Lápices (Argentina, 1986), cuyo director, Héctor Olivera, demostró tener muy claro de que, en el cine, menos es más. Es esa la contundencia de la cual carece el film de Bolado, cuyos excesos, lejos de golpear al espectador, lo hastían hasta la indiferencia —algo terrible, considerando el tema abordado.

La propuesta flota entonces entre diálogos muy débiles, algunos más adecuados para una telenovela, y escenas de una violencia que no logra causar el efecto deseado. Desde luego, también hay puntos positivos: una muy buena producción, interesante ambientación y el logro de reunir a un elenco de mucho nivel y experiencia, salvo algunos nombres. Y, si en mi reseña de También La Lluvia hice mención a lo maravilloso que es ver a actores como Alejandra Lanza, Bernardo Arancibia y Glenda Rodríguez, así fuera en papeles pequeños, acá disfruté de las cortas apariciones de Daniela Lema, Claudia Eid y Patricia García. Quiero verlos más a todos. Por eso también es penoso ver una oportunidad como esta desaprovechada: con gran presupuesto y publicidad, Olvidados es una producción que seguramente tendrá buen público en las salas, luego de tantos fracasos del cine boliviano en la taquilla. Era una buena ocasión para reconciliar el público local con su cinematografía, además de arrojar luz sobre un periodo tan oscuro, que merecía una mirada más aguda y una puesta en escena más acertada.

* Este texto analiza tan solo los aspectos artísticos de la cinta. Porque también hay críticos, algunos de los cuales acostumbrados a hacer un periodismo bastante Bajo, que están más indignados porque la película no es un panfleto a favor de los guerrilleros —muchos de ellos simples terroristas tan sanguinarios como sus verdugos, lo que no disminuye en nada la responsabilidad de los militares por sus crímenes atroces—. Sin embargo, aquí lo único que se analiza, reitero, son los aspectos artísticos de la película, no así los ideológicos.  

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