La pornochanchada: un género de cine típicamente brasileño

Compartir
Pornochanchada con Helena Ramos

Violencia en la Carne reunió actrices como Helena Ramos l Foto: Cinemateca Brasileña

.

En los años 70 y primera mitad de los 80, un género típicamente brasileño se adueñó de las pantallas de cine del gigante país sudamericano, logrando algunos de los mayores éxitos de taquilla de la historia, creando una suerte de star system local y haciendo época con relatos divertidos, de fuertes tintes eróticos y, claro, mucha desnudez: la pornochanchada. Pero… ¿de qué se trataba este tipo de película?

La pornochanchada recibió ese nombre de la crítica brasileña ya en los años 70, en una unión de los términos porno y chanchada. Las chanchadas fueron comedias populares cuyo auge en Brasil ocurrió en la década de los 50. El porno, naturalmente, era una alusión al erotismo y situaciones sexuales siempre presentes en las pornochanchadas. Así, se puede decir que pornochanchada es una comedia erótica popular. Y es justamente en esa simplicidad que reside gran parte del éxito de ese género, cuyos realizadores supieron explorar un nicho de mercado poco atendido por las producciones internacionales de aquella época.

Según la Enciclopedia del Cine Brasileño, las pornochanchadas tuvieron su inicio con largos como Os Paqueras (de Reginaldo Faria, 1969), Adultério à Brasileira (de Pedro Carlos Rovai, 1969) y Memórias de um Gigolô (de Alberto Pieralisi, 1970). Sin embargo, Ody Fraga —que vendría a ser uno de los nombres fundamentales del cine de la Boca (leer abajo sobre esta zona)— ya había lanzado el obscuro Vidas Nuas (Vidas Desnudas), en 1967, que merece ser considerado también un precursor del género.

Aunque varias de las primeras pornochanchadas fueron realizadas en Río de Janeiro, fue en São Paulo que ellas tuvieron su ciclo más fructífero, más precisamente en las inmediaciones de la Calle del Triunfo, en la región conocida como Boca do Lixo (Boca de la Basura), una zona no muy noble del centro de la capital paulista. En aquel escenario improbable, se desarrolló el más exitoso polo cinematográfico de Brasil, que empleó docenas de actores, productores, técnicos y directores, que hacían parte de películas realizadas en escala prácticamente industrial, sin ningún tipo de fomento ni fondos estatales.

La falta de recursos económicos y, en la mayoría de los casos, de estudios formales de cine (algo que quedaba evidente en los diálogos) no impidió que ese grupo de realizadores hiciera películas muy buenas —en medio a varias cintas desechables también, claro—. Cineastas como Fauzi Mansur, Claudio Cunha y Jean Garrett, entre otros, demostraron un evidente talento en la dirección y en el arte de contar historias. Pero es incorrecto, en mi óptica, decir que todas sus películas fueran pornochanchadas, como han sido catalogadas varias veces, debido a una mezcla de prejuicio y desconocimiento.

Cintas como A Noite do Desejo (La Noche del Deseo), de Fauzi Mansur (1973), Excitação (Excitación), de Jean Garrett (1976) o Amada Amante, de Claudio Cunha (1978), contenían situaciones sexuales o escenas de desnudez, pero no son pornochanchadas. Peor aun es llamar así largometrajes como Bonitinha, Mas Ordinária (Bonita Pero Ordinaria), de Braz Chediak (1981), o O Império do Desejo (El Imperio del Deseo), de Carlos Reichenbach (1980), cuyas pretensiones iban mucho más allá del simple calateo de tantas producciones de la Boca. Pero en resumen, cualquier película de esa época que tuviera “sexo y mujeres desnudas” (estigma que ‘persiguió’ el cine brasileño por mucho tiempo) terminó siendo considerada una pornochanchada. Algo que evidentemente es un error, aunque es importante resaltar que bajo ningún aspecto “sexo y mujeres desnudas” sean elementos negativos dentro de una obra artística.

Además de los directores anteriormente mencionados, se destacaron Alfredo Sternheim y David Cardoso, este último también un excelente productor y el mayor galán de la historia de las pornochanchadas, un territorio donde eran ellas las que brillaban. Helena Ramos, Matilde Mastrangi, Zilda Mayo, Aldine Müller y Nicole Puzzi fueron las más grandes estrellas del género. Actrices como Neide Ribeiro y Patricia Scalvi también construyeron carreras importantes y tener a cualquiera de ellas en el elenco era un buen gancho para el público. El éxito del formato atrajo incluso artistas ya consagradas, como Rossana Ghessa, que no solo protagonizó, como también produjo algunos largometrajes de esse periodo.

Respecto a los guiones, lo que caracterizaba a la pornochanchada eran los chistes de doble sentido, situaciones eróticas involucrando muchas veces temas como el adulterio, la virginidad, la conquista amorosa, la impotencia, la prostitución y el proxenetismo, y la exhibición excesiva de desnudez femenina. Esta última era una exigencia de los exhibidores, que adelantaban dinero a los cineastas, esperando recuperarlo cuando la película estuviera en cartelera. El modelo funcionó bien durante varios años, posibilitando una suerte de industria, así fuera artesanal, que alimentaba de títulos las salas de cine. Títulos que, por cierto, eran bastante sensacionalistas, y que a veces no tenían tanta relación con la historia, pero servían para atraer al público.

Entre las pornochanchadas de hecho, se destacaron largometrajes como O Inseto do Amor (El Insecto del Amor, 1980) y Me Deixa de Quatro (Déjame en Cuatro Patas, 1981), ambos de Mansur, Violência na Carne (Violencia en la Carne, 1981), de Sternheim, y Aqui, Tarados! (1980), cuyo último episodio (O Pasteleiro/El Pastelero), dirigido por Cardoso, es uno de los momentos más inspirados de la historia de la Boca, yendo mucho más allá del erotismo y convirtiéndose en un terror gore de la mejor calidad, protagonizado por la bella Alvamar Taddei y por el mítico John Doo, que años antes dirigió otra creativa mezcla de sexo y sangre, el intrigante Ninfas Diabólicas (1978).

Todas las películas mencionadas tenían generosas dosis de desnudez —especialmente femenina— y erotismo, pero ninguna de ellas fue pornográfica. Sin embargo, con la entrada de las películas porno estadounidenses en el mercado brasileño, en los años 80, los realizadores fueron obligados a injertar escenas de sexo explícito en sus largometrajes (a veces de otras producciones o con dobles) para agradar a los exhibidores y mantener el interés del público, que ya buscaba material hardcore. Poco a poco, el porno se fue adueñando de la Boca y las musas del género se retiraron, dando fin a un ciclo que duró desde la primera mitad de los años 70 hasta mediados de la década de los 80.

El sexo explícito mató a las pornochanchadas, que dejaron para la historia algunas de las mayores taquillas del cine brasileño, como Aluga-se Moças (3 millones de espectadores), Bem Dotado, o Homem de Itu (2,4), Giselle (2,2), Como É Boa a Nossa Empregada (2,1), A Noite das Taras (2,1) y Mulher Objeto (2 mi). Curiosamente, ninguno de ellos se acercó a Coisas Eróticas (Cosas Eróticas), de Raffaele Rossi (1981), considerado el primer film porno brasileño, y que atrajo nada menos que 4 millones de personas.

Más que el dinero en la taquilla, las pornochanchadas dejaron también el registro de una época marcada por el cambio de costumbres, la liberación sexual y la emancipación femenina. Significaron también el sustento de toda una generación de realizadores y actores que, venciendo las limitaciones, sobre todo económicas, y enfrentándose a la censura que tanto mutiló las películas de aquella época, construyeron el modelo de cine independiente de mayor éxito que Brasil ya tuvo en toda su historia.

Share

La estética rebelde de Feminasty llega a Santa Cruz

Feminasty, con Maque Pereyra

Maque Pereyra baila al son de una mezcla de ritmos en su nueva propuesta l Foto: Sol Schiller

Las presentaciones se realizarán el 31 de marzo, a las 20:00 y 21:00, en el Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz.

Feminasty, la más reciente performance de la premiada bailarina Maque Pereyra, se presentará en Santa Cruz de la Sierra este 31 de marzo. En la obra, las etiquetas de “niña buena” y “mujer fácil” son rebatidas desde una perspectiva feminista, mientras temas como el poder, la autonomía, la feminidad y la rebeldía son llevados a escena.

La artista considera que este es un trabajo de adueñarse a través de la danza; de apropiación cultural, musical y del cuerpo de una misma tomado por la sociedad, además de la creación de una nueva estética. “Al moverse como una quiere, se encuentra la autonomía del propio cuerpo”, señala.

Maque explica que las zapatillas de punta con las que trabaja son un objeto icónico de la cultura occidental. Sin embargo, su utilización, relacionada con una estética elitaria, toma un giro en esta propuesta, una vez que es abordada en la performance con estilos urbanos como la cumbia y el reguetón, entre otros.

A través de su cuerpo y sus movimientos, Maque desea también reflejar en escena algunas vivencias particulares que tuvo desde su lugar de ‘mujer latina exotizada’, como ella misma define. “Estos estilos de danza son mi herramienta para llegar a expresar eso de una manera más precisa”, puntualiza.

Creadora independiente, bailarina y performer, Maque Pereya ha sido ganadora del Premio Eduardo Abaroa en 2013 y 2014, seleccionada para el Master Solo/Dance/Autorship (Berlín, 2016-2018) y participante del programa Atlas-ImPulsTanz (Viena, 2014). Sus presentaciones se llevarán a cabo en el Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz, el día 31, a las 20:00 y 21:00. Asimismo, se realizará una función especial para invitados el miércoles 30, a las 20:00.

Presentaciones

Lugar: Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz
Dirección: Calle René Moreno, 369 (Santa Cruz)
Fecha: jueves 31 de marzo l Horarios: 20:00 y 21:00
Costo: Bs 35 l Duración: 40 minutos
Más información: 731-47970 l Página en Facebook

Maque Pereyra

Foto: Sol Orihuela

Maque Pereyra l Bailarina y performer
“Una obra deja de ser del creador en el momento en que se presenta ante un público”

ALDEA CULTURAL (AC). Feminasty es una performance que parece distinta a todo. ¿Qué verá el público que se dé cita a las funciones?

MAQUE PEREYRA (MP). Creo que una obra deja de ser del creador o creadora en el momento en que se presenta ante un público porque este hará una lectura desde lo que es. Cada persona podrá ver algo que de repente otra no y por eso no quisiera condicionar al público y decirles qué van a ver. Lo que sí hay en esta performance es la constante de la posibilidad, hay un ¿por qué no? más allá de cualquier corriente dramatúrgica; una estética de la rebeldía.

AC. Reguetón, cumbia, twerk y vogue no son ritmos que solemos asociar a un espectáculo de danza. ¿Cómo nació la idea de realizar esta fusión?

MP. Hay muchas escuelas de danza moderna en el país que sí tienen estos estilos en distintas coreografías dentro de sus espectáculos. Lo que sí considero es que esto no es un espectáculo de danza, es una performance en la que a través de mi cuerpo puedo hacer ciertas puntualizaciones acerca de vivencias particulares que he tenido desde mi lugar de mujer latina exotizada. En este sentido la danza, estos estilos de danza son mi herramienta para llegar a expresar eso de una manera más precisa.

AC. ¿A qué público está dirigida la performance?

MP. A quien quiera verla (risas). Pude presentarla para una gran variedad de edades y en distintos lugares y me parece sorprendente haber recibido reacciones de lo más diversas, ya sea de niñas, jóvenes o personas mayores, ya sea en un escenario barrial o en un encuentro latinoamericano de teatro.

Share

Matemurga celebra 14 años con el estreno de Herido Barrio

Herido Barrio, de Matemurga

La compañía de Villa Crespo presenta una obra con 60 actores en escena l Foto: Prensópolis

¿Qué nos pasó? ¿Qué cosas laten detrás de una puerta de una casa abandonada que de pronto cruje y nos trae a la memoria aquello que fuimos alguna vez? “Hay una herida”, decimos, y es de todos. 

Este sábado se estrena en Buenos Aires el nuevo espectáculo del grupo de teatro comunitario Matemurga de Villa Crespo. Con la participación de 60 vecinos actores en escena, Herido Barrio se presenta en una función con entrada libre y a la gorra (es decir, cada espectador aporta lo que quiere).

Declarado de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el espectáculo marca el inicio de los festejos por los 14 años de actividad de Matemurga, compañía nacida el 2002 y que anteriormente realizó las obras La Caravana (2004) y Zumba La Risa (2009), siempre apostando a la participación colectiva. “El teatro comunitario es teatro de vecinos para vecinos”, explica Edith Scher, directora del montaje.

Este tipo de teatro existe en muchos países, pero en Argentina se ha convertido en un fenómeno especial, razón por la cual es estudiado por investigadores de todo el mundo; y es que la síntesis de los diversos y valiosos aportes colectivos genera una propuesta única para el público. “Buscamos una poética, generamos emociones, queremos hacer una producción de calidad”, enfatiza Scher.

La directora, que además de su labor artística es periodista, ha sido crítica de Alternativa Teatral y actualmente es colaboradora de la revista Picadero. El espectáculo se estrena este 19 de marzo a las 20:00 en la puerta de su espacio de ensayo, La Matería (Tres Arroyos, 555). En caso de lluvia, la presentación se transfiere al día siguiente, en el mismo lugar y horario.

Más información de Matemurga: Sitio web l Facebook l Twitter

Edith ScherEdith Scher l Directora
“El teatro comunitario abreva en la
memoria y la identidad”

ALDEA CULTURAL. Cuéntanos sobre el espectáculo que presentan este fin de semana.

EDITH SCHER. Un barrio sueña (¿delira?). Una casa abandonada de Villa Crespo cruje y suena. Algunos dicen que el antiguo habitante de ese viejo caserón ha regresado. Hipótesis sobre su misteriosa partida, anhelos, odios y amores resucitan. Mientras tanto, los recuerdos, fantasmas que habitan la calle y la historia de ese barrio irrumpen por las esquinas, por las veredas. Un poco sin saber cómo, los vecinos se embarcan en la preparación de una cena en su honor. “¿Vendrá?”, se preguntan. “¿Volvió?”. Herido Barrio hace resonar aquello que está lastimado y no cicatrizó. “Hay una herida social —decimos—: la de los vínculos perdidos, la del deseo de estar en la vereda, de habitar las baldosas, de reconocerse en otros”. De eso habla el espectáculo. Puede parecer inocente, pero creemos que en una ciudad en la que se naturaliza el hecho de encerrarse bajo cuatro llaves para ver televisión, en la que el vecino es visto como potencial enemigo de los intereses individuales, en el que cortar una calle para hacer una cena es considerado por muchos como una osadía inadmisible, hablar de esto es profundamente político.

ALDEA CULTURAL. ¿Por qué el teatro comunitario? Más allá de lo obvio, ¿cuál es el diferencial de este tipo de montajes, con relación a las puestas más convencionales?

EDITH SCHER. Llamamos teatro comunitario al teatro de vecinos para vecinos. No es un teatro de actores. Sin embargo buscamos una poética, generamos emociones, queremos hacer una producción de calidad. El teatro comunitario se define por quienes lo integran, esto es, una porción de comunidad habitada por toda la heterogeneidad que ella contiene, tanto en lo que hace a las  ocupaciones, como en  lo que atañe a las elecciones religiosas, sexuales o partidarias. El grupo incluye personas de todas las edades. La diferencia con otros montajes radica, en principio, allí mismo: no es igual trabajar con actores que con ‘vecinos actores’. Por otra parte, dada la cantidad de integrantes (en nuestro grupo somos 60), dada la filiación con géneros como la tragedia o la comedia, el circo, la murga, el sainete, la zarzuela, la opereta y otros, se trata de un teatro más bien épico y coral que habla de y desde un ‘nosotros’. El teatro comunitario abreva en la memoria y la identidad, y se construye sobre la base de aportes colectivos, aunque luego haya una necesaria síntesis poética del material. No tiene protagonistas y no es íntimo. Está construido para ser puesto en escena en un patio de escuela, en la calle, en una plaza, en un galpón, en un club. A veces se presenta en salas pero siempre es de grandes dimensiones y desmesurado.

Share

De Sucre a São Paulo: la historia de dos hermanos cineastas

Monique Lafond y José Rady

José Rady dirigió a Monique Lafond en la comedia Mujer Probeta l Foto: Cinemateca Brasilera

.

Corrían los años 70, en plena época de dictadura, cuando los hermanos bolivianos José Rady y Hugo Alberto Cuéllar Urizar decidieron hacer una película en su país natal, en una época en que la cinematografía nacional era casi inexistente, más allá de los films de Jorge Ruiz y Jorge Sanjinés. Basado en una novela del escritor Carlos Medinaceli, La Chaskañawi (1976) fue un gran éxito de público, lo que pavimentó el camino para un segundo largometraje: El Celibato (1981), inspirado en la leyenda potosina de Manchay Puytu, que narra el trágico amor entre un padre y una joven indígena.

Ya instalados en Brasil, donde pasarían a vivir en definitivo, los hermanos sucrenses arribaron a la célebre Boca do Lixo, región del centro de São Paulo donde se realizaron centenares de películas populares en los años 70 y 80. Fue allí que José Rady —que falleció en 2010— dirigió Mujer Probeta (Mulher de Proveta, 1984), una comedia picante que contó con nombres como Monique Lafond y Maristela Moreno en su elenco. El largometraje fue producido por Hugo, que se encargó también de la asistencia de dirección y fotografía.

Si en La Chaskañawi y El Celibato los hermanos Cuéllar Urizar hicieron una dirección a cuatro manos, llevando a la pantalla dos clásicos de la literatura boliviana, en Mujer Probeta optaron por realizar una comedia repleta de bellas actrices. También en Brasil eran tiempos de dictadura y las películas apuntaban al humor y la sensualidad, como una suerte de válvula de escape a la situación política del país. Aun así, el toque boliviano estuvo presente, con una imagen de la Puerta del Sol al inicio, como un sello distintivo de la productora.

Al frente de Sudameris, la empresa productora de la cual es director y que está situada en Osasco, en la región metropolitana de la capital paulista, Hugo sigue trabajando hasta hoy en el área audiovisual, aunque también es periodista y escritor. En esta entrevista exclusiva, el realizador recuerda las experiencias vividas haciendo cine en Bolivia, la cinta que rodó en la Boca paulistana y también los incontables documentales que lo llevaron a viajar por el mundo, visitando países tan lejanos como Nepal, India y Egipto.

Hugo Cuéllar UrizarHugo Cuéllar Urizar l Cineasta  
“Los paisajes de Bolivia son simplemente espectaculares y encantadores”

ALDEA CULTURAL (AC). ¿Cómo usted y su hermano se interesaron por el cine y cuáles eran las condiciones para realizarlo en Bolivia?  

HUGO CUÉLLAR URIZAR (HCU). Era un antiguo sueño muy acariciado. Como ya hacíamos fotografía y realizamos un curso de filmación en 16mm, acumulamos  know how y equipos para un emprendimiento mayor. La literatura y los paisajes de Bolivia, entre otros motivos, son simplemente espectaculares, encantadores. Entonces para hacer una película de ficción en 35 mm fue un salto y un gran desafío, y tuvimos que guionizar la novela de Carlos Medinaceli, uno de los más grandes escritores bolivianos de todos los tiempos. Después empezamos a realizar películas pequeñas y hoy estamos habilitados para películas más grandes y que exigen tecnología de punta.

AC. Su primera película, La Chaskañawi, fue basada en un clásico de la literatura boliviana. ¿Cómo fue esa primera experiencia cinematográfica? 

La ChaskañawiHCU. Realizar La Chaskañawi fue una gran experiencia y, como dije, nos envaneció reproducir una famosa obra de Medinaceli ambientada en la Bolivia de fin de siglo XIX. En ese afán tuvimos que involucrarnos con las costumbres de esa época e intentar reproducir todo de la forma más fiel posible, especialmente en los contextos social y político de ese tiempo. Por  suerte contamos en ese entonces con un competente  equipo boliviano de realizadores y asesores. En resumen, fue una experiencia muy valiosa, y hoy ciertamente no tendríamos los mismos problemas que tuvimos que superar en esa época, pues todo era muy diferente y menos desarrollado, principalmente en el área tecnológica.

AC. Cinco años después, ustedes estrenaron El Celibato, inspirado en una conocida leyenda potosina y rodado en los Andes. ¿Cuán complicado fue realizar las filmaciones? 

HCU. El Celibato fue otro largometraje que producimos en Bolivia. Fue una feliz adaptación para el cine, y mi hermano, maestro en eso, transformó un famoso cuento en una adaptación libre y elaboró el guion, adaptándolo para las condiciones de [la ciudad de] Sorata, que queda más allá del altiplano boliviano, en las faldas del famoso nevado Illampu. Pero a pesar del estreno de una cámara top Arriflex de 35mm (fabricada en Múnich, en Alemania), con equipo de sonido suizo (Nagra), lentes Schneider y negativos Kodak norteamericanos, tuvimos problemas de compatibilizar todo, además del ciclaje local para el uso de reflectores. Todo, incluso en Brasil, es importado, lo que exigió repetidos viajes nuestros a Europa y Estados Unidos. El CelibatoOtro gran problema fue soportar el intenso frío. Nuestro equipo era casi todo formado por brasileños, por lo tanto acostumbrados al calor de los trópicos, y la actriz principal, Marí Martos, después de ese trabajo se trasladó a Italia, haciendo hoy películas para Cinecittà. Sin duda esta fue una bella experiencia en todos los sentidos, que van desde la producción, equipo técnico, elenco y ambientación hasta el acabado. Como siempre, las películas fueron montadas en Brasil, donde hay excelentes laboratorios, modernos y capacitados.

AC. ¿Cuándo y por qué ustedes se fueron a vivir en Brasil?

HCU. Primero vino mi hermano a estudiar Medicina, en seguida yo, para estudiar Geología, y después vino mi hermana, que es médica también, y luego toda mi familia. Estamos radicados en Brasil, y nuestra familia vive en gran parte en Bolivia, otra parte en Estados Unidos y otra también en Francia, al sur de París. Como es de imaginarse, hemos formado familia aquí y nos quedamos en definitivo, lo que no quiere decir que no vamos siempre a Bolivia. Cabe destacar que después me formé como periodista en São Paulo, donde permanezco hasta hoy, y que anteriormente estudié Cine en Burbank (California).

Mujer ProbetaAC. En São Paulo, usted produjo otro largometraje, Mujer Probeta, dirigido por su hermano. ¿Cómo ustedes llegaron a la Boca y cómo fue la experiencia en ese mítico polo del cine brasileño?

HCU. Mujer Probeta fue una comedia. En esa época había mucho control de las películas y periódicos en el aspecto político, principalmente. Vivíamos un periodo de excepción y, obviamente, no podríamos producir otro tipo de película. Pero, para no quedar parados, atendiendo a un pedido de los profesionales de la Boca, como Ozualdo Candeias [maestro del cine independiente brasileño], invertimos en ese proyecto.

AC. Para esa cinta, ustedes convocaron algunas de las musas de la Boca, como Noelle Pine y Maristela Moreno, además de Monique Lafond, en ese entonces ya una estrella del cine y la televisión. ¿Cómo fue la elección del elenco y su trabajo con ellas? 

HCU. Como mencioné antes, vivíamos un periodo de espera, un camino cada vez más estrecho, y así formamos un gran elenco en el que se destacaban Noelle Pine, Maristela Moreno y Monique Lafond, además de la conocidísima Wilza Carla. Fue un trabajo muy profesional. Adquirimos mucha experiencia.

AC. Posteriormente, su productora se especializó en videos y documentales, algunos de ellos realizados en otros países. ¿Recuerda alguno de manera especial?

HCU. Realizamos casi 60 películas, algunas de ellas temáticas. Rodamos películas en Portugal, Israel y Egipto (en las Grandes Pirámides y en la Gran Esfinge de Guiza). Filmamos en Argentina y en Italia, para la RAI, sobre la inmigración italiana en Sudamérica. En África hicimos una serie en Angola y en Sudáfrica; en Brasil trabajamos casi diariamente en la Amazonia. Así también fue en Armenia, China, Japón, India y Nepal, entre otros. Todos son especiales, por la cultura y las costumbres. En India y en Nepal, filmamos, grabamos y  fotografiamos los extremos del planeta, como el Everest, la cremación de personas al aire libre, donde el color del luto es blanco, el Taj Mahal y su historia, en fin, todos son muy buenos, en todos ellos hay siempre cosas nuevas y sorprendentes que la vida nos reserva.

Share

Te Estaba Esperando: una mirada sobre el tema trans en la infancia

Te Estaba Esperando, de Martín Marcou

La obra se presenta todos los viernes en El Camarín de las Musas l Foto: Duche & Zárate

.

A kilómetros de una ciudad, en la zona rural, vive El Nene junto a una familia disfuncional, compuesta por el padre ausente, una madrastra exigente y la media hermana con síndrome de Peter Pan. Esa es la nueva historia que el director argentino Martín Marcou lleva al escenario de El Camarín de las Musas todos los viernes por la noche.

Una tragedia es el punto de partida de la obra, que aborda el tema trans en la infancia, el miedo a lo distinto y a lo que no es ‘convencional': la nana que hace años los cuidaba acaba de morir en un accidente. Es necesario sustituirla, pero el remplazo traerá consecuencias para los personajes, interpretados por Sofía Bertolotto, Eugenia Iturbe, Silvia Trawier y A. Zedy.

Te Estaba Esperando, de Martín MarcouEl texto, finalista del Proyecto 34°S y recientemente publicado en Sudáfrica, fue escrito por Marcou, autor y director de diferentes montajes, como Antes de Ayer Me Dijo Te Amo y Hombres en Celo. El éxito de la puesta, que viene llenando la sala en todas sus funciones, demuestra la conexión que logra el director con su público, apostando siempre por representar la diversidad sexual en escena. “Pienso seguir indagando estas temáticas; me parece, además de necesario, apasionante”, afirma (ver abajo).

De esta vez, el director deja por un momento el ambiente urbano y se adentra en lo rural, donde considera que existen diferentes códigos y maneras de abordar la cuestión. “La obra está ubicada en este marco porque de alguna manera es mi referencia inmediata, los espacios donde habité de niño y adolescente y hay una decisión deliberada de poetizar estos lugares”, explica.

Las presentaciones de Te Estaba Esperando se realizan todos los viernes, a las 23:00 en El Camarín de las Musas (C. Mario Bravo, 960, Buenos Aires). Las entradas para la obra, cuya duración es de 60 minutos, tienen un costo de $160 (general) y $120 (jubilados) y pueden ser reservadas en esta dirección.

Martín MarcouMartín Marcou l Director
“Lo rural tiene su propia forma de entender la diversidad sexual”

ALDEA CULTURAL. La obra está ambientada en la zona rural, a diferencia de otros trabajos tuyos. ¿Le da esto una particularidad diferente a la historia, tomando en cuenta la temática trans?

MARTÍN MARCOU. En 2007 estrené un espectáculo que se llamaba Rancho Blanco, que ocurría en un pueblo diminuto en una zona rural. Te Estaba Esperando ocurre en una estancia que queda a kilómetros de ese pueblo. Tu pregunta me hizo unir ambos trabajos y encontrar un punto de conexión muy fuerte y claro. Pasaron nueve años de esa obra que estaba ambientada en ese contexto y vuelvo al mismo lugar. Soy yo y mi historia que me persigue o yo la persigo a ella y no la dejo tranquila. Te Estaba Esperando ocurre en la cocina de esa estancia y por esas cosas causales de la vida, la sala donde montamos la pieza tiene el mismo piso de aquella cocina de estancia que me inspiró para escribir el texto. De nuevo hay madres, hermanas, empleadas y niños que están construyendo su identidad sexual. La obra está ubicada en este marco porque de alguna manera es mi referencia inmediata, los espacios donde habité de niño y adolescente y hay una decisión deliberada de poetizar estos lugares. Lo rural tiene su propia forma de entender la diversidad sexual y sus formas de expresarse, hay códigos que se arman y modos de mirar y abordar la cuestión que son únicos y muy distintos a los de ciudad. Tengo una amiga que se reasignó el sexo en el 2013, vive en Santa Cruz, en un pueblo pequeño que aún está alejado de todo y recibía sus hormonas por correo. Fue a hacer su rectificación de DNI después de la Ley de Identidad de Género y no sabían cómo atenderla, no tenían herramientas para poder abordar un trámite tan sencillo y habitual en cualquier ciudad un poco más grande. La obra intenta rescatar esas luchas que se dan en la lejanía, no solo se pelea contra la inclemencia del tiempo, las distancias y la soledad, sino que además los prejuicios como en cualquier otro lugar están a la orden del día. El miedo a lo diferente, a lo que no se le puede poner nombre es algo universal.

Te Estaba Esperando, de Martín MarcouALDEA CULTURAL. El espectáculo es un éxito de público. ¿Cómo notas la recepción de los espectadores, sobre todo considerando que la diversidad que muestras siempre en tus montajes también ocurre en butacas, con un público que puede ser tanto hétero como LGBTTT?

MARTÍN MARCOU. Nunca soy muy consciente de eso. Las temáticas LGBTTTIQ se fueron instalando de un modo bastante natural de un tiempo a esta parte. Yo creo, y espero que sea así, que la gente cuando se encuentra con un personaje que representa una expresión de alguna minoría sexual, lo que quiere es saber cómo está mostrado, cómo lo contás, qué dice ese personaje y qué le pasa. Los estereotipos pasaron a ser denostados, creo que incluso incomoda mostrar a la diversidad sexual como una rareza a esta altura del partido. Eso no significa que no haya algunos dramaturgos y directores que insistan con formas de representación pre-gay en términos del escritor francés Frederic Martel (autor del libro “Global Gay”). Creo que mis personajes están introducidos en las historias de un modo hermoso y natural y esa siempre ha sido mi gran apuesta para con la visibilidad. Los modos de representación de la Diversidad Sexual en el teatro son un tema que siempre me ha inquietado. Pienso seguir indagando estas temáticas; me parece, además de necesario, apasionante.

Share

Percy Jiménez dictará taller de escritura teatral en Santa Cruz

Percy Jiménez

Percy Jiménez (centro) es autor y director de obras como Tamayo l Foto: La Prensa

Al final del taller, los alumnos habrán creado, desde cero, un texto teatral para llevar a escena.

El destacado director, actor y dramaturgo Percy Jiménez llegará a Santa Cruz de la Sierra para dictar el Taller de Escritura Para Teatro “Todo lo que escribas puede ser usado en tu contra”, que tendrá una duración de dos meses y medio y arrancará el 15 de febrero de este año.

Las clases se llevarán a cabo los lunes y jueves, de 19:00 a 21:45, en Goodesign (ver dirección), que habilitará una sala equipada con mesas y una computadora desde la cual, a través de videoconferencia, Jiménez impartirá el taller. Se trabajará todas las semanas, una vez que se asignarán tareas para realizar y materiales para leer a lo largo del workshop.

Al margen de las videollamadas, Jiménez estará en Santa Cruz durante la primera y la última semana —prevista para mediados de abril—, para dictar las clases personalmente a los alumnos inscritos. En las demás sesiones, se utilizará el mencionado recurso de la videoconferencia, que permitirá el desarrollo del taller a lo largo de sus más de dos meses de duración.

El taller está enfocado directamente hacia la práctica de la escritura, y busca fomentarla entre los participantes, proponiendo un punto de partida y uno de llegada, además de los instrumentos necesarios para construir el camino. No es necesaria experiencia previa por parte de los alumnos, que empezarán a crear desde cero, lo que culminará en una obra teatral.

Formado como actor en diversos talleres con el Teatro de los Andes (Yotala) y como autor y director en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático de Buenos Aires, Jiménez ha construido una de las más sólidas carreras de las tablas bolivianas. Fue director artístico de festivales de Argentina y de Bolivia, y ha sido galardonado en diferentes oportunidades, con premios y menciones como mejor director o dramaturgo, en el Festival Bertolt Brecht, Premio Peter Travesí y Premio Nacional Eduardo Abaroa.

Para Valeria Sandi, gestora cultural que junto al poeta Víctor Claros y los actores Edwin Apaza y Javier Amblo organiza el evento, esta es una gran oportunidad para aprender con uno de los mejores dramaturgos del país, en un tipo de actividad que no suele realizarse en Santa Cruz. “Confío y admiro mucho su trabajo, además Percy tiene una gran trayectoria; de todos los talleres que he organizado, este es uno de los mayores retos por su larga duración”, evalúa.

El Taller de Escritura Para Teatro tiene un costo de 250 dólares (en un solo pago) o 280 dólares (en dos pagos). Los cupos son limitados y, para llevar a cabo la inscripción o realizar consultas, es posible comunicarse con Valeria Sandi (731-47970), Edwin Apaza (694-49744) o Javier Amblo (768-98140). Asimismo, la página del evento en Facebook tiene información detallada sobre el programa, la metodología y demás datos de interés.

Share

Hoy se realiza velada artística en apoyo a poetisa sucrense

Ruth Ana López Calderón

Ruth Ana López tuvo sus poemas publicados en diferentes libros y revistas l Foto: Archivo

.

Este sábado se lleva a cabo en Santa Cruz de la Sierra la Velada Artística por Ruth Ana López, poetisa sucrense que actualmente lucha contra un tumor en el cerebro. Poetas Bolivianos, junto a Fundarte, Fases y otros artistas, organiza este evento lleno de música, baile y poesía, que busca recaudar fondos para su urgente tratamiento.

Nacida en 1968 en la Ciudad Blanca, esta talentosa poetisa, que radica en Santa Cruz, escribe desde hace 5 años. Desde entonces, tuvo varios poemas publicados en diferentes revistas literarias, además de dos libros lanzados: “Desde las Profundidades” y “Sin óbolos para Caronte”. El primero, incluso, está disponible para la compra en Amazon, que a la vez es una forma más de ayudar; así como también lo es un depósito a la cuenta 290-1113338, a nombre de Ruth Ana López Calderón, en el Banco Nacional de Bolivia.

La velada, a llevarse a cabo esta noche en Fundarte, desde las 18:30, contará con la participación de los músicos Daniel Moreno, Gustavo Suárez y Hella, las declamadoras Tatiana Pérez, Candy Fernández y Joana Vittoria, la cuenta cuentos Valeria Sandi y los poetas Gabriel Chávez Casazola, Victor Paz Irusta, Oscar Puky Gutiérrez y Quincho Terrazas, entre otros artistas. Asimismo, se realizarán rifas solidarias, además de la venta de gaseosas y otros alimentos para el consumo.

Fundarte está ubicada en la Calle Teniente Vega, 88, a pocos metros del primer anillo. La entrada tiene un costo de Bs 20, monto que será utilizado para la compra de Cabergolina, medicación que la artista necesita en su tratamiento. ¡Es fundamental tu colaboración! Para obtener mayor información, visita la página del evento en Facebook.

Share