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Hombres en Celo (ver spot) es el nombre de la nueva propuesta del director argentino Martín Marcou, cuya temporada se inicia este viernes 17 en el Teatro Sha de Buenos Aires. Estrenado a fines del año pasado, el montaje cuestiona qué es querer en estos tiempos de inmediatez y cómo operan el deseo y las tentaciones en las relaciones actuales.
La nueva obra es producida por Teatro Crudo, compañía creada por Marcou y que llevó a escena espectáculos como Tortita de Manteca, Lame Vulva, Brillosa, Quiero Pasar Una Tarde Con Franco y Pitón Bebé. En esta ocasión, el autor y director cuenta la historia de cuatro amigos que los sábados van a bailar a un antro gay friendly. Antes, por los viernes, suelen reunirse para hablar de lo que vivieron el fin de semana anterior, aunque este que viene no se parecerá a ningún otro de los que vivieron.
El director cuenta que escribió la obra pensando en lo que sucede con la idea del amor en estos tiempos de hiperconectividad. “A veces siento que todos queremos a todos, pero que en realidad nadie quiere a nadie. Resulta que ahora, que todo va tan rápido, suele pasar que no querés estar más con una persona, pero cuando la dejaste, necesitas seguir conservando su presencia como si fuera un objeto. Siempre se quiere tener o estar con algún otro. ¿Quién se anima a apostar y a construir en la era de la inmediatez?”, interroga.
Para llevar Hombres en Celo al escenario, Marcou —que también conforma el reparto— ha convocado un elenco integrado por Martín Pérez, Cintia Zaraik Goulu, Daniel Isaac Chaves, Matías Echeverría Tello, Yara Ribas, Valeria Licciardi, Analía Navarrete y Ángel Gómez. Las funciones se llevarán a cabo cada viernes, a las 23:00, en el Teatro Sha (C. Sarmiento, 2255, Buenos Aires). La entrada tiene un costo de $80 (con descuento para jubilados y estudiantes) y las reservas y acreditaciones pueden realizarse a través del correo electrónico de la compañía.
Martín Marcou l Director
“Las formas de relación han cambiado y los paradigmas del amor se alteraron”
ALDEA CULTURAL. Aunque tienes intereses temáticos bastante identificables en tus obras, siempre un nuevo montaje es un nuevo universo y una búsqueda por explorar otros territorios. En este caso, ¿qué es lo que te interesa contar al público?
MARTÍN MARCOU. Cuando monto una obra de teatro me interesa divertirme, emocionarme y preguntarme cosas, o sea, instalar el debate. Hombres en Celo es una obra que me permite desplegar estas tres cuestiones; conjuga humor, me emociona representarla y me obliga a revisar ideas que me circundan. Al mismo tiempo, me hice un lugar para actuar en ella, tengo compañeros magníficos que me sostienen y puedo explorar facetas mías que desconocía. En la pieza, la diversidad se presenta en sus distintas dimensiones y características y trae aparejado nuevos interrogantes poslegalización del matrimonio igualitario y Ley de Identidad de Género. Las formas de relación han cambiado y los paradigmas del amor se alteraron. Ya no somos los mismos porque el mundo va más rápido y no entender a veces desespera. La obra se anima a garabatear la siguiente idea: o te quedas viviendo con parámetros que ya no están vigentes o pones en crisis tus propios valores para armarte y elegir lo que querés, en función de sentir alguna especie de equilibrio, que te permita acomodarte en el lugar donde te sientas más cómodo. La obra ansía desacralizar líneas de pensamiento que de alguna forma están en desuso. El sujeto social vive, piensa y siente del modo que quiere y diversos somos todos. En Hombres en Celo, hay heterosexuales, homosexuales, una chica trans, un chico extranjero, pero finalmente terminan pesando las humanidades, siento que hay un elemento en mi obra que trasciende todas esas cuestiones.

Hombres en Celo l Foto: Fernando Giani
ALDEA CULTURAL. En la obra, abordas desde el humor temas complicados para la mayoría de la gente, como el VIH. ¿Crees que el humor permite una mayor reflexión y tiene un discurso más eficaz que, por ejemplo, el drama, en temas como estos?
MARTÍN MARCOU. La obra intenta desarticular algunos discursos vetustos sobre temas como por ejemplo el VIH, del cual haces mención, que es una temática no muchas veces abordada en el teatro. En este caso, la cuestión está naturalizada y desdramatizada. Y claro, el humor es una herramienta muy efectiva para lograr una identificación menos agresiva. Yo me río mucho de mí mismo, me permito ser patético si la situación da para eso, por lo general asumo todo lo que soy, todas las partes que me componen, y creo que eso está puesto al servicio de lo que cuento. En la obra hay drama, porque también somos eso. La gente se ríe, se emociona, se pregunta cosas y de esa manera siento que de algún modo la tarea está cumplida.
Fotos de la obra: Fernando Giani
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Ulises Puiggrós l Director




