Palito Ortega lleva a la pantalla grande el mito del jarjacha

El Demonio de los Andes

El Demonio de los Andes sigue en la cartelera de Perú l Foto: Difusión

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Una muy buena recepción del público ha tenido la última entrega del director ayacuchano Palito Ortega Matute, El Demonio de los Andes, un filme de horror basado en el mito del jarjacha, originado en la sierra del Perú. ¿Pero quiénes o qué son los jarjachas? Eran personas vivas condenadas a un sufrimiento eterno por cometer uno de los más transgresores pecados para el cristianismo: el incesto.

Se dice que en las noches, el jarjacha adquiere una apariencia casi humano-animal pero con aspecto demoníaco. Puede tomar la forma de un caballo, cabra, perro o el más común, una llama, aterrando a los pobladores de la serranía con un grito estruendoso, como un qar-qar-qar, de donde dicen, proviene su nombre. Luego asesina a sus víctimas hipnotizándolas con sus ojos.

La película se desarrolla en Ayacucho y cuenta la historia del brutal asesinato de Clara a manos del temible demonio. Sus primas Samanta y Alexandra deciden emprender la búsqueda de dos curanderos, quienes serán los encargados de capturar y matar al jarjacha para que el alma de Clara y otras de sus víctimas logren descansar en paz.

Nadie se puede explicar los sucesos, no hay evidencias de las muertes ni testigos. Esto produce que las investigaciones policiales se confundan y lleguen a nada; pero en un sueño, Samanta revela el misterio, se trata del Jarjacha, el monstruo demoníaco, que está matando a los ciudadanos.

Después de pasar por diferentes festivales de cine alrededor del mundo, El Demonio de los Andes se estrenó el 28 de agosto en todo Perú, contando con las actuaciones de Titi Plaza, Rodrigo Viaggio, Carmela Tamayo, Alessandra Denegri, Mayella Lloclla y Jhony Mendoza. Producida y distribuida por Star Films, la cinta puede ser vista en la cartelera de las salas de cine peruanas.

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Septiembre de música y cine para celebrar a Brasil en La Paz

El Payaso, de Selton Mello

El Payaso abrirá el ciclo de películas del cine brasileño en Bolivia l Foto: Difusión

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Este domingo se celebró el 192º aniversario de la independencia de Brasil y, en honor a la nación sudamericana, su embajada en Bolivia ha programado una serie de actividades que se desarrollan desde el inicio del mes y se extenderán por todo septiembre en La Paz. En este periodo, el público paceño podrá apreciar una muestra de lo mejor del cine y de la música de ese país.

Septiembre, Mes de Brasil ya tuvo las presentaciones de Brasil Sinfónico, con los virtuosos músicos Ney Fialkow y Hugo Pilger, los cuales encantaron al público local al lado de la Orquesta de Cámara La Paz, bajo la dirección del maestro boliviano Willy Pozadas. Los brasileños además brindaron una clase magistral en la cual compartieron sus conocimientos sobre el piano y el violonchelo, respectivamente.

En el marco del Festijazz, este martes 9 será el día de que el pianista Benjamim Taubkin se presente en el concierto Sonidos de Sobrevivencia. El músico paulista estará acompañado sobre el escenario por dos compatriotas, los percusionistas Guilherme Kastrup y Pedro Ito. El evento tendrá lugar en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, a las 19:30, seguido de una caipirinha de honor. Posteriormente, los tres artistas estarán en la Casa Dorada de Tarija (10) y en el Teatro Adela Zamudio, en Cochabamba (12).

También los amantes del cine podrán disfrutar de las actividades programadas por la Embajada de Brasil, una vez que se llevará a cabo un ciclo con algunas de las producciones más importantes de ese país en los últimos años. La Semana del Cine Brasileño se extenderá del 18 al 24 de septiembre en la Cinemateca Boliviana (Calle Oscar Soria, 110), con funciones a las 19:00. Luego de la inauguración de la muestra, el jueves, una presentación callejera y una caipirinha de honor completarán la celebración.

Las películas programadas dentro del ciclo de cine brasiñelo son: El Payaso, de Selton Mello (18/09); Mi Tío Mató a un Tipo (19), de Jorge Furtado; VIPs, de Toniko Melo (20); El Mango Amarillo, de Claudio Assis (21); A La Deriva, de Heitor Dhalia (22); Quincas Berro D’Água, de Sergio Machado (23); y El Bien Amado, de Guel Arraes (24).

Para realizar las actividades de celebración del mes de independencia de los brasileños, la embajada de ese país ha contado con el apoyo del Banco de Brasil y de la Oficialia Mayor de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Todas las funciones y eventos llevados a cabo dentro de la programación son libres y gratuitos.

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Miranda se estrena con entradas agotadas en Buenos Aires

Miranda, de Ulises Puiggrós

La actriz Lucia Romina Escobar protagoniza este espectáculo teatral l Foto: Difusión

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Es el año 1988. Un día Don Carlos sale a dejar la basura fuera de su casa cuando la esquirla de un avión que había explotado en el aire le atraviesa el cráneo dándole una muerte instantánea. En Miranda, la obra teatral dirigida por Ulises Puiggrós, vemos a sus familiares, amigos y vecinos velándolo.

Hasta ese momento la historia es sencilla, hasta que reciben una última visita sorpresa: Miranda, una gran actriz de televisión de mediados de los 80 que mantenía contacto con Don Carlos y que llega a despedirse del difunto. Miranda trata de pasar desapercibida pero es descubierta, y con ella su gran secreto.

El personaje principal del espectáculo —cuya temporada inicia hoy, con entradas agotadas para el estreno— estará interpretado por Lucia Romina Escobar, una artista trans que Ulises eligió para desarrollar el papel desde el primer momento. “Miranda fue pensada y escrita para que sea protagonizada por Lucia, que es una gran actriz, gran amiga y de condición trans”, cuenta el autor y director, que también actúa en el montaje.

Por otro lado, que la historia se desarrolle en 1988 no es por azar. Ulises aclara que se eligió ese año porque “en esa época ser gay o trans era como estar enfermo o desequilibrado mentalmente y existía muy poca aceptación y tolerancia de lo diferente, lo cual agrava más los vínculos. Por otro lado me gusta mucho la estética de esa época”.

La inclusión de los trans y homosexuales en el arte es muy importante para Ulises, por lo que hace hincapié en que es momento de cambiar la historia y darles la oportunidad que se merecen: “Soy un defensor de la diversidad y de la inclusión y hay muchos trans, transexuales y travestis que son excelentes artistas y creo que llegó el momento de darles el lugar que se merecen como cualquier otra persona”, declara.

En palabras de Ulises, Miranda “es una historia muy interesante que te atrapa hasta el final con un mensaje muy lindo pero muy fuerte, una puesta visual muy cuidada, la hermosa voz de Marisa Mere cantando una canción a capela al final y grandes actuaciones, ya que Lucia Romina Escobar, Ana Ricciardi y Tati Martínez son grandes actrices”.

Para vivir esta historia de intriga y suspenso, el público podrá ir desde el 29 (ya no hay localidades para hoy) al Teatro Taller del Ángel (Mario Bravo, 1239, Palermo), todos los viernes a las 21:00 hasta el 3 de octubre, en un total de siete funciones. Puedes reservar tu entrada llamando al (011) 4963-1571, los precios de las localidades son de $90 ($70 para estudiantes y jubilados). Para más información visita la página del espectáculo en Facebook.

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Diez actores transforman la sala de teatro en un darkroom

Darkrooms, de Martín Marcou

El montaje sigue en cartelera debido al gran éxito de la temporada l Foto: Leandro Martínez

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Todos los viernes, Martín Marcou presenta su más reciente espectáculo, Cosas Que Tengo Que Decirte Antes de Ponerme de Rodillas – Darkrooms, que convierte el teatro La Comedia, en Buenos Aires, en una sala oscura donde varios hombres desconocidos tienen encuentros sexuales.

En el montaje veremos a diez hombres confesar sus penas, pasiones, deseos y desamores a partir de la sexualidad. Como dice Marcou —autor de obras como Antes de Ayer Me Dijo Te Amo y Hombres en Celo— en este espectáculo la práctica sexual se utiliza “como espacio de fuga y grieta” dentro de la sociedad contemporánea.

Marcou nos cuenta más sobre el concepto de darkroom: “Es un fenómeno social observable que en este caso está teatralizado. Son espacios donde la comunidad gay va a tener sexo y existen en Argentina hace 20 años aproximadamente. Lo particular de Darkrooms, como espectáculo, es que no cuenta una historia lineal, no hay relato, solo acontecimiento”.

La pieza muestra las historias de diez personajes, pero de una manera performática. Marcou recalca que “ser clásicos no era lo que nos interesaba con Juan Ignacio Crespo, quien es el dramaturgo. Teníamos ganas de desacralizar estos espacios de encuentros, teatralizarlos, dado que consideramos que en ellos abundan cientos de rituales, que finalmente decidimos transformamos en signos poetizados”.

Por otro lado, según el director los actores completan a la perfección la propuesta, ya que estos “representan distintos grupos etáreos” y “la pieza parte de una pregunta abierta que es: ¿están bien los darkrooms? Pero no sienta ninguna respuesta al respecto. No hay una posición tomada, solo inquietudes abriendo un espectro de posibilidades”.

Cosas Que Tengo Que Decirte Antes de Ponerme de Rodillas – Darkrooms se presenta los viernes a las 23:15 en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña, 1062, Buenos Aires). Si escribes al e-mail de la obra puedes obtener tu entrada en 2×1. También es posible reservar aquí o por teléfono llamando al 5236-300; o a través de su página web. Las entradas están en venta por $120 en Plateanet.

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Olvidados: de cuando tienes todo, menos un buen guión

Carla Ortiz, en escena de Olvidados (2014)

Carla Ortiz protagoniza el filme que también produjo y escribió l Foto: Difusión

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Sí, ya sabemos que estas cosas cuestan —y mucho—, y ese es un motivo más para que se trabajen mejor cuestiones tan fundamentales como el guión.

Estrenada hace una semana en las principales salas bolivianas, Olvidados es una de esas películas que aparentemente lo tiene todo: un buen director (Carlos Bolado, que anteriormente presentó trabajos como Baja California, la excepcional Promises y Solo Dios Sabe), un excelente reparto internacional (en el cual se destacan nombres como Damián Alcázar, Tomás Fonzi y Manuela Martelli), buen presupuesto y gran despliegue publicitario. Lástima que —irónicamente— se “olvidaron” de lo más importante: contar con un buen guión.

Olvidados se propone echar una mirada a uno de los periodos más tristes de la historia latinoamericana, cuando varios países del continente vivían bajo la dictadura militar y en el cual se concertó la Operación Cóndor para reprimir a los opositores. Sería lógico, entonces, encontrar una película fuerte, con un mensaje contundente y que nos permitiera sentirnos en la piel de los prisioneros, así como esa rabia visceral hacia los torturadores. Sin embargo, nada de eso ocurre, ya que la cinta carece de fuerza en los diálogos y de personajes con los cuales uno se identifique.

En efecto, el primero y el mayor de los problemas de esta película son sus pobres diálogos, algunos tan infantiles que uno se pregunta cómo fue que un director tan capaz como Bolado no “metió mano” para mejorarlos. Se nota claramente que Carla Ortiz, productora y coguionista del film y una de las protagonistas, ganó la pulseada con el realizador a la hora de imponer su visión artística. De hecho, su discurso en contra de la intolerancia de ambos bandos y los parlamentos llenos de cursilería que su personaje intercambia con el marido están entre lo peor del largometraje. Le hacen competencia las líneas de Bernardo Peña y Jorge Ortiz, este último en el rol de un oficial de Migración (aunque yo jurara que estaba viendo al mismo tipo de American Visa) en una subtrama totalmente intrascendente, aunque supuestamente ganara alguna relevancia al final.

La otra grave dolencia del film es la escasa profundidad de sus personajes. No hay uno solo que nos resulte entrañable. Del lado de los represores, demás está decir que, a menos que seas facho, difícilmente te vas a identificar con el protagonista, interpretado por Alcázar, en la piel de un ex militar al borde de la muerte, atormentado por los recuerdos del pasado. Por cierto, me resulta muy difícil creer en un personaje así; o sea, en el general retirado que —¡pobrecito!— no puede estar tranquilo con su conciencia, luego de haber torturado y matado a un sinfín de “subversivos”. Del lado de los guerrilleros, tampoco logro tener empatía con alguno. En una de las escenas peor resueltas de la película, por ejemplo, Andrea (Ana Celentano) cuenta todo sin que nadie se lo pregunte: por qué está en la cárcel, cómo mataron a su marido, cómo lo extraña… Todo tan terriblemente digerido que es imposible lograr cualquier tipo de conexión con ella o con su historia. ¿Cómo se pretende sensibilizar al espectador con palabras en lugar de hacerlo sentir?

Volviendo a las melosas escenas protagonizadas por Carla Ortiz y Carloto Cotta, debo hacer referencia a su contrapunto, uno de los aspectos más extraños de esta irregular cinta: el uso de una excesiva violencia para mostrar las torturas a las que eran sometidos los que eran considerados subversivos. Así, el largometraje se convierte en un monótono festín de escenas que la asemejan más a Hostel, con la diferencia de que esta última es mucho más divertida, porque sabemos que se trata de ficción, mientras que lo que se retrata en Olvidados ocurrió en la realidad. Por esa misma razón, se siente la falta de un tratamiento más acertado, en lugar del recurso facilista de la violencia gráfica. Recuerdo el efecto que causó en mí otra película sobre la dictadura, La Noche de los Lápices (Argentina, 1986), cuyo director, Héctor Olivera, demostró tener muy claro de que, en el cine, menos es más. Es esa la contundencia de la cual carece el film de Bolado, cuyos excesos, lejos de golpear al espectador, lo hastían hasta la indiferencia —algo terrible, considerando el tema abordado.

La propuesta flota entonces entre diálogos muy débiles, algunos más adecuados para una telenovela, y escenas de una violencia que no logra causar el efecto deseado. Desde luego, también hay puntos positivos: una muy buena producción, interesante ambientación y el logro de reunir a un elenco de mucho nivel y experiencia, salvo algunos nombres. Y, si en mi reseña de También La Lluvia hice mención a lo maravilloso que es ver a actores como Alejandra Lanza, Bernardo Arancibia y Glenda Rodríguez, así fuera en papeles pequeños, acá disfruté de las cortas apariciones de Daniela Lema, Claudia Eid y Patricia García. Quiero verlos más a todos. Por eso también es penoso ver una oportunidad como esta desaprovechada: con gran presupuesto y publicidad, Olvidados es una producción que seguramente tendrá buen público en las salas, luego de tantos fracasos del cine boliviano en la taquilla. Era una buena ocasión para reconciliar el público local con su cinematografía, además de arrojar luz sobre un periodo tan oscuro, que merecía una mirada más aguda y una puesta en escena más acertada.

* Este texto analiza tan solo los aspectos artísticos de la cinta. Porque también hay críticos, algunos de los cuales acostumbrados a hacer un periodismo bastante Bajo, que están más indignados porque la película no es un panfleto a favor de los guerrilleros —muchos de ellos simples terroristas tan sanguinarios como sus verdugos, lo que no disminuye en nada la responsabilidad de los militares por sus crímenes atroces—. Sin embargo, aquí lo único que se analiza, reitero, son los aspectos artísticos de la película, no así los ideológicos.  

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Vadik Barrón y Cecilia De Marchi, dos poetas premiados

Premio Yolanda Bedregal: Vadik Barrón y Cecilia De Marchi

Los trabajos de Vadik Barrón y Cecilia De Marchi fueron reconocidos l Foto: Montaje

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El Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2013 tuvo por fin el anuncio de sus ganadores la semana pasada. Vadik Barrón se quedó con el primer lugar por “El Arte de la Fuga”, mientras Cecilia De Marchi y Carlos Andrés Gutiérrez fueron reconocidos con la primera y la segunda mención, por “El Cuaderno de la Memoria” y “El Silencio de las Medusas”, respectivamente.

La elección de los trabajos ganadores, de un total de 146 obras que se presentaron al concurso, estuvo a cargo de un jurado integrado por Guillermo Mariaca, Manuel Vargas, Alejandro Suárez, Óscar Gutiérrez y Ramón Rocha Monroy. El premio es organizado por el Ministerio de Culturas y Turismo, el Gobierno Autónomo de La Paz, Plural Editores y la familia Conitzer Bedregal.

Barrón, que además de poeta es cantautor, vive en Alemania hace un par de años, aunque es orureño y residió también en La Paz. En el sitio web del artista, es posible conocer y escuchar sus composiciones, que mezclan la música popular latinoamericana con recursos del rock y del pop. Asimismo, como escritor lleva cinco libros publicados, cuatro de ellos de poemas y uno de prosa.

A su vez, De Marchi es traductora, correctora y editora, más allá de también escribir cuentos y poemas. Formada en Educación y Filosofía y Letras, la escritora ha sido gestora cultural con el grupo Warakuna y gerente general de la Cámara Departamental del Libro de Cochabamba. Su trabajo puede ser visto en los blogs Punto Aparte y Libreta de Notas.

En una breve entrevista para ALDEA CULTURAL, Barrón y De Marchi charlaron un poco sobre sus respectivas obras. Mientras el artista orureño habla del proceso de creación de sus canciones y poemas, la escritora cochabambina cuenta cuáles son sus influencias literarias, entre otros temas.

Vadik Barrón

Vadik Barrón l Foto: Bolivia Cultural

Vadik Barrón l Escritor
“La creación artística te permite resolver temas”

ALDEA CULTURAL (AC). “El Arte de la Fuga” te tomó varios años de trabajo, iniciados en Bolivia y concluidos en el exterior. ¿Cómo ha sido ese proceso y en qué medida el estar fuera del país influyó en la obra?

VADIK BARÓN (VB). Fue una escritura y rescritura intermitente. Comenzó en Bolivia el 2011, continuó en Berlín, Alemania, donde vivo desde el 2012, y se fue nutriendo de otras lecturas y de mi propia experiencia viajando, moviéndome, mudando de alguna manera. El lugar desde el que uno escribe la poesía (o las canciones) es en verdad íntimo, solitario, móvil, así que la influencia “externa” pasa por un filtro. El título es muy alemán porque uso, con humor, tomando literal, lúdicamente el mismo título de una de las grandes obras de (Johann Sebastian) Bach, y la música clásica en Alemania y en Europa central es una institución feroz. Eso es recurrente en el libro: la huida, la fuga, la evasión, la migración, el acto de desaparición. Hay una frase de Fernando Cabrera que da en el clavo: “Quien viaja se esconde”.

AC. Comentas que el poemario resuelve algunas “broncas tuyas”. ¿Qué broncas son esas?

VB. Esa fue una broma que editaron y no salió mi respuesta completa: de alguna manera la creación artística te permite resolver ciertos temas, inquietudes, cosas no resueltas. A eso le llamo broncas: el libro tiene una visión crítica, lúdica, irónica sobre las instituciones, las religiones, las convenciones, el mundo central y periférico, la idea de progreso y futuro. Esos son temas recurrentes en mi poesía y en mis canciones.

AC. Tú también eres cantautor. La pregunta puede sonar extraña, ¿pero cómo decides qué se convierte en canción y qué se convierte en poema? ¿Cómo funciona esa elección creativa en tu mente?

Yo alguna vez pensé que escribir canciones es como avistar un ovni: no sabes de dónde ha salido y cuando lo cuentas nadie te cree. No puedo identificar el momento en que surge algo que se convierte luego en texto; eso sí, hay disparadores: imágenes, frases, cierta rítmica que intento seguir y que me mueven a escribir. Cuando estas sugieren una melodía o es más bien el sonido el que resuena en mi cabeza, persigo la canción. Ese es el primer momento, y después, en el caso de la poesía, se trata de releer, de rescribir, de editar, de darle forma a esos textos, y en el caso de las canciones de montar una estructura, una forma, de arreglarlas, en el sentido de enfatizar y explorar su musicalidad, y ya cuando las grabas deja de ser un trabajo personal, para ser un trabajo de equipo, de producción musical. De todas maneras, uno siempre puede aproximarse a un mismo tema desde el lenguaje poético o desde el musical.

Cecilia De Marchi

Cecilia De Marchi l Archivo

Cecilia De Marchi l Escritora
“El Cuaderno de la Memoria es una obra atípica”

ALDEA CULTURAL (AC). ¿Cuáles son los temas que inspiran y tienen lugar en “El Cuaderno de la Memoria”?

CECILIA DE MARCHI (CM). “El Cuaderno de la Memoria” es una obra atípica. No es un libro de poemas, sino un único poema. Se trata de un diario de una mujer con Alzheimer, y es una fusión entre narración y poesía, entre repeticiones y recuerdos fragmentados por esta enfermedad. En todo caso, la memoria como identidad es algo que me interpela mucho.

AC. ¿Siempre tienes un tiempo en tu día para escribir o por lo general lo haces cuando te viene la inspiración?

CM. Escribo hace relativamente poco tiempo. Comencé en el 2012, con un cuento que también salió finalista en un premio local de escritura. Mi horario de trabajo es de noche, cuando en casa todos duermen, ya que cuido a una persona mayor y soy madre soltera. Me he propuesto escribir un poco cada día, y cuando tengo pocas ideas me dedico a leer (sobre todo poesía norteamericana y boliviana, aunque también ficción).

AC. Todo escritor tiene algunas influencias o referentes. ¿Cuáles son los tuyos?   

CM. Uy, la lista de referentes e influencias es larga. En poesía, uno de mis autores preferidos es Wallace Stevens. Me gusta mucho el imagismo de los años veinte. Quiero creer que tengo influencia de Wislawa Szymborska y de Czesław Miłosz. De los autores bolivianos, mis preferidos son Jaime Sáenz, Matilde Casazola, Eduardo Mitre, Gustavo Cárdenas, Gabriel Chávez, Homero Carvalho y Janina Camacho. Probablemente haya pocos nombres conocidos en esta lista, pero son grandes autores. En narrativa tengo un débil por Antonio Tabucchi. Me gusta su calidez y su gran capacidad de escribir sobre lo humano.

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Una Historia Congelada: un fantástico espectáculo musical

Una Historia Congelada

El montaje se estrena esta tarde en Buenos Aires l Foto: Wonka Producciones

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Hoy se estrena en Buenos Aires Una Historia Congelada, obra teatral musical argentina basada en la novela fantástica “La Reina de las Nieves”, escrita por Hans Christian Andersen, la cual trata sobre la lucha entre el bien y el mal dentro de un mágico universo de príncipes, princesas y personajes encantados.

En Una Historia Congelada, la novela se transforma en una adaptación musical de gran calidad, con delicado vestuario y escenografía original. Las actuaciones estarán a cargo de su directora Yael Tesouro, protagonizando a la Reina de las Nieves, Julieta Midun como la princesa Annie, Santiago Turón como el principe y Ana Laura Lassa como la bruja hechicera y el muñeco de nieve.

Las funciones se realizarán de miércoles a domingo, a las 14:30, en el transcurso de las vacaciones de invierno. Las entradas para Una Historia Congelada las puedes conseguir en la boletería del Teatro Auditorio Cendas (Bulnes 1350, Palermo; teléfono: 4862-3418), de lunes a jueves, de 9:00 a 14:00; solo en efectivo o con tarjeta de crédito o débito, por sistema Ticketek (5237-7200). Si quieres saber más sobre esta fantástica obra, visita su sitio web o su página en Facebook.

Ficha Técnica
Dirección: Yael Tesouro l Productora: Wonka
Asistencia de Dirección: María Luz Clavel Escenografía: Lucía Lossada
Vestuario: Sonia Williams l Música: Nicolás Sorín
Elenco: Yael Tesouro (Reina de las Nieves) l Julieta Midun (Princesa Annie)
Santiago Turón (Príncipe) l Ana Laura Lassa (Bruja Hechicera/Muñeco de Nieve)

Yael TesouroYael Tesouro l Actriz y Directora
“Lo que más atrae son las coreografías, el vestuario, las actuaciones y la escenografía”

ALDEA CULTURAL (AC). ¿Qué distingue a Una Historia Congelada de otras obras fantásticas de universos mágicos? 

YAEL TESOURO (YT). Lo que más atrae son las coreografías, el vestuario impecable que me hizo Sonia Williams, las actuaciones y la escenografía. He notado que actualmente, en las obras infantiles que están en cartelera, las  escenografías que usan son muy básicas y precarias. Por más que los niños tengan mucha imaginación, si yo fuese niña se me haría difícil poder imaginar un mundo fantástico con tan pocos recursos, por eso le di mucha importancia a la escenografía de la obra.

AC. Con respecto al proceso, ¿cuáles han sido los desafíos que han tenido que enfrentar para realizar una obra de tamaña producción? 

YT. ¡Muchísimos! Me encontré con varias semanas durmiendo 3 a 4 horas por día, ya que la produzco, dirijo y actúo. Ensayaba y cuando terminaba el ensayo tenía 30 llamadas perdidas, del teatro, de los proveedores, de la escenógrafa, de clientes por los eventos, de los sponsors, ¡fue un caos! También fue un gran desafío poder ver mis errores como actriz y dirigirme; muchos ensayos y trabajo interno, es un gran desgaste dirigir y actuar a la vez. Tuvimos que cambiar las dimensiones del castillo porque no entraba en el espacio del auditorio Cendas.

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